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Las noticias falsas y sus repercusiones

La comunicación ha crecido y mejorado a lo largo de la historia, de eso no hay duda.
Mensajes de humo, palomas mensajeras, voceros, código Morse, telégrafo, escritura, cartas, señales de luz, diarios, radio, teléfonos, celulares, televisión, internet, redes sociales.

Que el “medio” ha evolucionado tampoco hay duda alguna, y vino de la mano de la tecnología.

Sin embargo, quienes día a día trabajamos en esta hermosa profesión, lidiamos con el amplio acceso que existe a la información.

Es cierto que es un derecho adquirido. Está en la Constitución Nacional, que se ampara en el famoso Pacto de San José de Costa Rica, o para muchos otros la Convención Americana sobre los Derechos Humanos, que así lo indica en su artículo 13: Libertad de Pensamiento y Expresión, en el que dice que “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.”

Aunque la modernidad nos ha jugado una mala pasada.

Los medios de comunicación han dejado de ser lo que eran y hoy en día tienen su “multiplataforma”, en donde un canal de televisión emite por radio, por internet, tiene su sitio web y participa en redes sociales.

Quizás aquí es donde se mezclan todos los mundos. Es el medio, o la persona, quien tiene el mismo status, posibilidad o rango. Por ejemplo, un simple usuario en la red social Twitter, tiene 280 caracteres para decir lo que quiera, como quiera y cuando quiera.
Una empresa o medio, tiene el mismo espacio y son todos tratados por igual.

¿Es peligroso? Claro que sí. Darle la posibilidad de expresarse a la población es maravilloso, el problema radica cuando esa palabra se toma y se difunde sin siquiera revisarla.

Podemos generar noticias falsas y hoy las redes sociales ayudan a que esto suceda.
Una persona envía un mensaje con datos llamativos y que “deben ser conocidos”. Otro lo ve, lo difunde con sus contactos y esa cadena se viraliza mucho más rápido de lo imaginado, cuando el momento de desmentirlo ya es tarde, o deja sus secuelas.

La profesión del periodista está día a día amenazada por los distintos hechos que suceden en todo el mundo. La guerra personal entre los que nos dedicamos, por tener el “crédito” de haber sido el primero en contarlo, desnuda todas las falencias y demuestra el decálogo de lo que no hay que hacer en el periodismo, o al menos lo que nos enseñaron a los que estudiamos una carrera terciaria o universitaria.

La “Primicia” llama. El deber responde. Pero la inteligencia desaparece. “Yo lo conté primero, yo me atribuyo la autoría”, no es más que la involución de la raza humana a la propia ley de la selva, donde gana el más fuerte, o el que lo ve primero. Ah, y vaya publicidad le hacemos a la marca de marroquinería.

Un caso puntual se dio con el encuentro amistoso cancelado por la Asociación del Fútbol Argentino ante su par israelí.

Medios de todo el planeta comenzaban a difundir un rumor que se agigantaba, y horas después se confirmaba. Pero con la vorágine y adrenalina, había que tener más.
Entonces apareció un supuesto pedido de “suspensión” de la Asociación Israelí contra la argentina, por “discriminación religiosa”, donde se pedía la exclusión de Argentina del Mundial de Rusia.

El eco se masificó y la “mancha” ya estaba.

Tristemente, dentro de la propia rapidez, se inventó una ley que no existe, que la propia FIFA no tiene en sus estatutos de “expulsión por discriminación religiosa”, aunque si aboga por el respeto de cualquier raza o religión.

Se le dio veracidad a un organismo oficial como lo es el del fútbol israelí en una declaración que no hizo, y que la propia asociación tuvo que salir a desmentir, paradójicamente en Twitter.

Y vaya si han logrado convulsionar el mundo político exterior que el propio Canciller argentino, Jorge Faurie, tuvo que explicar que no existía ningún conflicto diplomático con Israel, ¡Por un partido de fútbol!

Este es solo un caso. Días atrás, muchos medios iniciaron una campaña contra las noticias falsas y se jactaron de tener un editor responsable. Parece que este renunció en todos, porque volvió a ganar el apuro y la rapidez de querer ser el primero, sin siquiera corroborar la veracidad.

Esperemos que, en el día del periodista, entendamos el objetivo que tuvo el mismísimo Mariano Moreno, que no era otro que el de difundir y comunicar.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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