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“La Paternal es un arrabal judío”

Hace tiempo que Ezequiel Semo está desarrollando una investigación llamada “La Paternal Judía”, que consiste en la búsqueda de la relación de la población judía local con el barrio, palpable en la construcción de instituciones, comercios y distintas historias de vecinos; pasado y presente. Da como ejemplo la escuela Tel Aviv Central, de Almirante Seguí 2130, como símbolo de que La Paternal es un arrabal judío, como lo son Villa Crespo, Once, La Boca/Barracas y Flores. “Uno lo puede ver en La Avenida San Martín, con algunos comercios portando sus mezuzot. Lo afirmo cuando tengo la posibilidad de comprar un pletzalej en el “almacén Idishe” (como lo llamaba su abuela) de Av. San Martin y Seguí. Explica Ezequiel.

Egresó en 1996 de la escuela primaria Tel Aviv Central y sus hermanos Alejandro y Alan también asistieron allí. Su papá Eduardo, formó parte de alguna Comisión Directiva del colegio y su mamá Diana Appel solía involucrarse en organizaciones de bingos o kermesses para recaudar fondos para el “shule”.

En 2009, Ezequiel, para los festejos del 70° aniversario del Tel Aviv Central, limpió y organizó parte de la biblioteca de la escuela y clasificó el archivo del templo Yesod Hatorá, que posteriormente fue donado al Instituto Judío de Investigaciones IWO.

-¿Cómo llegan los primeros judíos a la Argentina?

-“Para empezar a hablar de la presencia judía en Argentina hay que remontarse al final del siglo XV, a la inquisición, al edicto de expulsión de los judíos de la península Ibérica (31/03/1492) promulgado por los monarcas Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, y al “descubrimiento” de América. Muchos judíos que no querían convertirse al catolicismo, que era lo que los reyes católicos les imponían, se embarcaron hacia el nuevo continente, los que no, se desplazaron al imperio otomano o se fueron a Portugal y de ahí a Holanda (Como el caso de la familia del filósofo Baruj Spinoza) donde podían ser libres tanto allí como en sus distintas colonias americanas.

Los primeros judíos que llegaron al actual territorio argentino lo hicieron en los barcos desde España. Lo hicieron como cristianos nuevos o criptojudios. La inquisición luego los persigue acá, la sede del “Santo Oficio” en sud América estaba en Lima, Perú.

Luego, otra corriente de judíos se asienta en una Buenos Aires post independencia, ya más libre de los prejuicios coloniales contra los judíos, aunque la supresión del tribunal del Santo Oficio de la Inquisición no implicó como medida inmediata la libertad de cultos.

Esta no fue una inmigración organizada, fueron inmigrantes que arribaron individualmente desde Francia, Italia, Inglaterra, Alemania, Austria. Muchos gerentes de empresas instaladas aquí en esta época eran judíos que tenían una vida más laica en esos países producto de la Haskalá, el iluminismo. La primera institución judía en Buenos Aires es la CIRA (Congregación Israelita de la República Argentina), creada en 1862 (hoy en la calle Libertad). Dos años antes, el once de Noviembre de 1860 se celebra el primer casamiento judío. Los novios son, Salomón y Elisabeth Levy, ciudadanos franceses.

Esta primera boda judía se realizó ante la presencia de un minian (Cuorum de diez hombres de fe judía), lo que significa que ya en aquel entonces vivían, por lo menos, diez judíos en Buenos Aires. La tercera gran inmigración judía se da en 1889 con la llegada del vapor Wesser que da el inicio a la colonización judía, en un contexto donde la generación del ochenta fomenta en Europa la inmigración a este país.

Empiezan a venir por intermedio de la JCA (Jewish Colonization Association) empresa fundada en 1891 por el filántropo Barón Maurice Hirsch, un acaudalado judío alemán sensibilizado por la penosa situación de los judíos de Rusia.

Allí había pogroms, ataques violentos donde se robaba, destruía y asesinaba a poblaciones judías, estos ciudadanos eran chivo expiatorio ante la situación de extrema pobreza en que estaba sumida la población rusa bajo el régimen zarista y una forma de desviar la violencia contenida de las masas. La JCA coloniza muchos judíos en Argentina.

Se funda Moisés Ville (Santa Fe), Colonia Mauricio (Carlos Casares Buenos Aires), Colonia Dora (Santiago del Estero), Colonia Lucienville (Basavilbaso, Entre Ríos), Colonia Baron Hirsch (Rivera, Delfin Huergo, Lapin, Buenos Aires) Narcise Leven (La Pampa) entre otras. Después tenemos la inmigración que prefirió instalarse en los centros urbanos; esta inmigración está relacionada con la fracasada revolución Rusa de 1905, el desastre de la primera Guerra Mundial, la revolución de 1917 y su posterior guerra civil rusa entre blancos y rojos, ahora es que llegan israelitas de todas las nacionalidades.

Llega el famoso “ruso”, que en realidad era el ciudadano de Rusia, Rusia Blanca, Polonia, Besarabia, Rumania, Lituania y Ucrania. Se les decía así porque venían con pasaporte del Imperio Ruso. Estos son los judíos askenazíes, que son una comunidad muy grande y es la que el común de la gente conoce. Son los que hablan el idish, que es una lengua con componentes del hebreo, alemán, inglés, griego latín y lenguas eslavas. Se dice que el idish es un dialecto pero no es así. Tiene su ortografía, su gramática, su literatura y su historia de nada más y nada menos que mil años.

Arriban también los “turcos” del imperio otomano. Israelitas de Turquía, de los Balcanes (Yugoslavia y Bulgaria), Grecia, de La Isla de Rodas. Estos son los judíos sefaradíes, “sefarad” en hebreo significa España. Eran los descendientes de aquellos que en 1492, ante la conversión forzosa, abandonaron sus casas, sus bienes y lugares sagrados y se marcharon al imperio otomano. Los unifica una lengua: el ladino o judeo español (español antiguo que mantuvieron durante 500 años).

Llegaron también los judíos sefaradíes árabes o mizrahies. A estos y a sus descendientes también se les dice y se les llamaba “turcos”, porque Siria, Líbano, parte de Egipto, Palestina y Armenia, estaban bajo dominio del imperio otomano por lo tanto venían con pasaporte Turco. De Siria provenían de dos grandes ciudades: Damasco, la capital y Alepo.

Los judíos “shamis” o Damasenos se asentaron en La Boca, Barracas, Flores y en menor medida en Once. Los “Alebi” o Alepinos se asentaron en su mayoría en el barrio de Once, ambos hablaban el árabe. También están los judíos marroquíes, que tienen su kehila con su sede administrativa en la calle Borges, Palermo. Antes estaba en San Telmo, en Piedras y San Juan. Los barrios de los marroquies fueron Constitución, San Telmo, San Cristóbal. Son los que fundaron en la calle Alsina el comercio de las telas. Por otra parte estaban los judíos alemanes y austriacos, de Europa central y Occidental, llamados iekes (de iaket, saco corto) que no hablaban el idish.

-Hay muchas escuelas judías en la Ciudad y también las tienen los barrios de La Paternal y Villa Crespo. ¿Qué podés contarnos sobre el origen de estos colegios?

– “En la educación judía hay un antes y un después desde la creación del Estado de Israel. Porque los judíos hasta 1948 éramos al igual que los gitanos, una nación desparramada por el mundo pero sin un estado. A la vez hace miles de años que tenemos educación judía, la cual hasta hace relativamente poco tiempo tenía que ver netamente con una orientación religiosa.

Te preparaban para que a los 13 años hagas el Bar Mitzvá, porque ya estabas hecho un hombre, entre otras cuestiones. El origen de la enseñanza judía en Argentina se da en 1891 cuando se establece en Buenos Aires el Talmud Tora de la Asociación Poalei Tzedek. Paralelamente a los talmud Tora estaba el “jeider”, pequeñas escuelas tradicionales donde concurrían chicos de diversas edades, todos juntos en un cuarto con un “melamed” (maestros tradicionales, generalmente sin capacitación pedagógica).

Este enseñaba a los niños a memorizar rezos, leer y escribir hebreo e idish y a traducir al pentateuco del hebreo al idish. Con Theodoro Herzl (1860-1904), aparece el “sionismo político”, que es la idea de retornar a Israel no por la religión sino por una convicción, una respuesta a las persecuciones que sufrían los judíos en Europa. Posteriormente se empiezan a formar instituciones educativas racionalistas.

Son las escuelas complementarias que empiezan a tener historia judía, filosofía judía, religión, idioma, materias que no tienen que ver tanto con lo religioso tradicional sino con lo que acompaña el sionismo político y con la identificación de la identidad judía con la cultura y las artes. Después estas escuelas tienen una identidad más formada y luego se van haciendo integrales.

A la mañana estudiabas materias como cualquier colegio estatal y a la tarde estudiabas las materias judías, a la mañana yo era Ezequiel y la docente maestra, a la tarde era Yejezkel y la maestra “Morá”. Hay un chiste que dice “dos judíos, tres sinagogas o dos judíos, tres opiniones”.

La diversidad de escuelas judías es resultado de la falta de cohesión ideológica, cada inmigrante viajaba con sus ideas políticas, por eso existen los colegios Bialik, los Tel Aviv, los Scholem Aleijem. Eran redes de escuelas, con origen judío, pero con distintas inclinaciones ideológicas.

El caso de Villa Crespo es más complejo que el de La Paternal. Hay muchos askenazíes pero también muchos sefaradíes oriundos del imperio otomano, como por ejemplo los que fundaron el templo de la calle Camargo (ACISBA) que este año cumple 104 años. Ladinoparlantes, en su mayoría de Esmirna, una ciudad turca al sur de Estambul, sobre el mar Egeo.

Los askenazíes en Villa Crespo están nucleados en distintas sinagogas: Max Nordau o Dor Jadash (Murillo 649), Etz Jaim (Julián Álvarez 745), Brit Abraham (Antezana 1459), Ahavat Israel (Serrano 69), Centro hebreo Iona (Acevedo 276). Edificios cercanos al conventillo La Paloma (Serrano) que es donde nació y vivió de chico mi abuelo materno Abraham M. Appel. En sus piezas y pasillos convivían judíos “Rusos” y “turcos” con inmigrantes italianos, griegos, armenios, españoles no judíos.

En La Paternal la población judía tiene un origen más homogéneo, está compuesta por una mayoría askenazíes, de Europa oriental. Hoy en día ya los askenazíes y sefaradíes están mezclados pero antes era distinto.

-¿Y cómo fueron apareciendo las instituciones religiosas y comercios judíos en La Paternal? ¿Qué se mantiene hoy en día?

-Es interesante hablar del concepto de “La gran Paternal” que incluye a Villa Mitre, Villa Sahores. Rincones y geografías urbanas distintas pero en el imaginario colectivo un mismo territorio.

En julio de 1904 se inaugura la estación ferroviaria La Paternal. La inmigración en la Ciudad de Buenos Aires es el resultado de un estado que implementa políticas de salubridad y servicios públicos, la expansión del tranvía, la instalación del alumbrado público, la red de agua corriente, las obras de cloacas y la pavimentación.

Las quintas que había se podían lotear y eran accesibles de comprar. Movilizado por esto, los israelitas, quizás se iban de Villa Crespo u Once y se instalaban en este barrio porque era más barata la vida. En 1900 ya existía el hospital Israelita EZRAH en Villa Mitre/ Flores. La vida judía en La Paternal, por los documentos que uno puede encontrar aparece en la década del veinte. En 1927 se funda la Sociedad Israelita de Educación de Bella Vista en Nicasio Oroño 1669.

En los años 30 se abre un jeider en la calle Médanos 1315 (hoy Juan A. García), que en 1939, ya en la calle F. J. Segui 2130, se convierte en la Escuela Israelita Hebrea de La Paternal que en 1947 cambia su nombre por Escuela Tel Aviv N°1. Aquella primera institución fundada en 1927 se transforma en La escuela Herzlia, que cerró como establecimiento educativo en 1996, continuando, sus alumnos las clases al año siguiente en nuestro colegio de la Calle Segui.

“El Shule de los Linke”, escuela Laica israelita y jardín de infantes Dr. Jaim Zhitlovzky, Fundado el 1° de Marzo de 1940 comienza a construir su edificio propio de la calle Camarones 2551 en 1944 y cierra sus puertas en 1991. Hoy funciona allí un geriátrico.
El Tel Aviv N° 2 (Manuel A. Rodriguez 2363) cerró en 1960, en 1953 se inaugura La escuela J. N. Bialik de Villa Sahores (J.A.Garcia 2250) y cerró a mediados de los ´70 pasando los alumnos a Nuestro Shule. Los judíos venían también con ideologías, los de Europa Oriental a diferencia de los sefaradies, tenían una mirada socialista en general, muchos eran obreros, artesanos y talleristas, fundaron sindicatos y cooperativas.

Había escuelas más bien izquierdistas como la Zhitlovzky, otras sionistas como la Herzlia. A nivel sinagogas, los del Zhitlovzky eran izquierdistas y no iban al templo en su mayoría. Daban poca importancia a la religión, sí al idish a su literatura y a la cultura judía. No daban importancia a comer kosher ni tampoco eran muy sionistas. El Herzlia tenía y sigue teniendo un templo. Lo mismo el Tel Aviv Central. El Bialik de Villa Sahores también tenía su sinagoga, Beit Israel, que sigue funcionando.

Tenemos el Templo de Belaustegui 878 (y Cucha Cucha) que es literalmente una ruina. En 1988 cerró sus puertas y hoy está abandonado, tuvo un incendio y quedo solo la pared frontal. Se puede ver en ella una estrella de David como una huella de aquel pasado.

El jasidismo en argentina tiene una página que se escribió en La Paternal. En Cucha Cucha al 2400 fundaron su kehila los Satmer (movimiento originario del pueblo de Szatmárnémeti ahora llamado Satu Mare, Rumania, ubicado en su momento en el Reino de Hungría) guiados por su líder espiritual el rab Eliezer Ekstein Z”L. Tenían hasta su propia carnicería kosher sobre Nicasio Oroño.

Otro dato interesante es el proyecto de cementerio judío que hubo en La Paternal. En 1894 se funda la Jevra Kedushá (hoy AMIA). Esta primitiva institución askenazi porteña se formó para poder dar entierro y ayuda de los judíos.

Las leyes de inhumación judías tiene sus particularidades, porque al judío no se lo puede cremar ni remover luego de unos años. También tenemos que tener un lugar para la tahara (purificación por medio del lavado ritual del cuerpo previo a ser sepultado).

Entre 1872 y 1892 se enterraba en el “cementerio de los disidentes” en la calle Victoria (Hoy plaza 1° de mayo, la calle Victoria es hoy Hipolito Yrigoyen), de 1892 a 1900 en el Cementerio de los disidentes en Chacarita y entre 1900 y 1910 en el camposanto del Sud (Flores). Luego en los cementerios israelitas de Avellaneda los (De los impuros, Inaugurado en 1899-1900) y en el Marroqui.

Desde 1910 en el cementerio Israelita de Liniers y Ciudadela. En 1921 la Jevra kedushá solicitó a la municipalidad un permiso para levantar un cementerio en la ciudad de Bs As que se comenzó a construir en 1923 en lo que hoy es la sede social de Argentinos Juniors (Punta Arenas al 1200). En el año 1925, por medio de un edicto municipal, se prohibió la construcción y el entierro en cementerios particulares dentro de la Ciudad de Buenos Aires, por lo que este proyecto quedó trunco, solo se conserva el frente realizado por el arquitecto J. Brguinsky y C. Gasco, Constructor y el mito que según referencias orales de antiguos vecinos, se llegaron a efectuar una o dos inhumaciones.

En marzo de 1934 nació la Biblioteca Popular Israelita de La Paternal en Cesar Diaz 1537. Se fundó el Hogar Cultural Scholem Aleijem, que inauguró su edificio de Maturín 2455 en 1947, hoy a pleno. Centros políticos juveniles sionistas como Betar en la calle Espinosa, el Movimiento Juvenil Sionista Hashomer Hatzair en Cesar Diaz 1441, o el centro juvenil sionista Dr. Teodoro Herzl en la calle Donato Álvarez 2141. Hasta en el Cine Teatro Taricco, hubo teatro idish. En 1945 se inaugura el edificio de la ex liga Israelita contra la Tuberculosis (Fragata Pte. Sarmiento 2152).

Cooperativas de crédito como primavera, en la calle F. J. Segui 210.
En La Paternal se instalaron judíos talleristas (textiles, metalúrgicos, carpinteros, cepilleros, cartonerias). Había fabricantes de guantes (Tolchinsky) y de perchas de madera (Elias León Berstowicki). En Espinosa 2263 funcionó la fábrica de mocasines “Espinosa” de Israel Goldsztein. El zapatero Moishe Nicberg atendia en Gral M. Rodriguez 1642. En Camarones 1511 estaba la Imprenta Vienesa, abierta en 1942. Sus dueños fueron Justo Betzer e Ignacio Schapshuk. En ella se imprimía en español, idish y hebreo.

Vienesa hacia los boletines, planillas y papelería para las escuelas israelitas del barrio. También imprimían tarjetas de casamiento y shone toyves (tarjetas de salutación para el año nuevo judío). Sastres y confeccionistas como la fábrica de pantalones de los hermanos Cukier, hoy atendida por Luis Cukier (Paysandu 1946). Peleteros como Elias León Lewinsky en Cucha Cucha 2691. El toque sefaradí lo daba la sedería Astral del Turco Salem en Camarones y Avenida San Martín. La fábrica de sillones y muebles Stein en la calle Cucha Cucha 2153, que funcionó hasta el 2016. La ferretería “Julio y Dora” de los Peker, en San Martin y Jonte, enfrente de donde estamos haciendo esta entrevista, está desde 1950. Como ese, encontrás un montón de locales de judíos en la zona.

En cuanto a gastronomía, tenemos los locales de comida: almacenes donde uno podía comprar pletzalej o embutidos kosher, pastrón, pepinillos; todo más relacionado con el mundo gastronómico askenazí. En el mercado de Paysandu y Cucha Cucha había un puesto de pollos kasher de Maria y Zoraj Schuchner y la carnicería casher de Hershl Rubinfeld. La Paternal era una zona vitivinícola y estaba la bodega que hacía el vino kosher marca Brach. En 1975 los hermanos Zalatnick mudan la panificadora Palermo, de aquel barrio a Terrero y Juan B. Justo. Hoy atendida por sus nietos, sigue haciendo el famoso Farfalej.

Cementerios, escuelas, bibliotecas, cooperativas, teatro idish, a esto le llamo yo las “redes sociales”, redes de contención del judío, al igual que la de muchos otros inmigrantes.

El desarrollo de la vida judía tiene su punto más alto en la década del ´50 pero eso pasa en casi toda Buenos Aires con la vida judía. Después va decayendo lentamente, esto tiene mucho que ver con la creación del estado de Israel. Muchos judíos de La Paternal migraron allí, muchísimos. Esto se dio en general en el país.

A partir de 1960, luego de una encarnizada discusión entre hebraístas e idishistas, se da un cambio paradigmático en la educación judía askenazí. Los establecimientos educativos pasan a tomar el idioma del estado de Israel, el hebreo, y el idish queda como una materia. La vida judía va migrando hacia otros barrios, clubes sociales o countries.

En los años ´90 se empobreció la clase media y muchos judíos migraron a Israel. En los 2000 cierran muchos colegios judíos, algunos se unifican, dejaban de haber dos en una zona y se unían para quedar solo uno. Había un momento en que se creía mucho en las instituciones, después esto se fragmentó. Empezaron a ir a escuelas privadas, bilingües de inglés y ya no tanto a judíos. También empezaron a haber matrimonios entre judíos y no judíos y sus hijos quizás ya no iban a escuelas judías”.

El colegio Tel Aviv hoy en día, es un emblema de resistencia de la Judeidad de La Paternal. Siendo la única escuela primaria hebrea que queda en el barrio, por eso me gusta estar con el Tel Aviv, física y económicamente, tanto en Yom Kipur y Rosh Hashaná como en Pesaj”.

-Vos tenés ahora 34 años, ¿cómo fue haber sido alumno de una escuela primaria judía en tiempos de los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA? ¿Esos hechos influyeron para que otros judíos emigraran del país?

-El 17 de marzo de 1992 estaba en tercer grado cuando fue el atentado a la embajada. Alicia Farjat, vecina de La Paternal y mamá de una amiga, trabajaba en la embajada de Israel, pudo sobrevivir. Efraim Rabinovich era un vecino de Juan Agustín García y Caracas, también se salvó. En 1994 la mamá de un amigo del jardín y la primaria murió en el atentado de la AMIA, para mí fue mi primer contacto con la figura del desaparecido porque me enteré por la TV, era la mamá de Juan Goldfeler.

Yo tenía 11 años. Recuerdo que el 18 de julio estábamos en vacaciones de invierno pero tenía que ir igual a la escuela para ensayar para el Lilaj, un concurso de danzas folclóricas de escuelas judías en donde yo participaba bailando como cosaco. Obviamente se suspendió el ensayo y me llevaron a la casa de un tío, la tele prendida por lo que había pasado. Y entre los rostros de las personas que no hallaban apareció la foto de Mónica Feldman de Goldfeler y cuando mi mamá llamó, yo le dije que vi a la mamá de Juan en la tv, mis viejos ya sabían de lo sucedido pero no me lo querían contar. Vivimos llamadas de amenazas de bomba. Fue muy duro, pero nos organizamos entre todos para que no hubiera más atentados.

Los padres ponían contact en los ventanales y algunos hacían guardias a la noche y los fines de semana. Hoy pasas por una escuela judía y ves a un tipo con traje con una “cucaracha” en el oído, y los pilotes de hormigón en el frente. Había simulacros de bombas: cuando sonaban tres timbres sabíamos que teníamos que reunirnos en el patio para salir juntos e ir a unas viviendas ubicadas una sobre sobre Dickman y otra sobre Espinosa, a la vuelta, que eran abiertas específicamente para estos simulacros.

La escuela Tel Aviv Central con su jardín y primaria era, ya en ese tiempo, casi la única institución educativa judía que quedaba en el barrio y que hoy en día sigue funcionando. Pero igualmente si hoy pasás en un yom kipur (Día del Perdón) por la Avenida San Martín vas a encontrar varios locales cerrados porque no se puede trabajar. Me interesa lo que llamo “La Paternal Judía” primero porque nací, crecí y sigo eligiendo vivir en el barrio y segundo para derribar el mito de que los judíos son de Once y Villa Crespo, que en realidad son barrios donde nace la comunidad judía, que después se expande.

Hoy no se reconoce tanto a los judíos al verlos pasar porque no andan con kipá, barbas o vestimentas judías, en general. Yo soy de madre askenazí y de padre judío sefaradí de Turquía, por eso no me “sacan” por el apellido. Mis bisabuelos paternos hablaban el judeo español, mis bisabuelos y abuelos maternos el idish.

Si bien soy agnóstico y dudo un poco de la existencia de Dios, me casé con una mujer judía descendiente de sirios, contribuyo con un anuncio cuando el Tel Aviv Central publica sus luaj, voy al shill para Pesaj, Yom Kipur o Rosh Hashaná. Creo que el judaísmo es un pasaporte que fue pasado de generación en generación y me gusta mantenerlo, me identifico mucho como judío argentino y judío de La Paternal”.

Fuente: Diario “Voces de la Comuna 15”.

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