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Nisman y los custodios que se protegían a sí mismos

Eran diez hombres, pero el fin de semana más importante de la vida pública del fiscal Nisman -el objeto de su custodia- sólo trabajaron cuatro. Dos el sábado y dos el domingo.

Cuando tenían que hacer algún trámite iban juntos: el sábado, por ejemplo, los dos custodios fueron a buscarle un sobre al fiscal y lo dejaron solo durante más de 5 horas.

Además, los dos del sábado se fueron a las 20 y los dos del domingo llegaron a las 11 de la mañana, de modo que Nisman estuvo 15 horas sin custodios. De los diez, no le quedó ni uno.

¿Adivinen qué? Según el fiscal Taiano, en ese momento, justo en esas 15 horas, lo mataron.

El sábado y el domingo en cuestión son el 17 y el 18 de enero de 2015. Los del sábado son Néstor Durán y Rubén Benítez. Los del domingo, Luis Miño y Armando Niz. Los cuatro declararán hoy y mañana por la muerte del fiscal, investigada ahora como un crimen.

Cada uno tiene lo suyo.

Benítez dijo que Nisman le pidió un arma -lo mismo que dice Lagomarsino- y aquel sábado se comunicó 9 veces con Miño, que tenía contactos con la SIDE y recién entraba a su turno al día siguiente.

Durán fue el último que recibió un llamado de Nisman, el sábado a las ocho de la noche. Después subió con Lagomarsino hasta el departamento. El dice que no lo sabía, pero Lagomarsino estaba subiendo con la pistola que luego mataría al fiscal.

Miño buscó a Nisman todo el domingo pero cuando subieron con un cerrajero para ver qué le había pasado él se quedó abajo, ajeno a todo. En el expediente surge que tenía vinculaciones con la SIDE.

Niz fue el único custodio que entró al departamento de Nisman, tras la madre del fiscal y una amiga de la mujer.

Cuando encontraron el cuerpo en el baño, en medio de un charco de sangre, en el departamento había más ancianas que custodios.

Miño y Niz dijeron haber estado buscando al fiscal desde las 11, pero la primera vez que subieron al departamento y le tocaron el timbre fue a las 17.24, luego de que una empleada de Nisman se los pidiera expresamente.

A las 18.10, la secretaria de la fiscalía de Nisman, Soledad Castro, llamó a Miño y le dijo que debían hacer algo urgente. A las 18.23 llamó a Niz y le preguntó por qué no entraban de una buena vez al departamento.

A las 19.08, Niz y Miño se fueron a buscar a la madre de Nisman al barrio de Núñez para ver si tenía una llave duplicada. Otra vez se fueron juntos, como si sólo se protegieran a sí mismos. Aunque todo su entorno ya temía que algo podría haberle pasado al fiscal, Miño y Niz eligieron que ninguno de ellos se quedaría por las dudas.

Lo mismo hicieron a las 20.22. La madre de Nisman volvió a su casa a buscar una clave anotada en una agenda y la llevaron, de nuevo, ambos custodios. La secretaria Castro ya les pedía “tirar la puerta abajo”. Exasperante.

El fiscal Taiano pidió citarlos desde hoy por considerar que los cuatro custodios “realizaron sistemáticamente acciones que sumergieron a Nisman en una total desprotección”.

En una escucha posterior a la muerte del fiscal, Miño le dice a un superior: “Sabés lo que pasa… que en la vida ya nos manchamos demasiado con Armando…”. Armando es su compañero Niz, el que encontró el cuerpo de Nisman.

Casi tres años después, quizá se pueda empezar a develar cuánto ensuciaron aquellas manchas.

Fuente: Clarin

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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