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Las mujeres que construyeron y construyen Israel (Segunda parte)

Radio Jai-Las mujeres que construyeron y construyen Israel (Segunda parte)

Heroínas del aire, del campo de batalla y del deporte: mujeres que hicieron historia en Israel

Desde su nacimiento como Estado, Israel comprendió que la defensa nacional era una responsabilidad compartida. En ese contexto, miles de mujeres asumieron funciones que, en gran parte del mundo, durante décadas estuvieron reservadas exclusivamente a los hombres. Su participación no respondió únicamente a una necesidad militar, sino también a una convicción profundamente arraigada en la sociedad israelí: el talento, el coraje y el liderazgo no dependen del género.

Las pioneras de las Fuerzas de Defensa de Israel

Desde la Guerra de la Independencia de 1948, miles de mujeres sirvieron como enfermeras, médicas, radioperadoras, especialistas en inteligencia, instructoras, conductoras, oficiales y combatientes. Con el paso de los años, las oportunidades se ampliaron hasta permitir que las mujeres ocuparan prácticamente todas las especialidades militares para las que reunieran las condiciones profesionales y físicas requeridas.

Entre las figuras más destacadas sobresale Orna Barbivai, quien hizo historia al convertirse en la primera mujer en alcanzar el grado de Mayor General (Aluf) en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Durante años dirigió la Dirección de Personal del ejército, siendo responsable de cientos de miles de soldados. Otra figura fundamental es Alice Miller, ingeniera aeronáutica e hija de sobrevivientes de la Shoá. En la década de 1990 llevó adelante una histórica batalla judicial para que las mujeres pudieran presentarse al exigente curso de pilotos de combate de la Fuerza Aérea Israelí. Su triunfo ante la Corte Suprema abrió definitivamente las puertas de la aviación militar a las mujeres israelíes y marcó un antes y un después en la igualdad de oportunidades. También merece destacarse Amira Dotan, una de las oficiales de mayor graduación de las FDI, cuya extensa carrera demostró la capacidad de liderazgo femenino en las estructuras militares más complejas.

Aviadoras que conquistaron el cielo

La Fuerza Aérea Israelí es considerada una de las más avanzadas del mundo. Durante muchos años el curso de pilotos fue exclusivamente masculino, pero la perseverancia de mujeres decididas cambió esa realidad.

Hoy, pilotos israelíes vuelan modernos cazas F-16 y F-35, helicópteros de rescate, aeronaves de transporte y aviones de inteligencia. Algunas participan en misiones de búsqueda y rescate, otras en operaciones de vigilancia y otras en tareas estratégicas de defensa aérea Cada nueva promoción de aviadoras representa mucho más que un logro profesional: simboliza la confianza depositada por el Estado en la preparación, disciplina y capacidad técnica de sus mujeres.

Mujeres en las unidades de combate

En las últimas décadas crecieron las unidades mixtas donde mujeres y hombres sirven juntos protegiendo las fronteras de Israel. Soldados israelíes integran batallones de infantería ligera, unidades de rescate, defensa antiaérea, inteligencia electrónica, ciberdefensa, medicina militar y fuerzas especiales de apoyo. Muchas oficiales dirigen compañías, batallones y centros de instrucción, formando a nuevas generaciones de soldados con un alto nivel profesional.

Mujeres distinguidas por su valentía

Numerosas militares israelíes han recibido condecoraciones por actos de heroísmo durante guerras y operaciones de rescate. Médicas que salvaron decenas de vidas bajo fuego enemigo, oficiales de inteligencia que evitaron atentados y pilotos que participaron en misiones extremadamente complejas forman parte del patrimonio moral del Estado de Israel. Su ejemplo demuestra que el valor no pertenece exclusivamente al campo de batalla, sino también al compromiso cotidiano con la defensa de la vida y de la nación.

La mujer israelí también ha alcanzado un lugar destacado en el deporte internacional.

Yael Arad

Fue la primera atleta israelí en obtener una medalla olímpica, al ganar la plata en judo durante los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Su éxito marcó un antes y un después para el deporte israelí.

Oren Smadja y la generación del judo femenino

Inspiradas por Yael Arad, varias generaciones de judocas israelíes comenzaron a conquistar campeonatos europeos, mundiales y olímpicos.

Linoy Ashram

Una de las mejores gimnastas rítmicas de todos los tiempos. Ganó la medalla de oro olímpica en Tokio 2020, convirtiéndose en una de las grandes leyendas del deporte israelí.

Avishag Semberg

Especialista en taekwondo, obtuvo la primera medalla olímpica para Israel en esa disciplina y se convirtió en un modelo para miles de jóvenes deportistas.

Inbar Lani Judoca campeona mundial, representa la nueva generación de atletas israelíes que destacan por su disciplina y excelencia.

Lonah Chemtai Salpeter

Corredora de fondo nacida en Kenia y nacionalizada israelí, estableció numerosos récords nacionales y llevó el nombre de Israel a las principales maratones del mundo.

El deporte como escuela de vida

El deporte ocupa un lugar importante en la educación israelí. Miles de niñas practican natación, atletismo, gimnasia, judo, tenis, baloncesto, fútbol, vela y artes marciales desde temprana edad.

Las competencias escolares y los clubes deportivos promueven el esfuerzo, la disciplina, el trabajo en equipo y el respeto por el adversario, valores que luego acompañan a muchas jóvenes durante su formación académica, profesional y en el servicio militar .Un ejemplo para las nuevas generaciones

Las mujeres israelíes que sobresalen en las Fuerzas de Defensa, en la aviación y en el deporte no son admiradas únicamente por sus triunfos. También lo son por su perseverancia, su preparación y su sentido de responsabilidad. Ellas representan una sociedad que entiende que el patriotismo también se expresa mediante el estudio, la excelencia profesional, el servicio a la comunidad y el compromiso con el bien común.

Desde los primeros kibutzim hasta las cabinas de un moderno avión de combate; desde un laboratorio científico hasta un podio olímpico, las mujeres israelíes han demostrado que el coraje puede adoptar muchas formas. Con inteligencia, disciplina y amor por su país, continúan escribiendo una de las páginas más admirables de la historia del Israel moderno.

Un tema muy interesante es nombrar un sistema que apenas existe … si es que existe y se llamó Educación Colectiva , implementándose en muchos kibutzim durante una etapa histórica no en la actualidad

Entre las décadas de 1920 y 1980, numerosos kibutzim practicaron lo que se conocía como “educación colectiva” (Children’s House o Beit Yeladim, “Casa de los Niños”). En ese sistema, los niños pasaban gran parte del día juntos y, en muchos kibutzim, también dormían en edificios especiales, separados de sus padres por la noche.

El objetivo no era romper el vínculo familiar, sino responder a una visión social e ideológica. Los fundadores de los kibutzim creían que: La comunidad debía participar en la crianza de los niños.

· Mujeres y hombres debían poder trabajar en igualdad de condiciones, sin que el cuidado infantil recayera exclusivamente sobre la madre.

· Los niños crecerían desarrollando independencia, cooperación y sentido de comunidad.

· Todos los niños tendrían las mismas oportunidades, independientemente de la situación económica de sus padres.

¿Cómo funcionaba?

Los niños vivían en grupos de edad similares. Durante el día asistían a clases, jugaban y comían juntos. En muchos kibutzim, por la noche dormían en la Casa de los Niños, atendidos por cuidadoras y educadoras especializadas. Los padres los visitaban diariamente, pasaban varias horas con ellos y mantenían una relación cercana, pero no dormían habitualmente bajo el mismo techo.

¿Funcionó?

Las opiniones son diversas.

Algunos adultos que crecieron en ese sistema recuerdan una infancia feliz, una gran amistad con sus compañeros y una educación basada en la solidaridad y la responsabilidad colectiva.

Otros han contado que echaron de menos una mayor cercanía física con sus padres durante la noche y consideran que el sistema tuvo un costo emocional.

Los estudios psicológicos realizados a lo largo de los años reflejan resultados variados: no muestran una experiencia única para todos los niños, sino vivencias muy diferentes según el kibutz, la familia y las personas involucradas.

¿Existe todavía?

En la inmensa mayoría de los kibutzim, no.

A partir de las décadas de 1980 y 1990, la mayor parte de los kibutzim abandonó ese modelo. Hoy, prácticamente todos los niños duermen en la casa familiar con sus padres, como ocurre en la mayoría de las sociedades. La educación comunitaria continúa siendo una característica importante de muchos kibutzim, pero la convivencia nocturna en las Casas de los Niños pertenece, en general, a la historia.

Un experimento social único

La experiencia de los kibutzim despertó el interés de sociólogos, psicólogos y pedagogos de todo el mundo porque fue uno de los pocos intentos a gran escala de criar niños de forma comunitaria. Más allá de las opiniones a favor o en contra, constituye un capítulo singular en la historia de Israel y del movimiento kibutziano. Puede presentarse como un experimento social idealista que buscó crear una sociedad más igualitaria. También es importante señalar que ese modelo evolucionó con el tiempo y que los propios kibutzim modificaron muchas de sus prácticas a la luz de la experiencia y de los cambios en las preferencias de las familia.

Se menciona acá porque aún quedan hombres y mujeres que se criaron bajo ese Experimento.

Podemos decir con certeza que, al caer la tarde, cuando el sol se esconde sobre las colinas de Jerusalén y las luces comienzan a encenderse en cada hogar, miles de mujeres israelíes regresan a sus familias después de haber enseñado, investigado, curado, creado, protegido o servido a su país.

En ellas conviven la firmeza y la ternura, el coraje y la sensibilidad, la inteligencia y el amor.

Son madres, hijas, esposas, abuelas, científicas, soldadas, artistas y maestras. En cada generación han demostrado que la verdadera fortaleza no consiste solamente en vencer las dificultades, sino en conservar intacta la capacidad de amar, de educar y de sembrar esperanza.

Ellas no solo construyeron Israel: siguen construyendo, cada día, el futuro del Pueblo Judío.

 

Para Radio Jai Marta Arinoviche Schenker

Las mujeres que construyeron y construyen Israel (Primera parte) – Radio JAI

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