Somalilandia, el nuevo nodo estratégico
Semanas pasadas, el Estado de Israel reconoció oficial y diplomáticamente a la República de Somalilandia, que se ratificó con la comunicación entre el 1er. ministro Benjamín Netanayhu y el presidente somalilense Abdirahman Mohamed Adbullahi, reconocimiento al que se sumó también la República de Taiwán, lo que ha motivado, que la Sec. Gral. de la ONU haya convocado a una reunión extraordinaria para analizar lo que se ha denominado la “Cuestión Somalilandia”.
Pero antes de iniciar el análisis de este nuevo nodo estratégico, comenzaré por la República Federal de Somalia, un país ubicado en el “Cuerno de África”, en la costa oriental africana, bañada por las aguas del océano Índico al este y el Golfo de Adén al norte, mientras que al oeste y noroeste, limita con Etiopía y Yibuti, y al sur con Kenia, siendo su capital Mogadiscio, su ciudad más poblada, un país que según el censo 2025 es de algo más de 19 millones, pero con una grave crisis humanitaria, con 6,5 millones, padeciendo severas carencias alimenticias, sea por las sequías, por las inundaciones y por décadas de conflictos.
La forma de gobierno es presidencialista, federal y parlamentaria, su actual presidente es Hassan Sheikh Mohamed, pero ya en épocas coloniales existe una fragmentación clánica, no religiosa, pues la mayoría de los somalíes profesan el Islam sunita, y por lo tanto, los choques y alianzas se dan entre los cinco clanes, Darod, Dir, Hawiye, Rahanweyn e Isaaq, los que tienen identidades culturales diferentes, siendo el de los darodíes el más grande, con presencia tanto en el norte, región de Puntlandia, como en el sur, en regiones linderas a Etiopía y Kenia, y son descendientes de los árabes que invadieron en el Siglo XI, y en el presente son la elite empresarial, profesional y política, lo que se traduce en una gran influencia en los sectores gubernamental, social y económico. Por su parte, los diríes, considerados los primeros habitantes del Cuerno de África, es el 2do. clan, y se ubican en el norte, en las zonas fronterizas con Etiopia y Yibuti, luego sigue el clan Rahanweyn, un grupo minoritario, y a diferencia de los otros cuatro son nómades que habitan los valles de los ríos Jubba y Shebelle, dedicándose a la agricultura, en cuanto a los hawiyes, se localizan en el centro del país, incluida la capital Mogadiscio, y el quinto, es el clan Isaaq, mayoritario en la región del norte, más precisamente en el territorio que se ha declarado el Estado independiente de Somalilandia, e históricamente enfrentado con Darod, y me pareció relevante mostrar este mosaico clánico, para que puedan entender como se ha llegado a la secesión de ese territorio del norte de Somalía, y la aparición de este nuevo Estado, y como en este proceso actúan, según sus intereses y objetivos geopolíticos, otros actores internacionales.
Ahora, sin remontarme demasiado en la historia somalí, esta división actual de dos entidades estatales, ya data de cuando ese territorio del Cuerno de África, eran colonias de Gran Bretaña e Italia, y es así, que en el Congreso de Berlín de 1885, en el llamado “Reparto de África”, la región norte se convirtió en colonia británica, mientras que el resto, fue la Somalia Italiana, con Mogadiscio como capital, y que durante el gobierno fascista de Mussolini, se expandió hacia Etiopía, constituyendo el África Oriental Italiana, que duró hasta el final de la 2GM.
El 1° de julio de 1960, con la unión de Somalilandia y la ex Somalia Italiana, se declaró la independencia somalí, mientras que la región del actual Yibuti o Somalilandia Francesa, consiguió su autonomía por separado.
Es así, que el 1er. pte. somalí fue Abdorashid Ali Shemarke, el que fue asesinado, y tras un golpe militar, se hizo del poder Mohamed Siad Barré, de perfil socialista pragmático y autoritario, y con él Somalia ingresa en la Liga Árabe, tres años más tarde se dio la guerra con Etiopía por la región de Ogadén, pese a que ambos países estaban dentro de la órbita de la URSS, y las consecuencias de ese conflicto, fue una grave crisis económica, en particular en el norte, lo que llevó al clan Isaaq a levantarse contra el gobierno central somalí, y esto dio lugar a lo que se conoce como el “genocidio de los Isaaq”, donde se produjo una verdadera limpieza étnica, siendo asesinados 100 mil miembros del citado clan, pero esa rebelión fue la chispa que encendió la guerra civil, y que en 1991 abandonara el país el dictador Siad Barré, y el comienzo del caos y el desmembramiento del Estado somalí, y la aparición de grupos islamistas yihadistas, como Al Shabab, que primero se alineó con Al Qaeda, y luego también con el E.I. o ISIS, mientras que en el norte, el Movimiento Nacional Somalí buscó consolidar la independencia, y con Mohamed Ibrahim Egal, estableció el gobierno independiente de Somalilandia, por su parte, desde aquel momento la situación de Somalia, es frágil y vulnerable, las autoridades gubernamentales de Mogadiscio, reconocido por la comunidad internacional, enfrenta el terrorismo de Al Shabab, que ha causado miles de desplazados y otro tanto de muertos, a lo que se suma la ya mencionada crisis humanitaria, y ahora, la prácticamente consolidada independencia de Somalilandia, en el norte, con el reconocimiento oficial de Israel y Taiwán, el segundo, actor internacional no reconocido por algunos países, y que desafía las posturas de los Estado africanos e incluso, al mutismo o abstencionismo de las potencias occidentales, y ante las molestias de Beijing, pero también hay un reconocimiento de facto de E.A.U., Bahrein y Marruecos, éstos tres, miembros de los Acuerdos de Abraham, y este escenario da lugar al análisis geopolítico que sigue.
Veamos, el territorio de Somalilandia está estratégicamente ubicado en la entrada del Golfo de Adén, por donde pasa aproximadamente el 20% del comercio global, y cualquier crisis o conflicto que se produzca en esa zona, tiene efectos en los precios del combustible y otros bienes y servicios que provienen de Oriente Medio, y en las exportaciones de U.E. y otros países occidentales en sentido inverso.
Ahora bien, Turquía, Egipto, Yibuti y organizaciones árabes, como la Liga Árabe, se han manifestado en contra del nuevo Estado somalilense, y por lo tanto, el reconocimiento de facto de los tres países árabes antes citados, E.A.U., Marruecos y Bahrein, abre una crisis o grieta en el bloque sunita árabe, pues es un claro enfrentamiento a Arabia Saudita, Qatar, Egipto y Siria, pero es necesario señalar, que en esa región por donde circula el petróleo y el gas de las monarquías del Golfo, E.A.U., ya tiene presencia en ambas márgenes del Golfo de Adén, por un lado apoyando al gobierno de Yemen del Sur, que enfrenta a los Hutíes y también al Yemen oriental que apoya el Reino Saudita, y por otro lado, está en Somalilandia, y esto tendría un efecto sensible en la geopolítica de Oriente Medio, en particular, en lo que hace al liderazgo del Islam sunita árabe de la región, lo que podría provocar una “Fitna”, es decir, un conflicto o un cisma, no olvidemos el efecto que causó la salida de E.A.U. de la OPEP, lo que me lleva a preguntarme, ¿si estamos en el umbral de una “guerra fría” en un bloque árabe islámico y en el turco islámico?
Lo que si existe, es una injerencia y/o presencia de Israel y E.A.U., en Etiopia, en Sudán y en el Yemen del Sur, que se contrapone con la de Turquía en Somalia y también en Sudán, asimismo, el reconocimiento oficial de Israel, miembro de la ONU a diferencia de Taiwán, posibilita las condiciones para la presencia de una base israelí en esa región estratégica, y prácticamente, frente a la costa occidental de Yemen que controlan los Hutíes.
Por su parte, Etiopía condiciona el reconocimiento de Somalilandia, como Estado independiente, a la concreción del Acuerdo firmado en el 2024, que contempla dos situaciones, la primera, permitirle al gobierno etíope una salida al mar, otorgándole 20 km de costa, pues recordemos que perdió esa salida con la separación e independencia de Eritrea, y la segunda, una base naval, y esto motivó la declarada oposición de Arabia Saudita y de Turquía, lo que ha dejado al citado Acuerdo en stand by.
En cuanto a Turquía, ya en mi columna titulada “La sombra turca”, hice referencia de la presencia turca en Somalia, por la que Ankara firmó dos Acuerdos con el gobierno somalí, uno de Seguridad, por el que la Armada turca brinda equipamiento y entrenamiento a la pequeña marina somalí por 10 años, proyectando así Erdogan su poder naval en esa región, el segundo, contempla inversiones en la exploración y explotación de recursos energéticos, en yacimientos submarinos en aguas somalíes, donde se estima una reserva de 30 mil millones de barriles de petróleo, además el gobierno de Mogadiscio ha arrendado sus recursos marinos a Turquía, que a su vez le ha transferido U$S 1.000 millones para servicios públicos, sanidad y educación. Estos vínculos datan de hace 3 años, y que además de los sectores diplomáticos y económicos, incluye la capacitación a militares somalíes en academias turcas, todo lo cual, muestra una relación bilateral estratégica, que consolida la presencia de Turquía en el Cuerno de África, y su proyección hacia el Mar Rojo, lo que se corresponde con la doctrina del Neo-otomanismo de Erdogan, y choca con los intereses y objetivos estratégicos de E.A.U. e Israel en aquella región.
Por el caso, E.A.U., está realizando importantes inversiones en el puerto de Berbera, en Somalilandi, en lo que hace a infraestructura logística, portuaria y energética, por la empresa emirati DP WORLD, que se estima en más de U$S 440 millones, que se suma al apoyo político al gobierno somalilense, y esto va en paralelo a la presencia emiratí e israelí, en el llamado “Triángulo del Golfo de Adén”, que está conformado por Yemen del Sur, Somalilandia y las Islas de Socotra, ubicadas más al oriente del golfo, donde E.A.U. posee dos bases, una de ellas, de drones, junto a estaciones de radar y de comunicaciones electrónicas de Israel, prueba de la cooperación entre ambos países, y que forman parte de una proyección estratégica sobre el Mar Rojo.
Como se puede apreciar, el valor geopolítico de esa región, donde además de Somalilandia, hay que señalar a Yibuti, país ubicado en la costa occidental del Estrecho de Bad el Mandeb, y ambos son importantes como puertos y bases para el tráfico marítimo, en función de repostar y otros servicios, como por el caso el portuario, y esto significa para ambos países ingresos de divisas, y adquirir una importancia estratégica para las potencias, algo que ya ha conseguido Yibuti, que alberga bases de Francia, la mayor de ultramar, también de EE.UU., Japón e incluso China, como así también efectivos militares de España y Alemania, y es crucial su ubicación, pues constituye la contraparte en la ecuación estratégica que tiene a los Hutíes, en el ingreso y egreso del Mar Rojo a través del mencionado estrecho, y de esta manera se neutralizaría al proxi de Irán, y por lo tanto, que Somalilandia albergue bases y efectivos de Israel y EE.UU., que se sumarían a los emiratíes, potenciando un bloque anti Teherán, pero también, una base israelí en Somalilandia, no sólo sería en función de los Hutíes, sino como reaseguro respecto a Qatar y Arabia Saudita, pues le daría la posibilidad de cerrar y/o hasta interdictar embarcaciones que busquen ingresar o egresar del Mar Rojo, lo que refuerza la importancia estratégica del control de pasos marítimos, con efectos en el comercio global, lo que me recuerda la Doctrina Mahan, la teoría geopolítica y naval del Alte. estadounidense Alfred Mahan, enunciada a fines del Siglo XIX.
En síntesis, la República de Somalilandia, es una franja de territorio de algo más de 172 mil km2, con una población –según el censo del 2024- de 6,2 millones, donde se hablan tres idiomas, el somalí, el árabe y el inglés, con dos centros urbanos más importantes, su capital Hargeisa y el puerto de Berbera, y que se ha constituido como república presidencialista constitucional, con un Parlamento bicameral y un Tribunal Supremo de Justicia y tribunales menores, como así también un Tribunal Constitucional, y que desde su autoproclamada independencia en 1991, es un ejemplo de alternancia y pluralidad política en el poder, con un incipiente crecimiento económico, con un buen desarrollo de la ganadería que constituye gran parte de sus exportaciones, con excelente potencial para la actividad agrícola y con infraestructuras de explotación de canteras de varios minerales, como cuarzo, oro, plomo, pero también con depósitos de petróleo y gas natural, y con un bajo índice de criminalidad, que contrasta con la violencia que vive la República Federal de Somalia, lo que hace de este nuevo actor internacional, un verdadero nodo geopolítico y geoeconómico entre África y Asia.
Finalizando la columna de hoy, mis reflexiones son las siguientes: 1) históricamente, Somalia y Somallilandia, son entidades diferentes desde sus respectivos períodos coloniales, con identidades culturales y clánicas diferentes, y con realidades actuales también opuestas, mientras la primera siguen viviendo en un caos de violencia desde hace décadas, la segunda desde 1991, cuando declaró su independencia, se ha ido constituyendo en un ejemplo estabilidad política y crecimiento económico; 2) Somalilandia se ha convertido en activo estratégico por su ubicación geográfica y la proyección sobre el Golfo de Adén, que es la antesala al Estrecho de Bad al Mandeb, el ingreso y egreso al Mar Rojo, por donde transita el 20% del comercio global; 3) su importancia geopolítica y geoeconómica está reflejada por el choque de intereses y objetivos de distintos actores internacionales e incluso bloques regionales; 4) en el ámbito de la política internacional y el diplomático, el reconocimiento oficial por parte de Israel y de Taiwán, y de facto por Marruecos, E.A.U. y Bahrein, ha obligado a la Sec. Gral. de la ONU a convocar a una reunión extraordinaria para tratar la cuestión “Somalilandia”; 5) si bien hasta ahora, el gobierno de los EE.UU., no ha realizado el reconocimiento oficial, si el bloque republicano del Congreso estadounidense está a favor que la administración Trump reconozca a este nuevo actor global y 6) si bien para el gobierno de Somalia, considera a Somalilandia como parte integral del Estado somalí, y más allá, que en los últimos 10 años Mogadiscio y Hargeisa han sostenido conversaciones de paz, si el gobierno somalilense consigue el reconocimiento internacional de las principales potencias, obvio menos el de China, la independencia de Somalilandia podría consolidarse a través de un proceso similar al que posibilitó el nacimiento como Estado independiente de Sudán del Sur, con la aceptación incluida de Sudán, por lo cual, pese al caos que vive Somalia, también será parte de la ecuación, y por todo la analizado, la frase elegida para terminar es del Alte. estadounidense Alfred Mahan, y que cobra cierta actualidad, “Quién domine el mar, domina el comercio mundial, quién domine el comercio mundial, domina el mundo.”.-
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