La dignidad de un científico
Ramón Enrique Gaviola el científico argentino que salvó judíos.
Como suele ocurrir en nuestro país los grandes científicos son olvidados.
Gaviola es un caso único porque a su brillante carrera científica deben sumarse sus exitosas gestiones en favor de científicos judíos perseguidos por el régimen nazi.
Los logros de este mendocino nacido en el distrito La Reducción de Rivadavia el 31 de agosto de 1900 son sorprendentes. Estudiante y graduado como agrimensor en la Universidad de La Plata, toma nota que para realizar estudios como físico debe viajar a Alemania. Por entonces adherirá a la reforma de 1918 y su preocupación por la educación no lo abandonaría nunca.
Graduado en la Universidad de Berlín trabajó con Albert Einstein. Gaviola registra en ese período un record particular: 23 de sus profesores y compañeros serán galardonados con el Premio Nobel.
Einstein le invitó a firmar el famoso “Manifiesto de Chicago” (22 de junio de 1948) para la no utilización de energía nuclear con fines bélicos, que rubricaban solo premios Nobel, pero aquel consideró que Gaviola debía hacerlo.
Los importantes logros científicos de Gaviola constituyen un inventario para el asombro: reconocimiento universal por sus investigaciones sobre la aceleración de partículas, los rayos cósmicos y la fusión fría; participó de la planta de energía atómica en la Isla Huemul en San Carlos de Bariloche. Fue Gaviola quien anotició al entonces Presidente Perón que lo estaban engañando sobre los resultados de las investigaciones. Participó en la fundación del Instituto Balseiro; intervino en el diseño de los observatorios de El Palomar y Monte Grande; inventó un sistema de pulimiento de grandes espejos diseñando el primer espectógrafo estelar del mundo; fue Director del Observatorio Astronómico de Córdoba. En 1981 un asteroide, el “2504”, fue bautizado con su nombre. En 1998 fue considerado entre los 20 astrofísicos más destacados del mundo; Premio Konex de Platino 1983 (nota de Gustavo Capone; Mdzol.com 4/5/2026. “Gaviola el mendocino fundamental: discípulo de Einstein, héroe antinazi, y olvidado por todos”).
Pero la dignidad de este científico se agiganta cuando participa del salvataje de científicos judíos de la persecución nazi. A pedido del premio Nobel Max Born ayuda a salvar a Yuri Rumer que también escapaba de Stalin .
También acudió en ayuda de Andrea Levialdi, su esposa Lea Ghiron y su hijo Steffano quienes venían huyendo del régimen fascista en Italia y de la Francia ocupada de los nazis. Embarcan en Barcelona y Gaviola lo contrata a Levialdi como investigador del Observatorio Astronómico de Córdoba en 1942.
Desde Estados Unidos sus colegas le piden a Gaviola que acuda en ayuda de Guido Beck, reconocido físico judío, que se encontraba en 1942 en Coimbra (Portugal). Desembarca en Buenos Aires en 1943 gracias a las gestiones de Gaviola. Por su intervención el matemático judío polaco Rosemblat se incorpora a la Universidad San Marcos de Lima (Perú).
Su reconocimiento, no por tardío menos necesario, impone destacar sus rasgos profundamente humanitarios. El científico que todos los días plantaba un árbol en el Instituto Balseiro, demostró con sus acciones que si por la ignominiosa Circular 11 del Ministro Cantilo nuestro país no tiene en el servicio exterior un “Justo entre Las Naciones”, un científico argentino cumplió con el deber moral de ayudar a los perseguidos y merece un reconocimiento.
Dr. Raúl Woscoff para Radio jai
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