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Nadar en la arena

Un memorándum de entendimiento es un documento formal que describe un acuerdo entre dos o más partes. Expresa una intención compartida hacia un objetivo común, sin llegar a ser un contrato legalmente vinculante. A diferencia de un contrato tradicional, no obliga judicialmente a las partes ni impone demandas automáticas por incumplimiento. Detalla los objetivos generales, las responsabilidades, el alcance del proyecto y los principios bajo los cuales se regirá la relación. Se utiliza frecuentemente en alianzas comerciales y diplomáticas, y funciona como una hoja de ruta antes de redactar un documento definitivo.

 

Aunque sea de uso frecuente, un memorándum de entendimiento suena muy mal en Argentina, y por lo que sucedió en Argentina debería ser chocante para cualquier país en el mundo que se hubiera preocupado y ocupado con seriedad del atentado terrorista iraní contra la AMIA. Fue en 2013 que el gobierno argentino de entonces firmó un vergonzoso e infame memorándum de entendimiento con Irán para “destrabar” (según quien gobernaba Argentina entonces) la causa AMIA. El Parlamento de Irán no lo aprobó y fue declarado inconstitucional por la Sala I de la Cámara Federal de Argentina. El memorándum nunca entró en vigor. El 21 de diciembre de 2015 la Cámara Federal de Casación Penal dejó firme en forma definitiva la inconstitucionalidad del memorándum. Quedó grabado sí el término, así como los nombres de quienes lo quisieron imponer a toda costa.

Ayer, Irán y Estados Unidos firmaron digitalmente un memorándum de entendimiento poniendo fin a la guerra que comenzó en abril. Es muy probable que la Administración de EE. UU. crea en este sistema, y crea también que la apertura del Estrecho de Ormuz, la baja del precio del petróleo, gritar contra Israel por defenderse contra Hezbollah, y dar 60 días para firmar algo mucho más vinculante sobre armamento nuclear con los Ayatolas es un logro importante. Para Irán, estos papeles tienen un significado muy diferente. Hay un dicho reiterado muchas veces que señala que Irán ha perdido sus guerras, pero no ha perdido las negociaciones. Un memorándum para los Ayatolas es un alto al fuego donde logran mantener la dictadura extremista ultraderechista, sostener a sus brazos ejecutores del terrorismo como Hamas, Hezbollah y los Hutíes, y recuperarse rápidamente del desastre económico en el que están sumergidos y del que salen con un multi billonario desbloqueo de fondos. Un firmante del memorándum piensa en 2026 y el futuro; el otro tiene una estrategia que aplica desde hace siglos, no tiene apuros electorales obviamente, y sí tiene tiempo para el rearme y continuación de la política de expansión y terrorismo en Medio Oriente y en el mundo.

 

United Hatzalah (que quiere decir rescate unido) es un servicio médico de emergencia voluntario con sede en Jerusalén, que existe en varios países. Fue fundado en el año 2006, es una organización sin fines de lucro, que tiene más de 2.500 técnicos de emergencias médicas, paramédicos y médicos en todo Israel. En un evento realizado hace dos días, recibieron a Ron Dermer, destacado diplomático israelí, que ha trabajado hasta hace poco como asesor político del primer ministro de Israel. Mostrando una visión más optimista sobre el memorándum entre EE. UU. e Irán, Dermer dijo que “hace dos años y medio, el 7/10, Irán era una amenaza existencial para Israel porque poseía tres fuentes de poder: su programa nuclear; su capacidad armamentista; y sus cómplices en la región, Hamas, Hezbollah y los Hutíes. Casi tres años después, la fuerza militar nuclear de Irán ha sido destruida y el uranio que tienen enterrado, está profundamente enterrado. Su capacidad armamentista ha sido severamente dañada y le costará muchos años rehacerla, mientras Israel estará mejorando sus armas. El memorándum no es un acuerdo nuclear. Sería ideal lograrlo, pero soy escéptico de que así suceda. Lo concreto es haber debilitado a Irán”. Dermer también intenta ser realista. Lo que está pasando no le gusta porque sabe que patear el balón para adelante sólo le asegura futuro a dictaduras, las democracias tienen elecciones, los gobiernos cambian y en esos contextos, si los acuerdos políticos son papel picado para Irán, en un marco de acción con otros protagonistas occidentales, el papel picado desaparece definitivamente.

 

Hoy ya hay un ejemplo de esto último sin que haya cambiado ningún gobierno. Líbano entra en el memorándum, lo cual quiere decir que Hezbollah, aún con un 25% de su capacidad militar hoy, se mantendrá ocupando su territorio y gobierno y tendrá el tiempo que quiera para reamarse. Israel deberá seguir en alerta roja. Y aunque el gobierno del Líbano firme el acuerdo que sea con Israel, lo cual parece muy improbable, su firma no valdrá nada, porque no tiene el poder de deshacerse de Hezbollah, más bien, al revés. Por otra parte, aunque Hamas pueda aparecer o no en este memorándum (algo que no se sabe), igual Hamas se queda gobernando Gaza apoyado por Irán y los grandes planes de convertir a Gaza en territorio no fallido tendrán que adaptarse a las urgencias: petróleo, elecciones, y los países árabes que ya no quieren soportar más el conflicto y menos que Irán los someta a bombardeos. Tiempo ganado para Hamas mientras Israel tiene a otro enemigo que sólo existe para intentar destruirlo pegado a su territorio.

 

No solo Irán se siepte ganador. Hay un emirato que parece ser ganador, pero en serio. Nos referimos a Qatar. Gobernado como una monarquía absoluta nor la dinastía Al Thani, es una de las naciones más ricas del mundo gracias a sus inmensas reservas de petróleo y gas natural. Tiene 3 millones de habitantes, de los cuales12.5% son ciudadanos nativos y el resto son trabajadores expatriados e inmigrantes. Comparte con Irán el yacimiento de gas natural más grande del mundo. A pesar de sus vínculos con Hamas, algo que hemos comentado muchas veces por su implacable amoralidad; a pesar de entrometerse impunemente en Occidente, especialmente en universidades de EE. UU., los Al Thani encuentran casi siempre abiertas las puertas de la Casa Blanca, del Eliseo, y de varios centros de poder más. Con Irán los une una gran fraternidad además de las riquezas: odian a Israel sin límites ni simulaciones, y a nadie debería sorprenderle que Qatar prácticamente no fue atacado por Irán, mientras las bombas de los Ayatolas caían en varios países árabes en estos últimos dos meses. Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos, siempre supieron que los Ayatolas no iban a caer con ataques aéreos. Y se cansaron de ser agredidos. Hoy aceptan lo que venga y no quieren más guerra.

 

Aun cuando ayer se hayan publicado los aparentes 14 puntos del memorándum, lo más complejo es qué contienen los documentos que no se publican en estos casos y que tienen cláusulas que buscan la mayor protección de los firmantes sin importar los demás. Nunca existieron y no será ahora la excepción, acuerdos políticos sin entendimientos no publicados. Allí es donde más pronto que tarde, Líbano tomará recaudo de que es el gran perdedor y olvidado de este conflicto. Seguirá ocupado, y cada día más se parecerá a un estado fracturado y poco gobernable. Israel necesitaría conocer lo que no será público obviamente, pero, aunque no lo logre, ya sabe que seguirá teniendo a los que proclaman su destrucción en condiciones de volver a intentarlo, una y otra vez.

Si los 14 puntos se leen con cuidado y cautela, hay por lo menos dos que son sencillamente lapidarios.

El punto 1 señala que “Irán, EE. UU. y sus aliados en esta guerra declaran un inmediato y permanente fin de la guerra en todos los frentes, incluyendo Líbano, no lanzarán acciones hostiles uno contra el otro, no se amenazarán ni harán uso de la fuerza…”. Ya el comienzo es fallido. ¿A qué aliados se refiere? Si es Israel, es uno solo. Y si hay más aliados, entran Hezbollah, Hamas, Hutíes. ¿Un memorándum que reconoce al terrorismo? Se agrega que debe cesar el fuego en el Líbano. ¿Cómo se logra en la vida real? Esta semana Hezbollah atacó a Israel e Israel atacó a Hezbollah. ¿Irán va a frenar a Hezbollah? Quizás un ratito, tan pequeño como lo que dura un alto al fuego con quienes creen que eso es un medio para lograr un fin.

El punto 9 comienza:” Irán reitera que nunca producirá armas nucleares”. Firmado esto, Irán, como siempre, miente. Nunca es un vocablo ridículo para la dictadura fundamentalista. Podrá no suceder ahora, pero acontecerá. Lo intentará porque está en su razón de ser. En consecuencia, Israel seguirá teniendo amenazas existenciales y deberá estar listo para enfrentarlas con eventuales aliados circunstanciales y nunca definitivamente seguros como para ser cien por ciento confiables.

Israel, todo Israel sabe que la necesidad de estar listo no es para hoy, ni mañana, es para siempre. Y esto es más claro analizando el memorándum en su totalidad. Parece difícil nadar en la arena. Pero este acuerdo tiene esa intención.

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