La CPI suspende a Khan, el fiscal de los mandatos contra Netanyahu
El Fiscal Jefe de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, ha sido suspendido de su cargo. El organismo rector de la CPI anunció la decisión tras una investigación de 18 meses sobre las acusaciones de acoso sexual contra él. Según fuentes de prensa, la oficina ejecutiva determinó que Khan era responsable de una conducta grave y recomendó su destitución. La decisión final corresponderá a los 125 estados miembros, convocados a votar en una sesión extraordinaria: se necesitarán 63 votos para destituirle, expresados en una votación secreta.
Khan es el primer fiscal en la historia de la CPI en ser formalmente suspendido por el órgano supervisor del tribunal. Abogado británico-pakistaní de 56 años, ha estado al frente de la Oficina del Conservador desde 2021. Durante su mandato, emitió, entre otros, órdenes de arresto contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el exministro de Defensa Yoav Gallant por operaciones llevadas a cabo en la Franja de Gaza entre octubre de 2023 y mayo de 2024, acusándolos de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. “La decisión fue tomada por un fiscal jefe corrupto que intentaba salvarse de graves acusaciones de acoso sexual, y por jueces parciales impulsados por el odio antisemita hacia Israel”, respondió Netanyahu en el momento de emitir las órdenes.
Los comportamientos disputados:
Las acusaciones contra Khan surgieron hace más de dos años. Según una investigación de Associated Press, basada en documentos de informantes internos, Khan trasladó a la empleada a su despacho, convirtiéndola en presencia permanente en viajes oficiales, y luego tuvo conductas sexuales no consensuadas con ella al menos en una ocasión durante un viaje al extranjero. El fiscal suspendido rechazó los cargos, calificándolos como “parte de un intento de sabotear al Tribunal”, mientras que sus abogados calificaron la suspensión como “una decisión ilegal, incorrecta en el punto de vista procedimental y carente de pruebas que lo respalden”.
En Israel, la medida contra Khan ha reavivado el debate sobre la imparcialidad de su trabajo. Según una fuente diplomática occidental citada por el Jerusalem Post, el fiscal confesó en privado: “Espera y verás. Si solicito órdenes contra Netanyahu, países como Alemania y Canadá finalmente tendrán una excusa para darle la espalda al gobierno israelí.” La misma fuente añadió: “El fiscal debe guiarse por la ley, no por la esperanza de influir en los gobiernos occidentales.”
En la Corte Internacional de Justicia
En La Haya, sede de la CPI, también se ha puesto en duda recientemente otro tribunal internacional: el pasado fin de semana Sudáfrica solicitó a la Corte Internacional de Justicia una prórroga de 18 meses para responder a la defensa de Israel en el caso de genocidio presentado contra Jerusalén a finales de 2023. Abogados israelíes presentaron un documento de unas mil páginas a mediados de marzo, acompañado de cuatro mil páginas de anexos, para proteger la conducta del Estado judío en el periodo 2023-2024 de la guerra en Gaza. Con la prórroga concedida, Sudáfrica tendrá hasta noviembre de 2027 para responder, mientras que Israel podrá responder hasta mayo de 2029. No se espera ninguna audiencia en la sala antes de finales de 2029, si no de 2030, según explican los medios internacionales.
Tras la prórroga, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí comentó: “Todas las solicitudes de ‘urgencia’ se han convertido ahora en peticiones silenciosas de Sudáfrica para ganar tiempo. Este caso nunca fue un hecho. Siempre ha sido una campaña de propaganda de Sudáfrica al servicio de Hamás, disfrazada de proceso legal.”
Fuentes del Jerusalem Post señalan que, por un lado, el aplazamiento representa una victoria procesal para Israel, que se ve temporalmente liberado de la presión de nuevas audiencias y de las posibles consecuencias diplomáticas y económicas que podrían derivarse. Por otro lado, las mismas fuentes sospechan que un cálculo político está detrás de la solicitud sudafricana: Pretoria pretendería volver al Tribunal en 2029, tras finalizar el mandato del presidente estadounidense Donald Trump, con la esperanza, explica el periódico israelí, “de que el próximo presidente de Estados Unidos sea más favorable a su cargo”, lo que podría afectar al Tribunal, donde “la política a menudo condiciona el voto de ciertos jueces”.
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