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Arrogancia, Ignorancia; América Latina siempre en peligro

Aunque ha sido muy difundido y comentado, el reportaje de Time al ex presidente de Brasil Lula Da Silva, trasciende la región e instala un adicional (como si precisara más) a la invasión rusa a Ucrania: la intromisión grosera del 2 veces Presidente del país más grande de América Latina, favorito de las encuestas para volver a ser presidente en las elecciones de octubre de este año.

En relación a la guerra en Ucrania, la periodista de Time le preguntó a Lula si podría hablar con Vladímir Putin después de lo que hizo en Ucrania. Dijo Lula: “Los políticos cosechamos lo que sembramos. Si siembro fraternidad, solidaridad, armonía, cosecharé cosas buenas. Si siembro discordia, cosecharé peleas. Putin no debería haber invadido Ucrania. Pero no sólo Putin es culpable. Estados Unidos y la Unión Europea también son culpables. ¿Cuál fue el motivo de la invasión de Ucrania? ¿LA OTAN? Entonces los EE. UU. y Europa deberían haber dicho: ‘Ucrania no entrará en la OTAN’. Eso habría resuelto el problema”.

La soberbia de Lula parece haberle dado fuerzas para ir más allá de sus primeros dislates. Se retrotrajo un poco en el tiempo y le dijo a Time: “Me preocupé mucho cuando Estados Unidos y la UE adoptaron a Guaidó como presidente de Venezuela en 2019. No se juega con la democracia. Para que Guaidó sea presidente, tendría que ser elegido. La burocracia no puede sustituir a la política”. Y vaya si le creemos que estuviera preocupado. Mentor de Chávez y todas sus violaciones a los DDHH. Mentor de Maduro y sus aberraciones. Lógico que cree que Maduro es la democracia y todo lo demás es intromisión. En ese lodo chapotean muchos gobiernos y partidos en la región.

Pero siguiendo con la nota en Time, llegan sus expresiones más osadas que demuestran qué es democracia para Lula. Le dice a Time:” Y ahora, me siento y veo al Presidente de Ucrania hablando en la televisión, siendo aplaudido, recibiendo una ovación de pie por todos los parlamentarios europeos. Este tipo es tan responsable como Putin de la guerra. Este presidente de Ucrania podría haber dicho: “Vamos, dejemos de hablar de este asunto de la OTAN, de la adhesión a la U.E. por un tiempo. Discutamos un poco más primero”. La periodista repreguntó “¿así que Volodímir Zelenski debería haber hablado más con Putin, incluso con 100.000 soldados rusos en su frontera?”. Y Lula contestó: “No conozco al presidente de Ucrania. Pero su comportamiento es un poco extraño. Parece que forma parte del espectáculo. Está en la televisión de mañana, de tarde y de noche. Está en el parlamento del Reino Unido, en el parlamento alemán, en el parlamento francés, en el parlamento italiano, como si estuviera haciendo una campaña política. Debería estar en la mesa de negociaciones”. La periodista insistió: “¿Realmente puede decirle eso a Zelenski? Él no quería una guerra, vino a él”.

El líder brasileño no dudó en responderle que Zelenski “sí quería la guerra. Si no quisiera la guerra, habría negociado un poco más. Eso es todo.  La gente está estimulando el odio contra Putin. Eso no resolverá las cosas. Tenemos que llegar a un acuerdo. Pero la gente está alentando la guerra. Están alentando a este tipo, y luego él cree que es la frutilla de la torta”.

O sea, Lula ya no pudo contenerse ante las repreguntas de Time y reconoció su rechazo a “este tipo” refiriéndose a Zelenski; y que Putin está siendo perseguido y acusado falsamente. Nadie puede sorprenderse de estas declaraciones. Lula inventó en 2004 la Cumbre de países de América del Sur con la Liga Árabe. Independientemente del fracaso de esta iniciativa como de varias más regionales tipo CELAC, UNASUR y algunas otras siglas huecas de contenido y violentas en intenciones políticas, Lula quiso ya hace casi 20 años abrir frentes nuevos de comercio para la región. Eso dijo. Pero la Cumbre que en los años posteriores tuvo dos o tres reuniones más, declaraciones pomposas y de las que hoy no se acuerda ni Google, fue en realidad un intento de Lula por mostrarse como líder de América Latina ante Medio Oriente. Trató de vender que esa Cumbre era una puerta para abrir mercados y terminó haciendo documentos con menciones políticas copiadas de otras banalidades similares redactadas en la ONU y que obviamente no sirvieron para nada.

Pero Lula se sintió importante recibiendo a Mahmoud Abbas en Brasilia y dejando que dijera lo que le viniera en gana; se sintió feliz de tener socios como Chávez, después Maduro, los Castro, Ortega, Evo Morales, Correa, e ir conduciendo la década más perdida en todos los ámbitos para América Latina sumida en dictaduras que se auto denominaban democracias y hundida en corrupción desenfrenada.

Ya en 2014, después de haber recibido a Ahmadinejad en Brasilia cuando éste lideraba la negación del Holocausto y aullaba por los podios internacionales sobre exterminar al pueblo judío, Lula decidió que, en plena guerra de Israel contra Hamas, debía apoyar el terrorismo. Así fue como acusó a Israel de “genocidio” y Hamas sintió entonces que tenía otro aliado en nuestra región, muy democrático como se puede apreciar.

Hoy, a pocos meses de las elecciones en Brasil, Putin tiene a Lula de aliado. Además de Maduro, Cuba, Ortega y la mayoría de los partidos de izquierda de toda la región. Rusia tiene en nuestra América quien avala sus crímenes de guerra y denomina al presidente judío de Ucrania “este tipo” y lo hace culpable de que las hordas rusas estén asesinando a su propia población.

Cerca, en Colombia, en el mes de las elecciones presidenciales, el candidato de extrema izquierda Gustavo Petro, caracterizado entre otras cosas por haber reiterado en sus redes que “El Estado de Israel discrimina a los palestinos como los nazis a los judíos”, ahora ya al borde de una contienda que encabeza en las encuestas (para la primera vuelta), apuesta al lenguaje de Putin y Lavrov. A Petro le molestó una crítica política de la red RCN y la atacó diciendo que es un ataque de “los nazis que hay en RCN”. En realidad, la crítica fue firmada por el periodista David Ghitis, por lo que Petro calificó en realidad a un periodista judío de nazi. Coherente con sus ataques a Israel. Coherente con sus ideas. Y coherente con las izquierdas como la de Lula y los populismos que permanecen con sus dictadores al frente.

Que el país más importante de América Latina como Brasil, y uno de los más grandes en tamaño y población como Colombia tengan esta perspectiva electoral en breve no hace más más que aumentar la nubosidad en nuestra región y amenazarnos a todos con seguir atrasando el reloj de la historia mientras la arrogancia y la prepotencia nos mantienen en peligro constante.

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