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Los hermosos vitrales de Chagall cumplen 60 años en Jerusalén

Vitrales de Chagall en la sinagoga Abbell de Hadassah-Ein Kerem que representan las tribus de Simón a Zebulón. Foto de David Harris/todos los derechos reservados a Hadassah

Los 12 paneles que el artista francés donó al Centro Médico Hadassah están inspirados en las bendiciones de Jacob a sus hijos y de Moisés a las 12 tribus de Israel.

Cuando en 1961 Marc Chagall estrenó una serie de vidrieras inspiradas en la Biblia en el Louvre de París y luego en el Museo de Arte Moderno de Manhattan estas exhibiciones fueron apenas una escala antes de que esas obras llegaran a su hogar definitivo en el campus del entonces nuevo centro médico de Hadassah de Jerusalén.

Las ventanas de Chagall capturaron la imaginación del público en todo el mundo al punto que John F. Kennedy, otrora presidente de EEUU, las llamó “extraordinarias”.

“En esas ventanas se combinan la inspiración de una historia antigua y noble con la del genio artístico moderno. La importancia de este hecho cultural se profundiza para nosotros por nuestro conocimiento de que las ventanas están destinadas al Centro Médico de la Universidad Hebrea-Hadassah. Por su belleza servirán y alentarán el trabajo científico y humanitario que se realiza allí”, le escribió Kennedy a Miriam Freund, entonces presidenta del comité de exhibición de Chagall y titular nacional de la Organización Sionista de Mujeres de Hadassah de EEUU cuya acción filantrópica está destinada al desarrollo del hospital.

Estas vidrieras, que están en su lugar final desde hace 60 años, fueron instaladas en Jerusalén el 6 de febrero de 1962 como parte de la celebración del aniversario de oro de la organización.

“Este es mi modesto regalo para el pueblo judío que siempre ha soñado con el amor bíblico, la amistad y la paz entre todos los pueblos”, señaló Chagall en esa oportunidad.

“¿Por qué les tomó tanto tiempo?”

La idea de estas ventanas surgió a fines de la década de 1950 cuando representantes de Hadassah se reunieron con Chagall en París.

El artista recibió de sus manos una convincente solicitud de unas vidrieras para lo que hoy se conoce como la sinagoga Abbell dentro del hospital.

Según los informes de esa época, el pintor interrumpió a las mujeres mientras le hacían el pedido. “¿Por qué les tomó tanto tiempo? Estuve esperando toda mi vida para servir al pueblo judío”, respondió.

O eso dice la leyenda. En las décadas posteriores, la historia del origen de las ventanas puede haber adquirido cierto aire de mito.

“No sabemos si dijo exactamente eso pero suena bien”, reconoció Barbara Goldstein, directora ejecutiva adjunta de Hadassah y embajadora itinerante en Israel.

Hoy con 80 años, Goldstein ocupó diferentes puestos de liderazgo en Hadassah y es ampliamente considerada como la “titular” de esta historia.

Barbara Goldstein, subdirectora ejecutiva de Hadassah, en la sinagoga Abbell. En el púlpito se ve un reflejo de las ventanas de Chagall. Foto: David Harris/todos los derechos reservados a Hadassah
Barbara Goldstein, subdirectora ejecutiva de Hadassah, en la sinagoga Abbell. En el púlpito se ve un reflejo de las ventanas de Chagall. Foto: David Harris/todos los derechos reservados a Hadassah

Sea o no verdadera la cita, lo indiscutible es que Chagall construyó una serie de ventanas de gran tamaño y las donó como regalo personal.

“En ese momento buscaban una o dos vidrieras. Nunca esperaron 12. Eso fue todo un gesto de Chagall”, dijo Goldstein.

En ese momento, en 1958, la sinagoga aún estaba en las etapas de planificación.

“Chagall quería un control total y por esa razón a sinagoga fue construida en torno a esas ventanas”, relató la titular de Hadassah.

Colores brillantes

Cada una de las obras de arte arqueadas de 3,35 por 2,43 metros representa temas relacionados con los 12 hijos bíblicos de Jacob, es decir los padres de las 12 tribus de Israel. Y cada imagen refleja el estudio intensivo de Chagall de los versículos de Génesis 49 y Deuteronomio 33.

Ventanas de Chagall en la sinagoga Abbell de Hadassah-Ein Kerem que representan a las tribus de Neftalí a Simón. Foto: David Harris/todos los derechos reservados a Hadassah

Las ventanas presentan tonos rojos, azules, amarillos y verdes brillantes, y un vocabulario visual que expresa el texto bíblico y la historia judía.

Todo está enmarcado en el mundo de Chagall -tanto real como percibido-, su amor y profunda identificación con la historia y la cultura del pueblo judío, y sus primeros años en el shtetl de Vitebsk en Rusia.

“Todo el tiempo que estuve trabajando sentí que mi madre y mi padre miraban por encima de mi hombro, y que detrás de ellos estaban los judíos, millones de otros judíos desaparecidos, de ayer y de hace mil años”, afirmó Chagall, que nació en 1887 como Moishe Zakharovich Shagal y falleció en 1985.

Ventanas de Chagall en la sinagoga Abbell de Hadassah-Ein Kerem que representan a las tribus de Rubén e Isacar. Foto: David Harris/todos los derechos reservados a Hadassah
Ventanas de Chagall en la sinagoga Abbell de Hadassah-Ein Kerem que representan a las tribus de Rubén e Isacar. Foto: David Harris/todos los derechos reservados a Hadassah

El artista reconoció que las ventanas transformaron por completo su visión: “Me dieron un gran susto, me hicieron reflexionar. No sé cómo pintaré de ahora en adelante pero creo que algo está pasando”.

Si bien la elaborada belleza de las ventanas es accesible desde el exterior del edificio, es más espectacular desde el interior del templo, especialmente cuando el sol las ilumina.

“Es espectacular. Cuando la gente entra allí no lo puede creer”, dijo Goldstein, que conoció a Chagall en la exhibición del MOMA de 1961.

La historia del pueblo judío

El arquitecto Joseph Neufeld (1899-1980), que diseñó sendas sinagogas de Jerusalén, le dio al santuario sus líneas limpias y minimalistas de mediados de siglo.

Sin embargo, su obra evoca a las casas de oración medievales con un toque contemporáneo.

Cuatro paredes forman un cuadrado alrededor del púlpito donde se lee la Torá. En la pared sobre el arca, las ventanas avanzan desde Neftalí a la izquierda hasta José y Benjamín a la derecha.

Ventanas de Chagall que representan las tribus de Zabulón a José sobre el púlpito de la sinagoga Abbell. Foto: Ariella Green/todos los derechos reservados a Hadassah
Ventanas de Chagall que representan las tribus de Zabulón a José sobre el púlpito de la sinagoga Abbell. Foto: Ariella Green/todos los derechos reservados a Hadassah

En la pared derecha adyacente se encuentran Rubén, Simeón y Levi. En la del fondo siguen Judá, Zabulón e Isacar. La pared izquierda presenta a Dan, Gad y Asher.

Cada panel está lleno de una danza de intrincadas imágenes, temas atractivos y colores deslumbrantes.

Como un arrecife de coral de magnífica diversidad, cuanto más tiempo se observa, más se ve.

El Yahrzeit en la sinagoga Abbell en Hadassah-Ein Kerem refleja la luz de las ventanas de Chagall. Foto: David Harris/todos los derechos reservados a Hadassah
El Yahrzeit en la sinagoga Abbell en Hadassah-Ein Kerem refleja la luz de las ventanas de Chagall. Foto: David Harris/todos los derechos reservados a Hadassah

En 1959 mientras desarrollaba el concepto, Chagall empleó enormes maquetas y bocetos en colores que comenzaron con pluma y tinta, collage y gouache.

Luego se asoció con una pareja de artistas de vitrales -Charles Marq y Brigitte Simon-Marq- con quienes más tarde colaboró ​​​​en la catedral de Metz.

Hasta principios de 1960 Chagall desarrolló cinco estudios. Luego del estudio final, Charles Marq experimentó durante muchos meses más para conseguir los tonos, valores y espesores correctos en la fábrica de vidrio de Saint-Just-sur-Loire.

Finalmente el equipo envió paneles de prueba a Jerusalén para una ligera corrección.

Folclórico y fantasioso

Los artesanos soplaron y enrollaron los últimos paneles de vidrio en el Valle del Loira. Chagall pintó, grabó y rayó paneles de unos 50 colores en el atelier Simon en Reims, Francia.

Luego empleó un “medio libre soluble en agua”, para intensificar el color, crear nuevos patrones y añadir diseños antes de que se perdieran.

El trabajo manual dedicado de Chagall explica la vitalidad dramática de las ventanas. “El vidrio es un muro transparente entre mi corazón y el corazón del mundo”, dijo el artista.

El Yahrzeit en la sinagoga Abbell en Hadassah-Ein Kerem refleja la luz de las ventanas de Chagall. Foto: David Harris/todos los derechos reservados a Hadassah
El Yahrzeit en la sinagoga Abbell en Hadassah-Ein Kerem refleja la luz de las ventanas de Chagall. Foto: David Harris/todos los derechos reservados a Hadassah

Durante toda la producción Chagall estuvo comprometido con el proyecto.

Ese hecho contrasta con las prácticas de Henri Matisse, cuyos vitrales adornan la Chapelle du Rosaire de Vence de Cote D’Azur; y Fernand Léger (sus obras están colocadas sobre concreto en Sacré-Cœur, una iglesia en Audincourt, Francia.

De hecho, cuando algunas de las ventanas de Chagall implosionaron durante el bombardeo jordano en la guerra de Yom Kippur de 1973, el hospital informó al artista de la pérdida por telegrama.

Goldstein, que en ese momento estaba en Jerusalén disfrutando un año sabático con su esposo, recordó que la respuesta de Chagall fue directa: “Ocúpense del hospital. Yo me ocuparé por las ventanas”.

De acuerdo con los preceptos bíblicos, ninguna “imagen tallada”, como figuras humanas o similares, están representadas de manera realista

Los peces y el ganado flotantes, las flores y los árboles reflejan el estilo característico de Chagall, que se resume en abstracto, folclórico y fantasioso.

La cabeza de un pájaro verde tapa una urna en gran parte naranja y roja. Una cabra azul sonríe en una representación cubista.

Los leones multicolores representan la realeza. Las letras hebreas fluyen de una sección a otra.

Y la firma de Chagall es evidente en letras latinas.

Un tesoro artístico

En un comunicado de prensa del MOMA de 1961, el trabajo de Chagall es descripto como compuesto en una “escala heroica” en lo que “puede ser el mejor en el renacimiento de los vitrales que se ha producido en Francia desde la Segunda Guerra Mundial”.

Las ventanas le recuerdan a Goldstein, que tiene una oficina en el campus de Ein Kerem, que el hospital tiene uno de los mayores tesoros artísticos del mundo.

“Hay mujeres que vienen antes de dar a luz y después del parto para sentarse y rezar. Yo también me conmuevo cada vez que entro”, reconoció.

Una pared de la sinagoga enumera los nombres de los donantes que contribuyeron con un millón de dólares por vitral.

“Se logró un buena cuerdo. No pueden llevarse el vitral a sus casas pero sí decir que tienen un Marc Chagall”, bromeó Goldstein.

Las visitas guiadas para apreciar los vitrales de Chagall y Centro de Patrimonio Hadassah-Herzstein, que describe la historia de la organización y su fundadora Henrietta Szold, están disponibles para grupos e individuales de domingo a jueves de 8:30 a 16.

Por cuestiones relacionadas con la pandemia de COVID-19 los horarios están sujetos a cambios.

Para la actualización del calendario, llamar al +972-2-677-6271.

Fuente: Israel21

 

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