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Las elecciones presidenciales, ¿quo vadis Irán?

El próximo 18 de este mes se llevarán acabo las elecciones para elegir al nuevo presidente de la República Islámica de Irán, para muchos resulta paradójico que un régimen teocrático como el iraní, donde la última palabra en todos los ámbitos del quehacer persa la tiene una sola y única persona, el Líder Supremo, Alí Khamenei, pero en fin, la constitución vigente desde la Revolución Islámica de 1979 contempla, al menos en los papeles, las división de poderes, un Ejecutivo, un Legislativo y un Judicial, y fija el período presidencial en 4 años con posibilidad de reelección.

Además de este esquema clásico de división de poderes, existe un órgano colegiado, el de mayor poder, el Consejo de Guardianes de la Revolución, conformado por 6 alfaquíes o expertos en jurisprudencia islámica, que son designados directamente por el Líder Supremo y 6 jurista del Poder Judicial que previamente son sometidos a la aprobación del Parlamento que son elegidos por seis años, y el poder de este órgano se funda en que todos los proyectos elaborados por el Parlamento son revisados por éste para verificar que se correspondan con los lineamientos constitucionales y el Derecho Islámico, y además ejerce el poder de veto sobre las candidaturas presidenciables y también sobre los aspirantes a integrar la Asamblea de Expertos, un órgano deliberativo conformado por 88 ulemas que son los responsables de elegir al Líder Supremo.

En este contexto, se presentaron los postulantes a suceder al actual presidente Hasan Rohani, quién al haber cumplido dos mandatos seguidos no puede presentarse a una nueva reelección, en consecuencia el Consejo de Guardianes ha establecido que los aspirantes a la presidencia deben reunir los siguientes requisitos: tener entre 40 y 75 años de edad, 4 años como mínimo en cargos jerárquicos en la política o en el ámbito militar y tener estudios superiores incluido al menos un master, en síntesis se evalúa tanto el perfil político como el islámico del postulante.

El pasado 26 de mayo, el mencionado cuerpo colegiado dio a conocer la lista de los candidatos presidenciables que están en condiciones de postularse a la titularidad del ejecutivo, a saber son:

–      Saeed Jalili, de 55 años, nacido en Mashhad, fue entre el 2007/2013 Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional durante la presidencia de Mahmud Ahmadinejead, esta alineado al sector Neoprincipalista, una interpretación rigorista del Islam, tiene un doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad Imán Sadeq de Teherán y en las elecciones presidenciales del 2013, que ganó Rohani, salió tercero, agregando que tiene una posición dura de cara a las negociaciones de los Acuerdos del programa de desarrollo nuclear.

–      Alí Reza Zakani, también de 55 años, nacido en Teherán y egresado de la Universidad de Ciencias Médicas de esa ciudad capital, prestó servicios en la Unidad 27 de la Guardia Revolucionaria y se halla alineado a la corriente Principalista, además fue miembro del Parlamento y dueño del sitio web Jahan News, anteriormente fue vetada su postulación a presidente en el 2013 y 2017.

–      Amir Hossein Qazizadeh Hashemí, de 50 años, nacido en Fariman, es miembro del Parlamento desde el 2008 por los distritos electorales de Mashhad y Kalat, es un político de la línea conservadora y fue portavoz del partido Estabilidad del Frente de la Revolución Islámica, que dentro del sector principalista es considerado el grupo más extremo del fundamentalismo iraní.

–      Mohsen Mehralizadeh, de 64 años, nacido en el Azerbaiyán Oriental, Irán, y es un reformista que ha sido gobernador de las provincias de Isfahan y Khorazán, durante la presidencia de Mohammad Khatami y fue candidato del sector reformista en las presidenciales del 2005, en las que sólo obtuvo el 4,4 % de los votos.

–      Mohsen Rezai, de 66 años, es economista recibido en la Universidad de Teherán y ex comandante en Jefe de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria entre 1981 y 1997, en los años 2005, 2009 y 2013 se presentó sin éxito a las presidenciales y en la actualidad es Secretario del Consejo de Discernimiento de los Altos Intereses de Irán. Rezai pertenece al sector conservador que se caracteriza por una posición dura frente a los Acuerdos del proceso nuclear, aunque en el último tiempo ha variado su visión adoptando una posición más pragmática y de compromiso en relación a las partes europeas y estadounidense. Sin embargo, recordemos que Rezai posee una Circular de Índice Rojo de INTERPOL, por el pedido de Captura Internacional de la Justicia Federal Argentina en relación al atentado a la sede de la AMIA en 1994, al respecto, uno de sus hijos Ahmad Rezai, desertó en 1998 a los EE.UU., en donde reconoció la participación de su padre en el atentado a la embajada de Israel en Argentina en el año 1992, luego al regresar a

Irán en el 2008, manifestó que esas declaraciones eran infundadas, pero inmediatamente emigró a Emiratos Árabes Unidos, siendo encontrado muerto en la habitación de un hotel en Dubai, y nunca quedó debidamente clara la causa del deceso, por un lado se dijo que había sido asesinado por una mucama del hotel, pero la versión oficial de la policía emiratí es que se debió a una sobredosis de antidepresivos.

Además de los mencionados, el Consejo de Guardianes vetó a tres postulantes, el reformista Eshaq Yahanquirí, al ultraconservador y ex presidente entre el 2005 y 2013, Mahmud Ahmadinejead y a otro candidato del sector reformador, Alí Larijaní, de quién hablaré a continuación y quién era el candidato a luchar codo a codo la presidencia al favorito Seyed Ebrahim Raisi, que dejaré para el final.

Larijani, de 64 años, nacido en Nayaf, Irak, es un político que en el pasado formó parte del ala conservadora, pero con el correr del tiempo pasó al sector moderado y en los últimos años se erigió en una de las principales figuras del reformismo y se había presentado a esta elecciones como candidato independiente. Presidió el legislativo desde el 2008 al 2020, también ocupó cargos como, presidente de la radiotelevisión iraní IRIB, el ministerio de Cultura y Guía Islámica y en la Secretaría del Consejo Superior de Seguridad Nacional. Asimismo, participó en las negociaciones del Acuerdo del programa nuclear y asesoró al Líder Supremo Ali Khamenei desde su visión constructiva con Occidente como también quiere entablar relaciones de buena convivencia con otros actores regionales, entre ellos, el Reino de Arabia Saudita, y en cuanto a su política interior, prioriza el desarrollo económico y solucionar las divisiones internas y terminar con el extremismo como directriz para consolidar la unidad nacional, quizás por estas razones su postulación fue vetada por el Consejo de Guardianes.

Y tal como lo adelanté, he dejado para el final al candidato que como decimos por estos pagos, “…corre con el caballo del comisario…”, Seyed Ebrahim Raisi, de 60 años, nacido en Mashhad, un clérigo ultraconservador que en el 2017 perdió la elección con Hasan Rohani. Su mentor y uno de los instructores en el seminario fue el actual líder supremo Alí Khamenei y si bien no es un ayatollah y ostenta un rango menor, Hujjat al Islam o Mojatoleslam, es considerado un Sayyid, es decir, descendiente del Profeta y le da el derecho de usar turbante negro.

Raisi, como lo señalé, es oriundo de la ciudad sagrada de Mashhad, en el N.E. de Irán donde se encuentra el  Santuario  del  Imán Reza, el octavo en la

sucesión del profeta Mahoma, santuario que es administrado por la fundación Astan Quds Razavi que maneja las recaudaciones de donaciones y de las peregrinaciones y que representan millones de euros. La fundación desarrolla actividades tanto benéficas como sociedad comercial ya que posee y administra propiedades inmuebles, tierras de cultivo y negocios vinculados al agro, como así también inversiones en la construcción, en la industria alimenticia y en el turismo.

Raisi estuvo a cargo de la fundación durante 3 años hasta que el Líder Supremo, Alí Khamenei, en marzo del 2019, lo nombró Jefe de la Autoridad Judicial, es decir la cabeza del Poder Judicial, con el objetivo principal de llevar a cabo una férrea política anticorrupción, y en ese marco, llevó a cabo una innumerable cantidad de juicios que llevaron a los estrados tanto a autoridades estatales como a jueces, la que tuvo una amplia cobertura mediática.

Pero además de la investigación penal, la campaña de Raisi tenía otro objetivo, eliminar a los principales opositores al régimen, como el caso del predecesor de Raisi, Alí Jarijani, un moderado a quién el Consejo de Guardianes incluyó en la lista de candidatos prohibidos.

Como lo señalé, Raisi es un clérigo ultraconservador con una visión estatista, no esta de acuerdo con una apertura económica a inversores extranjeros, por el contrario, él ve en las fundaciones que dependen de la Guardia Revolucionaria, que son entes semipúblicos que representan algo más del 50% de la economía iraní y que desarrollan un sistema clientelista, como los motores de inversión en infraestructuras en los sectores de la energía, el agua y la salud.

Para completar el perfil tradicionalista de Raisi, podemos agregar que es acérrimo partidario de la no liberación moral, algo que cuenta con el apoyo de la línea dura del régimen y está en consonancia con la visión del ayatollah Ahmad Alamolhoda, representante de Khamenei en la N.E. de Khorasan y además es su suegro.

Un ejemplo de esa visión es que en el 2016, Raisi, prohibió los conciertos de música en la ciudad de Mashhad, que para ese entonces estaba bajo su autoridad religiosa, y no le importó que esos mismos conciertos habían sido autorizados en otras ciudades iraníes.

Creo que no hace falta señalar que Raisi no tiene mucho agrado por Occidente, por el contrario, tiene una actitud desafiante, aunque con ciertas reservas, en las negociaciones para reactivar los Acuerdos del programa nuclear iraní, y al respecto ha expresado, “…que es el Líder Supremo quien marca el lineamiento de esas negociaciones…”.

Quizás por esa postura tradicional y antioccidental de Raisi, distintas ONGs de DD.HH. y entre los miembros de la Diáspora iraní, lo asocian a los tiempos más oscuros de la República Islámica y la posibilidad que se convierta en el próximo presidente, causa desazón y nerviosismo, pues muchos recuerdan que en aquellos primeros tiempos de la revolución khomeinista, entre 1980 y 1988, Raisi fue fiscal adjunto del Tribunal Supremo Revolucionario, responsable de acuerdo a organizaciones humanitarias, de la ejecución de más de 5000 personas, y según el grupo opositor iraní Mujahideen e Khalq en el exilio, la cifra se eleva a casi 30.000 víctimas.

Luego, como Juez, llevó a cabo una serie de juicios políticos en el que cientos de opositores terminaron en la cárcel o ejecutados, esto no sólo le ha dado el respaldo o legitimación del sector ultraconservador y le ha valido estar a cargo del Poder Judicial en las últimas décadas.

Pues bien, de lograr el triunfo el próximo 18 de junio, Seyed Ebrahim Raisi, estaría excelentemente posicionado para poder ser el sucesor del Líder Supremo Alí Khamenei, sobre quién hay serias dudas sobre su estado de salud, no olvidemos que en 1989 el actual líder supremo era casualmente o no, el presidente iraní cuando falleció el ayatollah Ruhollad Khomeini, y sin dejar de lado, que Raisi fue elegido vicepresidente de la Asamblea de Expertos, que es el órgano que tiene a su cargo proponer al próximo Líder Supremo, cuando fallezca Khamenei.

Finalizando la columna de hoy, es evidente que las posibilidades y probabilidades que la República Islámica de Irán, siga siendo una teocracia con una visión hegemónica regional, con un objetivo nuclear militar y el principal enemigo de Israel, son muy grandes, es decir, que en el mejor de los casos todo siga igual, por eso recuerdo la frase del pensador latino Flavio Vegecio Renato, “…si quieres la paz, prepárate para la guerra…”.

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