Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

DONAR

La crisis española marroquí, una zona gris

Las relaciones internacionales son dinámicas, evolucionan, y esto se aplica a los vínculos entre los actores, estatales o no, desde la convivencia pacífica a conflictos de toda índole, que básicamente pintaba las situaciones en blanco, la paz, o en negro, el conflicto armado, sea cual fuese su intensidad e incluso el nuclear.

Es así, que hoy asistimos a ciertas situaciones que varían en la tonalidad de los grises, donde los actores con visiones revisionistas, en particular en los marcos regionales, accionan cada vez más en esas zonas grises con el fin de lograr sus objetivos estratégicos, adecuando su accionar en espacios comunes a nivel global y aprovechando los vacíos o indefiniciones en el Derecho Internacional Público.

Desde la implosión del imperio soviético, pasando por la crisis financiera global del 2008 y llegando a la actual guerra comercial y tecnológica-científica entre los EE.UU. y China, asistimos a un continuo proceso de cambio, donde ciertos actores estatales asumen una actitud revisionista identitaria, como la Rusia de Putin, que buscan volver a ocupar posiciones de poder o influencia que nunca debieron abandonar, y es así que para lograr sus objetivos estratégicos, se valen de acciones que sin sobrepasar de manera directa la línea roja que delimita el conflicto armado, si van más allá de lo pacífico o negociador, lo que constituyen esas zonas grises, sirva como ejemplo la anexión de Crimea en el 2014 por Rusia.

Quizás para comprender mejor lo que significa Zona Gris, sirva la definición del académico español Javier Jordán que dice,”…es el espacio intermedio en el espectro de conflicto que separa la competición, acorde a las pautas convencionales de hacer política, del enfrentamiento armado directo y continuado…”y de acuerdo a esto, se puede concluir, primero: que existe un claro beneficio estratégico, segundo: que el actor previamente ha realizado un análisis de costos-beneficios,  y que en definitiva la situación quede en esa zona gris y no conlleve a una escalada que pueda confluir en un no deseado conflicto armado tradicional.

Sin embargo, vale aclarar que no hay que confundir zona gris con guerra híbrida, que es aquella donde se combinan tácticas y procedimientos de la guerra convencional y no convencional, aunque ambos conceptos sin ser sinónimos, la zona gris se refiere a los objetivos estratégicos mientras que guerra híbrida hace a la consecución de objetivos tácticos, tal como lo señala el profesor Denis Carment del Instituto de Asuntos Globales del Canadá.

Ahora bien, los actores que buscan conformar estas zonas grises se valen por ejemplo, de movimientos o manifestaciones contestatarias, el uso de los medios de comunicación y redes sociales con campañas a fines a sus objetivos, ataques informáticos, y hasta la utilización de terceros actores o proxys, de manera tal de ir obteniendo éxitos tácticos que se traduzcan a largo plazo un éxito estratégico en base a la consecución de pequeños logros.

Valga lo señalado para abordar seguidamente la situación que se ha planteado entre los reinos de Marruecos y España en relación al Sahara Occidental, las ciudades de Ceuta y Melilla, y las Islas Canarias.

Para España, este problema colonial y la pérdida del Sahara, se remonta a noviembre de 1975, cuando más de 350 mil marroquíes victoreando al entonces rey Hasan II y ondeando banderas de Marruecos cruzaron la frontera de la última colonia española, esto se conoció como la Marcha Verde, un accionar que se condice con los actos y los efectos buscados, que no alcanzan el umbral del conflicto armado, y que representan la definición de zona gris, y que en aquel momento, se aprovechó la situación interna de España ante la proximidad del deceso de Francisco Franco, con una sociedad española más preocupada y ocupada por el futuro inmediato que por lo que sucedía en esa posesión de ultramar, a lo que se sumó la presión de los medios de comunicación y la internacional, y ante la duda estratégica que embargó al gobierno de Madrid, y sin necesidad de las armas, significó el fin de la presencia hispana en el Sahara Occidental.

Pero volviendo al presente, la situación se plantea en torno de las Islas Canarias y las dos ciudades autónomas señaladas, Ceuta y Melilla, las que de acuerdo al Art. 5 de la OTAN, que trata sobre el concepto de Defensa y Seguridad Colectiva, las mismas quedarían fuera del paraguas de protección de la citada organización atlántica, pues las medidas que contempla el citado articulado sólo se aplica a ataques que se comentan en Europa o en América del Norte, que en ese caso se adoptan los medios de acción previstos en el Art. 51 de la Carta de las Naciones Unidas que versa sobre el ejercicio del derecho de legítima defensa, sea en forma individual o colectiva, y para el caso las ciudades en cuestión no están en territorio europeo al igual que las Islas Canarias que están dentro de la plataforma marítima africana, lo que deja a España sin la posibilidad de invocar la Carta de la OTAN.

Además tenemos que señalar, que tantos los EE.UU. como Francia –miembros de la OTAN-, se han expresado a favor de los objetivos de Marruecos, en el caso estadounidense, en el último tramo de la administración de Donald Trump, se afirmaron las bases del reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental, y que tuvieron su correlato con la reunión del 22 de diciembre ppdo. con la reunión de las delegaciones de EE.UU. e Israel con el rey Mohamed VI en el marco de los Acuerdos Abraham, y a lo que también se suma una incursión del ejército marroquí en la región de El Guerguerat con la excusa de repeler ataque del grupo terrorista Frente POLISARIO, y finalmente, el actual presidente Joe Biden a ratificado la política iniciada por su antecesor, mientras en cuanto a Francia, se han firmado convenios comerciales y venta de armamento galo a Marruecos, por todo lo cual, a lo señalado precedentemente, se hace al menos incierto la aplicación de lo contemplado en la Carta de la OTAN en materia de Defensa Colectiva.

Por su parte, desde que Marruecos en 1956, con su independencia, ha hecho público su interés estratégico tanto sobre las dos ciudades autónomas ya citadas del norte de África, como también ampliar la jurisdicción de sus aguas territoriales en dirección a las Islas Canarias, más allá de la firma del Acuerdo de Amistad y Cooperación de 1992 firmado con España y donde se establece la resolución pacífica de posibles disputas, sin embargo, a continuación detallaré como el reino de la dinastía alauita está empleando tácticas de zona gris.

En relación a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, para alcanzar sus objetivos estratégicos se vale:

1)    De la Asfixia Económica, por ejemplo, en marzo ppdo. aprovechando la crisis sanitaria del Covid 19, el gobierno marroquí cerró unilateralmente sus fronteras con Ceuta y Melilla, las cuales, es una realidad incontrastable que sus economías son dependientes de su vecino, por el caso, la industria de la construcción depende de Marruecos, al igual que la industria alimenticia, y el corte de la mano de obra de trabajadores transfronterizos, todo esto produce un creciente malestar en el sector empresarial y medianos/pequeños comerciantes, sumado a la incertidumbre en cuanto a la ayuda proveniente de España, que aún no se ha repuesto de los efectos de todo tipo de la pandemia, embargando a los pobladores de ambas ciudades cierto aislamiento con respecto a los habitantes de la península,

2)    Del avance Demográfico marroquí y del Islam, que por ejemplo, en el caso de la ciudad de Ceuta se traduce en que el aumento de la población musulmana ha sobrepasado el 40% y en cuanto a Melilla, ya alcanza el 55%, y por lo tanto, si bien con nacionalidad española, el alto porcentaje de las mismas son marroquíes de segundo o tercera generación y

3)    De los Flujos Migratorios y las Alianzas Internacionales, con respecto a los primeros, en más de una columna e incluso en mi última conferencia en la Academia Argentina de Asuntos Internacionales, abordé la problemática, tanto humanitaria como de seguridad, que representan las migraciones, en este caso, y en función de los objetivos estratégicos de Marruecos, los flujos migratorios son un elemento de presión y aprovechan la permeabilidad de las fronteras, y por ende, condicionan el accionar de España para controlar más férreamente dichos movimientos a cuenta de no tener el apoyo de la comunidad internacional movilizado por las ONGs humanitarias. En cuanto alianzas internacionales, en enero del presente año 2021, Marruecos realizó la Conferencia Ministerial de Apoyo a la Autonomía, a la que asistió los EE.UU. y 40 países más, donde con el apoyo estadounidense se apoyó la iniciativa de Rabat de conceder una autonomía limitada al Sahara Occidental pero bajo soberanía marroquí, que también contó con la adhesión de Francia.

Ahora en cuanto a las Islas Canarias, por un lado es una de las vías principales de entrada a España por parte de migrantes provenientes del Sahara Occidental, a lo que suma la declaración de Marruecos de extender su jurisdicción marítima a 200 millas como zona económica exclusiva y su plataforma continental a 350 millas, que no incluye sólo el litoral del Sahara Occidental sino también parte de la jurisdicción marítima de la Islas Canarias y donde se ubica el monte submarino Tropic, que posee el mas grande yacimiento de Telurio, equivalente a algo más del 10% de las reservas mundiales de este material estratégico utilizado en la industria electrónica, agregando que ya en el 2015 Marruecos recurrió una resolución de la ONU del 2014 que consideraban esa jurisdicción marítima como española.

Como se puede apreciar, y teniendo en cuenta lo explicado acerca de lo que constituyen estas Zonas Grises, no caben dudas que Marruecos esta llevando a cabo su plan estratégico, que parece ser sincronizado y ejecutable, que en la actualidad tiene los ribetes de una Crisis entre España y el reino del norte de África, que si  bien no  se ha cruzado la  línea roja  del conflicto armado, si es un foco de inestabilidad regional en el occidente de la cuenca mediterránea, a la que no le faltan crisis y conflictos, y al que se debe seguir detenidamente.

Finalizando mi columna de hoy, y para ejemplificar en una frase el tema abordado de las zonas grises, apelo a Nicolás Maquiavelo que dijo,”…las armas se deben reservar para el último lugar, donde y cuando los otros medios no basten para lograr los fines…”.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

Ayuda a RadioJAI AHORA!
HAZ CLIC AQUÍ PARA HACER UNA DONACIÓN
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Helueni