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“No se entiende, pero no me compete a mí, buscar a los culpables”

La semana pasada, lamentábamos la noticia de un trágico accidente ocurrido en Merón, ciudad al norte de Israel, durante la celebración de Lag Baomer, cuando, producto de una avalancha, perecieron 45 personas y otras 150 resultaron heridas.

Entre las víctimas fatales se encontraba el joven de 21 años, Abraham Daniel Embón Z´L, hijo del rabino Embón de la comunidad Sucath David de Buenos Aires.

El rabino Abraham Serruya desde Miami recordó al padre de la víctima, a quien conoció de muy joven cuando llegó a estudiar a Sucath David, lugar en donde luego conoció a quien sería su esposa, y adonde regresaría a trabajar luego de realizar varios años de estudios en Israel.

El Rav Serruya lo definió como “una persona maravillosa, muy fina, muy humana, un gran educador”, y lamentó profundamente “el momento tan difícil que hoy debe afrontar”.

El rabino Embón pudo viajar a Israel, vía Estados Unidos, para asistir al doloroso momento de la levaiá (sepelio) de su hijo, gracias a toda la comunidad, al Consulado de Israel y al americano, que se pusieron en movimiento para gestionar rápidamente todos los trámites necesarios para el viaje, que hoy, además, incluyen los protocolos de covid. Todo se resolvió en vísperas de shabat para que el rabino pudiera viajar el sábado por la noche y abordar en Miami el vuelo que lo llevaría a Israel.

Durante la espera en el aeropuerto de Miami, (la compañía EL Al le permitió al Rav Serruya acompañar al rabino Embon) ambos rabinos pudieron conversar. Allí supo Serruya que el joven fallecido nunca había ido a Merón y que, en esta oportunidad, la Yeshivá (academia de estudios religiosos) organizó un viaje allí, y que un amigo lo invitó a una celebración por Lag Baomer. Se dieron, lamentablemente, todas las circunstancias para que el joven estuviera involucrado en la tragedia.

El rabino Serruya indicó que, “como hombres de fe”, no se preguntan el porqué de lo ocurrido, no salen a buscar culpables, que “pasó lo que pasó, y que Dios, el Creador del Mundo entendió que tenía que ser así”. Y explicó que, en estas circunstancias tan duras, no hay modo de contener a un doliente, no hay palabras que puedan mitigar su dolor, y que lo único que puede hacerse, es acompañar, permanecer al lado de la persona, y permitir que ella pueda sacar todo lo que ahoga a su alma: “desahogarse”, y eso será lo único que podrá aliviarlo.
Más allá de su mirada religiosa, deben investigarse las causas de la tragedia y buscar a los responsables, y se pregunta cómo, en un país desarrollado como Israel, el primero del mundo en vencer el coronavirus, donde funciona un sistema de seguridad como no existe en ningún lugar del mundo, pudo haber ocurrido algo semejante. “No entiendo cómo estaba habilitado ese pasadizo estrecho con escaleras empinadas, para que pasara tanta cantidad de personas”. “No se entiende, pero no me compete a mí, buscar a los culpables”, expresó. Y agregó que confía en que Israel, un país democrático, en donde se hacen las cosas debidamente, la cuestión se va a resolver y se encontrarán los responsables del desgraciado suceso.

Por CL/RJ

 

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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