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15 años que dan vergüenza


Antes de 2006, existía una agencia de Naciones Unidas llamada Comisión de Derechos Humanos. La ilusión de su creación cayó en la ignominia. Si bien se suponía que en la Comisión se iban a generar las discusiones necesarias para que los Estados violadores de derechos humanos no pudiesen escapar de la condena, su mandato se puso en tela de juicio cuando algunos de sus propios miembros eran los violadores de los derechos humanos (si alguien ve alguna coincidencia con la actualidad está viendo bien).

Un estudio realizado por Freedom House en 2005 señalaba que “seis de dieciocho de los gobiernos más represivos, como los casos de China, Cuba, Eritrea, Arabia Saudita, Sudán y Zimbaue, son miembros de la Comisión de Derechos Humanos, lo que representa casi el 11% de los 53 miembros del organismo”. La presidencia rotaba entre los grupos regionales, cuando en el año 2003 llegó a su punto culminante eligiendo a Libia de Kadaffi como Presidente de la Comisión.
El entonces Secretario General de la ONU Kofi Annan se vio obligado a decir que “ Naciones Unidas está obligada a adoptar la causa de los derechos humanos tan en serio como la de seguridad y el desarrollo, y por ende, los Estados deberían ponerse de acuerdo para sustituir a la Comisión de Derechos Humanos por un Consejo de Derechos Humanos más pequeño y de carácter permanente”.

Al crearse el Consejo de Derechos Humanos de 47 miembros y que existe hasta el presente, la Resolución 60/251 que lo instituyó, estableció: “Al elegir a los miembros del Consejo de Derechos Humanos, los Estados miembros deberán tener en cuenta (1) la contribución de los candidatos a la promoción y protección de los derechos humanos y (2) las promesas y compromisos voluntarios que hayan hecho al respecto. Además, los miembros elegidos para el Consejo deberán mantener los estándares más altos en la promoción y protección de los derechos humanos”.

Muchos planes, algunos pocos países quizás honestamente ilusionados, pero ya en su primera reunión hace 15 años el nuevo Consejo de Derechos Humanos, después de maquillarse hizo de Israel un tema permanente en su agenda mientras que al mismo tiempo, hizo caso omiso de otras grandes violaciones de los derechos humanos en el mundo. Ban Ki-Moon, Secretario General a partir de 2007, expresó su decepción “en la decisión del Consejo de seleccionar sólo un tema regional específico, considerando la variedad y el alcance de las denuncias de violaciones de los derechos humanos en todo el mundo”.
Luego de la guerra en el Líbano en 2006, cuando el Consejo se olvidó de Hezbollah y se dedicó sólo a Israel, Louise Arbour, ex Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, sostuvo que “la independencia, la imparcialidad y la objetividad de la investigación debe estar garantizada no sólo por la credibilidad de los miembros del órgano, sino también por el alcance y la metodología de su mandato”. Arbour ya vio entonces que el cambio había sido cosmético, que daba lo mismo si era Comisión o Consejo, las dictaduras iban a dictar su andar, y los quince años transcurridos lo avalan.

En esta semana, y haciendo referencia precisamente a los 15 años del Consejo de DDHH, Hillel Neuer, Director de la ONG UN Watch, hizo uso de la palabra y planteó las aberraciones actuales. Se sigue, como desde el principio, con un item sobre Israel exclusivamente. 193 países, pero sólo Israel tendrá que soportar acusaciones de las dictaduras que forman parte del Consejo.
No hay ningún item sobre Irán. No hay item sobre Rusia que envenena a sus opositores y los encierra en campos de concentración que serían envidia de Stalin. No hay item sobre Cuba que hace 60 años tiene instalada una dictadura que ha asesinado a los disidentes y que hoy está encarcelando artistas por protestar muy tímidamente. No hay item para China que ha encerrado en campos de concentración a un millón de uigures musulmanes por el delito de ser musulmanes, persigue a los cristianos, arrasa Hong Kong y erradica su libertad y ha hecho desaparecer da los científicos que dieron la alarma por la aparición del coronavirus. Peor y más inmoral: China, Rusia y Cuba son miembros del Consejo.

El Consejo va a escuchar en este mes 4 informes sobre Israel y contra Israel. Ningún informe sobre Somalia donde el 95% de las niñas son víctimas de mutilación genital; ninguno sobre las persecuciones en Pakistán contra cristianos, sikhs, y ahmadis; y ninguno sobre Mauritania, el país con 90 mil esclavos y dónde ningún traficante de esclavos ha ido jamás a juicio. Pues bien, Somalia, Pakistán y Mauritania son miembros del Consejo.
En cuanto a resoluciones, habrá una sobre Corea del Norte, una sobre Siria, una sobre Sri Lanka y cinco sobre Israel. Van a aplaudir a los terroristas de Hamas quienes se sentirán nuevamente incentivados y muy respaldados a seguir lanzando cohetes para asesinar civiles israelíes. No habrá ninguna resolución sobre Venezuela. A pesar que la propia Alta Comisionada Michele Bachelet señaló al comienzo de este período de sesiones del Consejo, que en sólo dos meses de 2021, el régimen de Maduro ha asesinado a más de 200 personas, además de encarcelamientos sin juicio ya que el Poder Judicial es una oficina del régimen, y de que hay 5 millones y medio de venezolanos que han huido del país en una diáspora enorme de absorber y más aún en tiempo de pandemia universal.
La indiferencia, ya lo dijo Elie Wiesel es lo contrario al amor, no el odio. Cuando además se agrega complicidad a través del silencio y de votos que pagan presiones, el panorama es desalentador y sin futuro posible. En 15 años, el Consejo de DDHH se ha convertido en la América Latina que no dejó bajar a los pasajeros del San Luis, en la Francia de Vichy, en los vecinos que cuando se llevaban a los judíos a los campos o cerraban las ventanas o saqueaban o ambas cosas.
Hoy, el Consejo no enfrenta a los esclavistas, ni a los que hacen campos de concentración para sus enemigos, ni a los que asesinan a su propia gente. Hoy, singularizan a un estado democrático entre 193. ¿Quieren destruir Israel desde la complicidad y la indiferencia? . La Comisión de DDHH no pudo en 60 años. El Consejo tampoco puede en estos 15 años de vergüenza que la próxima semana rubricará un nuevo período de despilfarro e hipocresía. No todos son cómplices y muchos tampoco son indiferentes. Con ellos, Israel enfrenta la puesta en práctica en una agencia de ONU de la banalidad del mal.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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