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¿El reciente Acuerdo de Reactivación Económica de la U.E. es un logro histórico o desnuda su profunda Crisis Política?

El pasado 21 del actual, tras algo más de 90 horas de arduas y rispias negociaciones que han caracterizado una de las más prolongadas cumbres en el seno de la U.E., se ha cerrado el Acuerdo Financiero Comunitario por unos 1,82 billones de Euros, y que más allá de una fotogénica satisfacción de algunos de sus dirigentes también han desnudado las diferencias, algunas profundas, entre los miembros de la Unión.

El Acuerdo se estructura en dos partes, por un lado un Fondo pos COVID19 para la reconstrucción de 750 mil millones de euros y por el otro, el marco financiero 2021/2027 de 1,074 billones de aquella moneda.

Por su parte, el Fondo de Reconstrucción se subdivide en dos partes:390 mil millones corresponden a subvenciones y el resto a préstamos con retorno, y se financia con el endeudamiento conjunto de la U.E. en mercados financieros y cuya amortización, aún no especificada, será a 30 años, y por otro lado, en relación al marco financiero plurianual, se financia con los aportes de los Estados miembros y los ingresos de la U.E..

Esto constituye un hecho que no se ha dado antes desde la creación del bloque europeo, en particular por reticencia por el endeudamiento de Alemania en primer lugar y de los ahora denominados Estados Frugales.

¿Quiénes son los Estados Frugales?, este bloque lo componen los Países Bajos, Austria, Dinamarca, Suecia y Finlandia, los que poseen sus cuentas fiscales saneadas por arriba de la media que exige la U.E., y cuya visión es que ellos no malgastan los ingresos comunes como lo hacen los Estados de la zona sur eurocomunitaria, por el caso, España e Italia, casualmente los dos países más afectados por la pandemia del COVID19.

Se podría decir que estos cinco miembros comunitarios son los ganadores en la puja que se dio en la cumbre pues el monto de las transferencia, como lo señalé previamente, de 390.000 millones de euros, representan 110.000 millones menos de lo que el resto de los miembros aspiraban en principio, y además estos Estados Frugales obtuvieron que los 360.000 millones se cedieran en forma de préstamos retornables y finalmente fueron beneficiados en una reducción de sus aportes durante el tiempo que dura el período multianual de 53.000 millones de euros, y esa cifra deberá ser amortizada por el resto los países miembros.

También la presión ejercida por este grupo de países se ve en alguno de los términos del Acuerdo, por ejemplo, una cláusula de reaseguro que permite a estos Estados a paralizar las ayudas a Italia y España, de facto, en caso que éstos no cumplan con las reformas y ajustes acordados.

Un ejemplo claro de la dura posición del grupo de los Frugales es Holanda, cuyo 1er. ministro Mark Rutte pedía que la totalidad de los miles de millones de euros que involucran la ayuda otorgada por el Acuerdo, fueran en concepto de préstamos, no de subvenciones, y esta mirada se condice con las 2/3 partes del electorado holandés que en marzo del 2021 irán a las urnas y que Rutte necesita de un caudal importante de votantes habida cuenta que ganó por muy escaso margen las elecciones pasadas.

Además, Holanda está acusada de realizar Dumping Fiscal que favorece a grandes empresas desviando importantes ingresos públicos de Francia, España e Italia, y otra crítica, tanto a los Países Bajos con a los otros cuatro estados del grupo de los Frugales es, su falta de solidaridad, habida cuenta que han sido muy beneficiados dentro de la U.E. en relación con sus exportaciones, que son de las más bajas.

Pero dentro del lote de los llamados Ganadores, y no precisamente dentro del marco estrictamente económico y financiero, encontramos a dos actores que se han caracterizado en el último tiempo por una visión nacionalista y euro escéptica, me refiero a Polonia y Hungría, pues en los términos del Acuerdo final, se dejan de lado los condicionamientos en relación al Estado de Derecho, algo que preocupaba a Varsovia y Budapest, que vienen desarrollando un sesgo autoritario y en definitiva se benefician con las ayudas financieras acordadas.

Ahora bien, ¿quiénes son los Perdedores?, y esta pregunta se puede contestar más con principios y objetivos que han sido relegados, como ser lo señalado previamente, el Estado Derecho y objetivos como ser, el Cambio Climático, que se diluye en un condicionamiento de neutralidad climática recién para el 2050, el otro objetivo es en el campo de la investigación, pues los gastos en este sector no están incluidos en el Acuerdo al igual que en el campo del capital humano, en cuanto a priorizar una economía competitiva, sostenible e inclusiva, si bien es uno de los objetivos, quedó sensiblemente condicionada.

El otro punto a analizar tras la firma del Acuerdo es el Eje Germano-Francés, el cual ha sufrido un revés a manos del pequeño grupo de países frugales y rebeldes que ha ralentizado el motor franco alemán, algo que puede tener consecuencias en el equilibrio del Poder dentro de la U.E.

Nos queda ahora analizar cual es el efecto del Acuerdo para los dos miembros más damnificados por la pandemia y el parate económico, España e Italia.

España recibirá 140.000 millones de euros repartidos en, 72.700 millones en concepto de subsidios y 67.300 millones en calidad de préstamo reembolsable, y según el presidente español, el socialdemócrata Pedro Sánchez, calificó el Acuerdo como un Plan Marshall europeo, mientras que para Italia, recibirá 209.000 millones de euros, que también se reparten en, 81.000 en subvenciones y 127.000 en concepto de préstamo retornable, y que para el premier italiano Guiseppe Conte le permitirá a Italia cambiar la cara y ha respetado la dignidad de los italianos, en definitiva, ambos satisfechos pero con sus lógicas reservas, pues el objetivo de Madrid y Roma, era que la totalidad del paquete de ayuda fuera en concepto de subsidios, algo que no se logró.

¿Es el Acuerdo firmado el 21 de julio ppdo., un hito histórico?, por un lado podría responderse afirmativamente, pues el bloque europeo parece haber aprendido las lecciones dejadas por las crisis económicas y financieras anteriores, en el sentido que las medidas aplicadas entonces como ser la austeridad y el distanciamiento político, no han resultado y ahora la emisión de deuda por intermedio de las instituciones financieras de la U.E., se ve como una respuesta integradora que podría comparársela con la creación del Euro o la constitución del Espacio Schengen, pero la realidad es que el Acuerdo de Reactivación no le cae a todos de igual forma, en particular a aquellos movimientos calificados como Euroescépticos, como ser los liderados por Marine Le Pen en Francia, Geer Wilder en Holanda o el Alternativa para Alemania.

Para Geer Wilder, el Acuerdo es un verdadero despropósito por prácticamente regalar miles de millones de euros que deberían ser invertidos en los Países Bajos que cumple con todas exigencias fiscales y presupuestarias, y considera que el actual 1er. ministro, el nombrado Rutte, se ha “arrodillado” ante los demás socios de la U.E., por su parte, la líder del partido alemán AfD, Alice Weidel, acusó a la canciller Ángela Merkel de haber renunciado a defender los intereses de los alemanes, y ambos líderes opositores soslayan la reducción de los miles de millones de euros sobre la oferta inicial.

Por su parte para la derechista Marine Le Pen, el presente Acuerdo es el peor para Francia en lo que lleva de existencia la U.E. y obviamente criticó al presidente Emmanuel Macron de no defender los intereses galos en particular en lo relacionado con las políticas agrícolas que constituyen un pilar en los intereses de Francia en el ámbito de la U.E.

También dentro de este club, están los partidos que están en el gobierno en Polonia y Hungría, que como se señaló antes, celebran que el Acuerdo no se hallan condicionado al Estado de Derecho y al respeto a los principios democráticos.

En síntesis, el efecto del Acuerdo dentro del Club de los Euroescépticos, es para algunos, como el caso de los partidos políticos de derecha o nacionalistas en España e Italia, un duro golpe a sus posiciones eurohostiles, mientras que para los otros, es un triunfo como el caso húngaro y polaco o bien, servirá para acrecentar el caudal de votantes en próximas elecciones, como el caso del grupo de los países frugales.

Finalizando el análisis de este Acuerdo de Reactivación Económica, que tuvo como impulsores a las dos máximas potencias de la U.E., Francia y Alemania, el resultado a primera vista es, un sabor agridulce, pues no se logró que la totalidad de los miles de millones de euros fueran adjudicados como simples subsidios, lo que realmente hubiera constituido una muestra de reafirmación de integración regional, sin embargo, tras un duro debate y donde ese primer objetivo no se logró por la posición de los Estados Frugales y los Estados con fuerte nacionalismo, y esto en un contexto más allá de la pandemia del COVID19 y de la maltrecha U.E., se da en un escenario global que parece encaminarse a una crisis seria que parece deteriorar peligrosamente la globalización, donde los organismos internacionales no han respondido a la altura de las circunstancias y las políticas de los principales actores del Poder Mundial, EE.UU., China y Rusia, parecen encaminados a recrear una Nueva Guerra Fría, por eso mi frase como colofón de mi columna de hoy, sería ¿Quo Vadis Mundis?.-

Por el profesor Luis Fuensalida.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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