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La Radio Judía de Latinoamérica

Una historia real sobre dos madres judías

Esta historia es el ejemplo vivo de cuándo una casualidad acaricia el milagro que para muchos creyentes es un milagro de verdad.
El otro día, contaba sobre el significado de los nombres en Israel y la “atrevida” costumbre que tenemos los Israelíes de preguntar sobre ellos o del motivo de su elección.
Dvir era el lugar más santo y más sagrado del Gran Templo de Jerusalem en el cual se posaba el Arca de la Alianza y solo tenía acceso el Gran Sacerdote.
Esta historia es una más del libro A Tale of Two Mothers, que sacó a luz el rabino que habla en el video, Yoel Gold, historias que según mi punto de vista solo pueden suceder en Israel o dentro del Pueblo Judío.

Algunas aclaraciones respecto del video:
– Ambas familias pertenecen a la comunidad del Sionismo Religioso o Bnei Akivah, los que usan kipá (gorrita) tejida en la cabeza, y que son más pragmáticos respecto de las leyes religiosas, aunque las cumplen todas. Benny y su mujer entonces, no sabían el sexo del bebé antes de nacer y el nombre se lo dieron el día del Brit Milá (circuncisión), en público. Así acostumbran en esa comunidad.
– Brit Milá es el pacto del hombre con D´s por medio de la circuncisión, al octavo día de haber nacido.
– Los judíos tenemos muchas leyes y mandamientos respecto del duelo y de cómo respetar la memoria del que se fue, más allá de tener la obligación de hacer de esa memoria algo eterno. El duelo por una persona dura exactamente un año de los cuales los primeros siete días llamados Shivah, no se trabaja y se vive de una manera muy humilde, sentados todo el día en el piso, rezando y compartiendo nuestro dolor con la gente que pasa a saludarnos durante todo el día y toda la semana (salvo el Shabat), hasta visitar la tumba. A los 30 días, otra vez se visita la tumba y al volver a casa, los hombres pueden ya afeitarse.

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