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Marcel Proust: Un novelista atormentado

Su nombre completo era Valentin Louis Georges Eugène Marcel Proust. Fue un novelista, ensayista y  tanto en el campo de la literatura como en el de la filosofía y la teoría del arte. En ella, el autor francés realizó una importantísima labor de introspección en la que, recordando todo su pasado y rescatando de esta manera recuerdos nítidos y sensaciones, logró retratar su vida en una narración dentro de la cual se colocó como narrador omnipotente de su escritura autobiográfica, creando un estilo onírico característico, donde un olor, un sabor pueden cobrar suma importancia, y saltar a otra memoria, creando de este modo un increíble mar de literatura.

Proust nació en una familia acomodada y cultivada (su padre, Adrien, era un médico de renombre internacional y su madre, Jeanne Weil, era una mujer judía muy culta). Se cría en la casa de su abuelo, un empresario acaudalado donde se respetan las costumbres judáicas. Siempre estuvieron cubiertas sus necesidades materiales durante toda su corta vida. Fue un niño hiperprotegido por una notoria fragilidad de salud, estado que lo acompañaría durante el resto de su vida, generalmente en forma de ataques de asma, hasta sus últimos años de encierro y su temprana muerte a los cincuenta y un años.

Sensible al éxito social y a los placeres de la vida mundana, el joven Proust tenía, sin embargo, una idea muy diferente de la vida de un artista, cuyo trabajo sólo podía ser fruto de «la oscuridad y del silencio». En 1896 publicó Los placeres y los días, colección de relatos y ensayos que prologó Anatole France. Entre 1896 y 1904 trabajó en la obra autobiográfica Jean Santeuil, en la que se proponía relatar su itinerario espiritual, y en las traducciones al francés de La biblia de Amiens y Sésamo y los lirios, de John Ruskin.

Después de la muerte de su madre (1905), el escritor se sintió solo, enfermo y deprimido, estado de ánimo propicio para la tarea que en esos años decidió emprender, la redacción de su ciclo novelesco. Anteriormente, había escrito para Le Fígaro diversas parodias de escritores famosos (Saint-Simon, Honoré de Balzac, Gustave Flaubert), y comenzó a redactar Contre Sainte-Beuve, obra híbrida entre novela y ensayo con varios pasajes que luego pasarían a En busca del tiempo perdido.

Consumado su aislamiento social, se dedicó en cuerpo y alma a ese proyecto; el primer fruto de ese trabajo sería Por el camino de Swann (1913), cuya publicación tuvo que costearse él mismo ante el desinterés de los editores. El segundo tomo, A la sombra de las muchachas en flor (1918), en cambio, le valió el Premio Goncourt. Los últimos volúmenes de la obra fueron publicados después de su muerte por su hermano Robert.

El estilo de Proust se adapta perfectamente a la prosa prolija en detalles y de períodos larguísimos, laberínticos, como si no quisiera perder nada del instante. La obra de Proust, junto a la de autores como Franz Kafka, James Joyce o William Faulkner, constituye un hito fundamental en la literatura contemporánea.

Destacamos algunos datos de su singular biografía:

Su madre, Jeanne Weil era el prototipo de la matriarca judía, sobreprotectora y acaparadora mientras que su padre, el doctor Adriene Proust, era tan exigente como intransigente. Mamá contribuyó a que Marcel fuese un niño ávido del reconocimiento y aprobación social que derivaría un personalidad pusilánime e introspectiva.

El joven Marcel fue un estudiante brillante, lo que le permitió hacerse con tres títulos universitarios. Ávido de saber, poseía una vastísima cultura literaria, humanística e incluso científica.

De oficio bibliotecario:

El único oficio que algún día tuvo Marcel Proust fue el de bibliotecario. El joven Proust fue nombrado ayudante de Biblioteca en la Mazarina, la biblioteca del Instituto de Francia, de 1895 a 1900. Se trataba de satisfacer la presión paterna para conseguir un trabajo, aunque no fuera remunerado.

Decía “El amor es una enfermedad inevitable, dolorosa y fortuita”. El autor de una de las novelas más clarividentes en materia amorosa del siglo XX, creador de Albertine, tuvo una vida sentimental difícil. Adoró espiritualmente a algunas mujeres, pero sus grandes amores fueron todos masculinos. Relaciones marcadas por la desdicha ya que muchos de ellos no compartían sus inclinaciones. En el mismo año en el que Oscar Wilde era condenado a prisión por su condición de homosexual, Marcel descubría el amor y la pasión por otro hombre, Lucien Daudet hijo del también escritor Alphonse Daudet

Tras la muerte de su sobreprotectora y amada madre, Marcel que cuenta 34 años, se sume en una profunda depresión. El novelista duerme, piensa, escribe y prácticamente vive en la cama

Proust, se suscribió por 40 francos mensuales a la compañía francesa de teléfonos ‘Theatrophone’, invento que permitió al escritor oír ópera y música clásica casa noche sin salir de su amado lecho.

Tras ser rechazado por numerosas editoriales, Proust decide no perder el tiempo y se autoedita. Curiosamente su relación con el jet set y sus consiguientes y elegantes artículos sociales publicados en la prensa de la época, le restaban credibilidad. Por lo que la primera parte de En busca del tiempo perdido fue ‘autofinanciada’ tras ser rechazada por la editorial Nouvelle Revue Française

Proust llegó a pedir a Louis Brun, director literario de Grasset (primer editor de Por el camino de Swann), que ofreciese 300 y 600 francos a dos gacetilleros de la época, para que publicasen artículos «entusiastas» sobre Por el camino de Swann en Le Figaro y el Journal des Débats, con motivo de la primera edición de la novela que comienzan el ciclo catedralicio de En busca del tiempo perdido, en noviembre de 1913.

En Francia todavía utilizan la expresión “magdalena de Proust” para referirse a una señal sensorial provocada por un recuerdo.

El 19 de noviembre fallecía a los 51 años, víctima de una bronquitis mal curada. El martes siguiente, 21 de noviembre, se celebra el funeral del escritor que es enterrado con los honores militares debidos a un caballero de la Legión de Honor. Su gloria literaria es innegable.

Artículo cedido a Radio Jai por el grupo de Facebook “PERSONALIDADES JUDIAS DE TODOS LOS TIEMPOS”.

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