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Ángel Sanz-Briz, el español que salvó a miles de judíos en la Segunda Guerra Mundial

Miles de sobrevivientes del Holocausto y sus descendientes escaparon de los nazis gracias a un diplomático español apodado el “Ángel de Budapest”; sin embargo, el difunto Ángel Sanz Briz es apenas conocido en la España de hoy. Sus improvisadas acciones heroicas en 1944 evitaron que más de 5 mil judíos húngaros fueran deportados a Auschwitz. Después de la invasión nazi del 19 de marzo de 1944 -apodada Operación Margarethe- el principal organizador del Holocausto de las SS, Adolf Eichmann, se mudó a Budapest con un plan para eliminar a aproximadamente un millón de judíos de Hungría en un tiempo récord. Sanz Briz servía en la embajada de España como agregado comercial, antes de quedar a cargo de la misión a mediados de 1944, a la edad de 33 años. Fue uno de un grupo de diplomáticos que decidieron rescatar a los judíos húngaros. A medida que crecían los informes sobre el creciente Holocausto en Auschwitz y otros sitios de matanzas nazis, Sanz Briz comenzó a informar al gobierno fascista de Franco en España sobre la terrible verdad. Un documento clave que envió fue el informe Vrba-Wetzler, hecho por dos fugitivos judíos de Auschwitz. Sin embargo, durante varios meses no recibió instrucciones de un régimen que inicialmente había respaldado a Hitler en la guerra. Entonces Sanz Briz empezó a tomar la justicia por su mano, falsificando documentos consulares para otorgarles la nacionalidad española a los refugiados, sobre la base de una ley española de 1924, que había quedado sin efecto hace muchos años, y que tenía como objetivo reconocer a los judíos sefardies como españoles. A pesar de que la comunidad judía de Hungría era abrumadoramente asquenazi, empezó a otorgar documentos y esconder judíos en la embajada española en Buda y se le pagaron sobornos a los funcionarios locales. Sanz Briz se enfrentó a los peligros de las patrullas nazis y húngaras de la fascista Cruz Flecha, así como a los bombardeos aliados, para albergar a los judíos en peligro.

“Logré que el gobierno húngaro autorizara la protección por parte de España de 200 judíos sefardíes. Luego convertí esas 200 unidades en 200 familias, y esas 200 familias se multiplicaron indefinidamente mediante el simple procedimiento de darle salvoconducto a los judíos en grupos que superaran los 200 “, escribió Sanz Briz en su informe para el gobierno español desde Berna, en diciembre de 1944.

“Añadió letras a cada número, usando todo el alfabeto para poder otorgar mayor número de pasaportes”, explicó el hijo del diplomático, Juan Carlos Sanz Briz. “Fue algo muy inusual para él, normalmente era muy apegado a las reglas. Los diplomáticos no deben emitir documentos falsos ni poner la bandera nacional en edificios que no forman parte de la misión diplomática”. El recuento final -meticulosamente registrado por Sanz Briz- muestra que otorgó 232 pasaportes provisionales a 352 personas, 1.898 cartas de protección y 45 pasaportes ordinarios emitidos a 45 judíos sefardies. Mientras los nazis y los fascistas húngaros cercaban a los judíos de la ciudad, confinándolos y matando a personas en las calles, Sanz Briz alquiló once departamentos para albergar a las aproximadamente 5 mil personas que había colocado bajo protección de España. En una entrevista en 2013 para la radio pública española RNE, Jaime Vándor, quien se mudó a Barcelona con su familia después de la guerra, recordó la miseria que vivió en esos refugios españoles. “Éramos 51 personas viviendo en un apartamento de dos habitaciones y media. Estábamos sobrepoblados, hambrientos y fríos, infestados de pulgas. La higiene era atroz, obviamente, con tanta gente usando un baño. Pero lo peor era el miedo, el miedo a la deportación” pero el pasaporte colectivo español que les dio Sanz Briz puso a la familia Vándor a salvo, permitiéndoles huir de Hungría.

Es un héroe más importante que Schindler”, dice Eva Benatar.
Su madre la protegió cuando era una beba de apenas unas semanas, y también a su hermano, en uno de los refugios establecidos por Sanz Briz en la Budapest ocupada por los nazis. La madre de Eva Benatar fue una de las que recibió papeles de la embajada española luego de que mostrara un sello postal de Madrid, donde la abuela de Eva había huido antes de la invasión nazi. Nacida en una pequeña bodega, Eva nunca conoció a su padre, quien murió en las llamadas marchas de la muerte, a principios de 1945. Pero ella, su madre y su hermano pudieron escapar de Hungría gracias a Sanz Briz, terminando en Tánger (Marruecos), entonces una ciudad internacional, aunque la familia finalmente se estableció en España.

Cuando los nazis comenzaron a deportar a judíos de Francia, el régimen franquista permitió al principio que muchos miles huyeran por territorio español, antes de restringir la política en 1940. A los judíos se les negaron los documentos de tránsito, y quienes fueran hallados en el país de forma ilegal  eran arrestados y enviados a un campo de concentración en Miranda de Ebro. En ningún momento se le dio a un número significativo de judíos la opción de refugio en España, ni siquiera a los judíos sefardíes de habla hispana de la ciudad griega de Tesalónica, ocupada por los nazis.

Pero hay evidencia de que Franco comenzó a sentir la necesidad de mejorar la imagen internacional de su régimen, a medida que se hizo cada vez más claro que Hitler estaba perdiendo la guerra. El 24 de octubre de 1944, anticipando la derrota de Hitler, el entonces ministro de relaciones exteriores, José Félix de Lequerica envió un telegrama a Sanz Briz en Budapest: “A solicitud del Congreso Judío Mundial, por favor extienda documentos a la mayor cantidad de judíos perseguidos”, dijo para tratar de demostrar la intención de Franco de salvar judíos.

Sanz Briz salió de Budapest en noviembre de 1944, por orden de sus superiores en Madrid, que temían sufrir represalias por parte del ejército soviético que se aproximaba, debido a la ayuda de España a los alemanes en el frente oriental. Se dedicó a una carrera diplomática regular, y el régimen de Franco, fuertemente antiisraelí, no le permitió recibir en vida el honor de los Justos entre las Naciones, otorgado por el Yad Vashem, el centro conmemorativo del Holocausto de Israel. Recién se lo pudo reconocer entre los justos en 1966. En 1998 España celebró tardíamente a Sanz Briz, con estampillas de 35 pesetas. “Nunca hablé de este tema con él. No fue algo que se discutió en casa”, dijo su hijo Juan Carlos Sanz Briz. “Debió de haber sufrido mucho, pero no nos lo dijo”.

“Franco necesitaba argumentos para mejorar las relaciones con Israel y le pidió a mi padre que dijera que había actuado en nombre del jefe de Estado. Él aceptó hacerlo, pero fue completamente falso, todo lo que hizo fue a escondidas del régimen y con el sólo fin de ayudar a la mayor cantidad de gente posible” dice Juan Carlos Sanz Briz. Sobre su vida se escribió el libro “El Ángel de Budapest” que se llevó al cine y también la película “La encrucijada de Ángel Sanz Briz”. Fue un verdadero “Ángel” para las 5 mil personas que salvó.
Angel Sanz Briz, uno de los justos entre las naciones, otro nombre para recordar y alabar.

Articulo extraido del grupo de Facebook “PERSONALIDADES JUDIAS DE TODOS LOS TIEMPOS”.

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