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Charlotte Salomon: Una gran pintora judía asesinada en Auschwitz y casi olvidada

Charlotte Salomon es considerada una de las mejores artistas judías de la historia. Fue condenada a esconder su arte y a morir dentro de una cámara de gas en Auschwitz cuando estaba embarazada de cinco meses. Sus ganas de vivir, plasmada en sus cuadros, no fueron suficientes para evitar su muerte y su olvido. Esta la historia de una mujer digna de ser recordada por su obra y por lo que fue. Charlotte Salomon fue una pintora nacida en Berlín en 1917 en el seno de una atormentada y adinerada familia judía. Es la protagonista de la novela de David Foekinos «Charlotte» (editorial Alfaguara). La madre de Charlotte, Franziska, se suicidó cuando la niña tenía ocho años y así creció con su padre, un conocido cirujano (una de las primeras personas que estudió la posibilidad de trabajar con mamografías) y un profesor universitario, que pocos años después contrajo matrimonio con Paula Lindbergh, famosa cantante de ópera, que también profesaba la religión judía.

A pesar del auge del nazismo, la familia Salomon decidió mantenerse en su patria, con la esperanza de ver amainar la tormenta. Aguantaron en su vivienda y adecuaron su forma de vida a las restricciones cada vez mayores que iban sufriendo: su madrastra, Paula dejó de cantar en público; su padre fue expulsado de la Universidad y se le impidió continuar ejerciendo como médico, y a Charlotte la expulsaron del Liceo. Al tiempo la muchacha descubrió que tenía un enorme talento para la pintura y consiguió ser la única mujer judía que accedió a la Escuela Nacional de Bellas Artes. Su talento era tan impresionante que premiaron su obra de una forma muy especial. Las autoridades nazis no podían permitir que una mujer judía resultase premiada (ni habría sido positivo para ella destacar), por eso el premio se lo entregaron a otra alumna (aria por supuesto) que era amiga de Charlotte. Los académicos y alumnos quedaron satisfechos pues sabían que la obra que premiaban era de una judía pero era la mejor y tambien quedaron contentos los nazis porque el.premio lo recibió una muchacha de raza aria. Afortunada y extrañamente, sus cuadros se conservan en la Academia.

Siendo conscientes (por fin) de que Hitler no iba a abandonar el poder, la familia Salomon capituló y envió a Charlotte a Francia, con pasaporte falso, para que se reuniera con sus abuelos. Nunca más volvería a ver a su padre, ni a Paula. Poco después, cuando los nazis entraron en Francia, abuelo y nieta fueron deportados a un campo de concentración de los Pirineos, de esos que se crearon para «acoger» a los republicanos españoles. Finalmente, lograron ser liberados, no sin antes haber sufrido el maltrato por parte de los guardianes colaboracionistas. Regresaron a duras penas a Villefranche-sur-mer. Allí creó la que es la obra de su vida, titulada «¿Vida? o ¿Teatro?». Es esta una obra se entremezclan pinturas, poesías, textos, monólogos, conversaciones y referencias musicales. Son 1325 pinturas que se realizaron en el plazo de dos años. Entregó esta obra a un médico que había conocido en Villefranche-sur-mer pidiéndole que lo guardase como un tesoro. Conoció a Alexander Nagler, otro judío del que se enamoró.

Quedó embarazada y se casaron. Cuando hicieron público su matrimonio quedaron expuestos a las autoridades alemanas que estaban buscando judíos a los que exterminar. Los detuvieron y enviaron a Auschwitz, hacinados en uno de los trenes. Nada más llegar, la ejecutaron en la cámara de gas, tenía veintiséis años y estaba embarazada de cinco meses. Su marido falleció poco después. Su padre y su madrastra no supieron de la muerte de Charlotte hasta después de la guerra. Ellos recuperaron la obra de Charlotte. Hasta los años sesenta su trabajo no vio la luz y recién entonces tomó gran relevancia entre el público que admiró su obra y lloró su muerte. Una muerte absurda de quien había decidido, a pesar de todo, vivir con alegría.

Su obra fue cedida finalmente al museo judío de Ámsterdam, donde no se expone por razones de conservación. Charlotte Salomon tenía talento y temperamento para triunfar. Sin embargo su vida fue truncada por el odio de los nazis y sus colaboradores. Una mujer joven digna de ser recordada por su obra y su vida.

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