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¿Realmente nuestra cena afecta al sueño?

Un estudio realizado por el centro Tel Hai, en Israel, pudo haber resuelto una pregunta que hace años se hacen nutricionistas y expertos en sueño. ¿Una cena “pesada”, ayuda o perjudica el sueño?

En muchos países se considera necesario una cena “liviana” para dormir bien y, en todo caso, un desayuno mas “pesado”. Los estadounidenses son un claro ejemplo, un desayuno alto en calorías, capaz de proveer mucha energía para comenzar el día. Sin embargo, el estudio realizado por los académicos podría ir en contra de esta popular creencia.

Las conclusiones del experimento parecieran indicar que la calidad del sueño, el estado de ánimo y las funciones de atención, no se ven trascendidas por la comida que se consume antes de dormir.

Conversamos con uno de los investigadores quien nos deja claros un par de puntos a tener en cuenta. Los participantes del estudio son todas personas jóvenes y sanas. El estudio no comprende una dieta de comidas pesadas a la noche durante un largo tiempo. Por otro lado las herramientas utilizadas (por primera vez en un estudio de este tipo) son sumamente sensibles. Por lo tanto queda estudiar otro tipo de poblaciones como personas adultas, enfermos crónicos, etc.

La nueva investigación fue realizada por el profesor Yaron Dagan y el Dr. Amit Green de Tel-Hai en colaboración con el Dr. Omri Koren de la Facultad de Medicina Safed de la Universidad Bar Ilan.

Los resultados del estudio se presentaron recientemente en la World Sleep 2019 International Sleep Conference en Vancouver, Canadá.

El sueño, es una acción necesaria para mantener la vida que está influenciada por varios factores durante el día, incluidos los alimentos que consumimos.

Muchos estudios muestran cómo los patrones de sueño, la cantidad y la calidad afectan los mecanismos biológicos y de comportamiento, el equilibrio nutricional y la función metabólica del cuerpo. Esto incluye los cambios en los niveles hormonales y los cambios en las frecuencias del reloj biológico.

Se trata de cambios críticos porque pueden causar enfermedades crónicas, obesidad y otros factores de riesgo.

Varios estudios en el mundo informan sobre una variedad de alimentos que contribuyen al sueño, como la leche, el kiwi, las cerezas y los alimentos con triptófano y vitamina B.

Todos ellos lo hacen al aumentar la producción de la hormona melatonina, un neuromodulador que juega un papel importante en la sincronización del sueño.

Se ha encontrado que se expresa una relación positiva en que la nutrición baja en carbohidratos causa un sueño fragmentado y que una dieta alta en calorías perjudica la calidad y la duración del sueño, sin tener en cuenta la hora de comer.

Otro estudio que examinó los tipos de dieta: ricos en carbohidratos / proteínas / lípidos, encontró una relación similar e incluso encontró que existe una relación positiva entre una dieta alta en grasas y una mejor calidad del sueño.

Existen discrepancias entre los estudios que examinaron el efecto de la dieta cerca de la hora de acostarse.

La dieta también tiene un gran impacto en la composición del microbioma, en lo que se refiere a cantidad, tipo y composición de la población intestinal.

Muchos estudios muestran el efecto de la dieta en la composición del microbioma, las bacterias intestinales y su relación con la salud.

Hay varias revisiones que sugieren una relación sueño-microbioma, pero falta información de investigación sobre el efecto del microbioma en la calidad del sueño.

En este nuevo estudio, los investigadores analizaron el efecto de la cena tardía con composiciones diferentes: “comida ligera” versus “cena pesada”.

Buscaron medir la calidad, estructura de la somnolencia, así como en la composición del microbioma y las funciones diarias en la mañana siguiente a la comida: estado de ánimo, fatiga y atención.

Con información de Latam Israel.

 

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