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Así fueron las últimas horas de las turistas israelíes asesinadas en Mendoza

En la mañana de ese sábado 12 de enero, las hermanas desayunaron en el Jockey Club de Mendoza, ubicado en la esquina de las calles Gral. Espejo y España, en el centro de Mendoza Capital. “Gil” Pereg regresó al lugar días después junto a las fuerzas de seguridad como parte de la supuesta búsqueda de sus familiares, que en su momento permanecían desaparecidas.

Antes de que los cuerpos fueran encontrados, Pereg había apelado a su alto coeficiente intelectual para intentar convencer a los investigadores de que él desconocía por completo el paradero de sus familiares. Recién el 26 de enero, la policía científica de Mendoza encontraría los dos cuerpos enterrados dentro del terreno sucio y en pésimas condiciones donde vivía el ciudadano israelí.

Los testigos de los edificios cercanos al bar ubicado en el centro de la ciudad advirtieron sobre el comportamiento de preocupación y angustia al que Pereg apeló para desarrollar su coartada ante la policía.

“Cuando llegó al departamento donde ellas se hospedaban, se mostraba como si estuviera en pánico. Trataba de meterse como sea en el edificio, pero yo no lo dejaba por el look que tenía. Parecía una persona sin techo”, afirmó el encargado del edificio donde se hospedaron las turistas, quien no quiso revelar su nombre.

Le permití entrar al departamento una vez que llegó la policía”, completó.

Las dos mujeres israelíes arribaron a la Argentina un día antes de su desaparición. Una vez llegadas, se hospedaron en un departamento del tercer piso de un edificio ubicado en la Avenida España al 1100, entre las calles Gral. Espejo y Paseo Sarmiento, en pleno centro mendocino. Posee un balcón que se pierde entre las hojas de los árboles y está ubicado apenas a 50 metros del bar donde tomaron su último desayuno.

Según informaron testigos, las dos turistas mantuvieron un comportamiento de perfil bajo y saludos cordiales durante las horas que permanecieron en el departamento del centro de Mendoza.

El día de su desaparición lo comenzaron bien temprano. Cerca de las ocho de la mañana, acudieron al bar Jockey Club para desayunar, antes de viajar a Guaymallén, donde desaparecerían.

“La mañana que vinieron acá era un día en el que el bar estaba muy ocupado, por lo que no advertimos demasiado sus presencias”, le dijo a Infobae Pedro Alonso, el dueño del local.

“De todos modos, recuerdo que cuando el hombre vino con la policía a los días siguientes, observó con detenimiento a través de la ventana la mesa exacta en la que habían estado sentadas sus familiares”, completó.

Poco después de las 9 de la mañana del sábado 12 de enero, Gil Pereg pasó a buscar a su madre y a su tía por el bar Jockey Club. El hombre las recogió y se las llevó a su predio, lindero al cementerio de Guaymallén.

De acuerdo a las cámaras de seguridad de la zona, el último registro audiovisual de Pereg ingresando a su casa con su mamá y su tía se dio a las 10:15 de la mañana. Desde entonces, a las mujeres no se las vio salir nunca más de allí.

El hombre aseguró en su primer testimonio que las mujeres habían permanecido en el predio todo el día y que durante la noche se habían tomado un colectivo de regreso al centro de Mendoza. Eso nunca ocurrió.

Fuente: Infobae

SP/RJ

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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