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Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

" Piensa bien y estará bien "   

A 10 años del atentado “Tuve una mala sensación, lo presentí”

“Estuvimos un tiempo antes en el Beit Jabad, viviendo allí, con la experiencia inusual que nos llevó a vivir ahí. Nosotros estuvimos para Rosh Hashaná, pasamos las fiestas y volvimos antes de Sucot. Fuimos a buscar mercadería, porque somos importadores de sonido e iluminación. En 10 días que nos quedamos, estábamos como en casa. Cuando pasó lo que pasó, que hoy se conmemora, decidí expresar lo que vivimos en esos días en un libro, y novelé como fue el atentado, a pesar de que no soy escritora”, comenzó relatando Hilda.

Estuvimos 10 días por la enfermedad de mi marido, que al parecer tuvo malaria, fue un viaje muy revuelto, pero conclusión fue la de dejar un recuerdo de esa visita.

“Al estar tan lejos, nos sirvió para estar cómodos. Ahí es muy difícil conseguir agua potable, es una situación deprimente. En un país más normal, uno no necesitaría tanto de lo afectivo. Gabriel y Rivka eran muy jóvenes, tenían un hijo muy chico, que sabía 3 idiomas y jugaba mucho más que cualquiera de su edad. Fue algo que nos acercó más. Fuimos juntas al templo. Gaby era súper completo en su trabajo como Rabino”, agregó Klimovsky.

Con respecto al atentado, explicó: “Nosotros habíamos vuelto hace muy poco cuando fue el atentado. Ellos eran muy abiertos y no extremaban los cuidados que habría que tener hoy. Entraba gente al templo con mochilas muy cargadas, ellos vivían en un estado muy ideal y yo ví que entraron y no me gustó. Les dije que tenían que revisar, pero era tanta la inocencia y forma de recibir a la gente que pienso que en algún momento alguien hizo la logística, hasta la chica que servía la comida no me terminó de gustar. Fue una sensación que tuve, no me gustó nada y se lo comenté a mi esposo. Un atentado así no es al voleo. Estos mochileros, creo que pusieron alguna cámara para ver que pasaba ahí. Vieron la hora que había más gente para que su atentado fuera un éxito”.

Por último, contó que junto a su marido “tuvimos la oportunidad de llevarle el libro a Moshi, el hijo de esa pareja, que hoy vive en Israel. Me pareció que tendría que saber cómo recordamos a sus padres. Al volver me pregunté ¿para que fui?”

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