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Revelan detalles de la detención de dos jóvenes que planeaban cometer un atentado por “Alá”

Los periodistas Patricia Blanco y Martín Angulo denunciaron en Infobae que lLa detención se realizó justo un día antes de que pudieran concretar lo que, se sospecha, iba a convertirse en el atentado terrorista que habían estado planeando. Uno de los sospechosos reveló en un video que iban a atentar en la Marcha del Orgullo Gay en Buenos Aires el pasado 10 de noviembre. Aquella marcha se frustró por una lluvia torrencial de aquel día.

Los arrestados tenían diálogos homofóbicos y planeaban diferentes formas de matar a los participantes de la marcha. Incluso, tenían a disposición un camión para irrumpir en la Plaza de Mayo durante la movilización, creen los investigadores.

La alerta llegó del extranjero. “El hermano de Argentina también anda en algo”. Ese mensaje, hallado en el teléfono de un cubano arrestado en Bogotá, disparó las alertas, aseguraron Blanco y Angulo. El reo está acusado de querer atentar contra diplomáticos de la embajada de Estados Unidos en Colombia. El sólo admitió que iba atacar a la embajada de Cuba y otros objetivos vinculados a la FARC y la izquierda. El hallazgo fue comunicado a las autoridades argentinas y se inició una investigación que derivó en la detención de dos jóvenes argentinos por presuntos vínculos con el grupo terrorista Estado Islámico (ISIS).

Fue por eso que un día antes, el viernes 9, fueron arrestadas dos personas: A.B., de 20 años, y C.G., de 22. Cuando les tocó declarar, negaron los hechos y pidieron sus excarcelaciones, pero siguen presos. Además, los investigadores sospechan que aún hay dos argentinos que habrían formado parte de la misma agrupación y que todavía no fueron localizados, según el medio Infobae.

Conversaciones sobre cómo morir en ataque con bombas, instrucciones para armar explosivos, transferencias bancarias y hasta un Corán, túnicas blancas y un pen drive que llegaron desde Gran Bretaña, enviadas por un reclutador de ISIS, forman parte de la investigación que nació por un alerta de Interpol y que está en manos del juez Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal Franco Picardi. Incluso, habían localizado una camioneta que, se sospecha, planeaban usar en la Plaza de Mayo.

El 16 de marzo fue detenido en Colombia un cubano llamado Raúl Gutiérrez Sánchez, acusado de planificar un atentado terrorista contra funcionarios de la embajada de Estados Unidos en ese país. Los detectives colombianos sospecharon de su nexo con grupos extremistas islámicos. “Tengo mi propio grupo. Soy solo. No tengo a nadie”, dijo Gutiérrez Sánchez, aunque advirtió: “La semilla está sembrada”.

En su celular, encontraron un grupo de Telegram, llamados “Islamic State”, en donde aparecían al menos dos argentinos. En uno de los chats, se afirmó que “el hermano de Argentina también anda en algo”. Se prendieron todas las alertas. Interpol avisó a la Argentina. El Ministerio de Seguridad hizo la denuncia. Y comenzaron a moverse los agentes federales dedicados a la lucha antiterrorista y los expertos de inteligencia para saber quiénes eran los integrantes de esos chats. Ahí aparecían diálogos entre “Makin Muhannad”, “Ale Sawarin” y “Amir Markin” sobre un atentado en Colombia y dos atentados propios.

Raúl Gutiérrez Sánchez dio una entrevista con W radio de Colombia en mayo pasado en donde confirmó que se estaría por perpetrar un ataque en la Argentina. “Makin. Este muchacho, para mi entender un muchacho joven, es de Argentina, Buenos Aires. Ese sí pertenece al movimiento ISIS y ha colaborado con la causa del movimiento Al Qaeda sobre todo en España. Según él me comentaba, él ha financiado operaciones allá y este muchacho iba a hacer un ataque en Buenos Aires sobre una marcha que se hace todos los años en Buenos Aires del movimiento LGBT, que allá es aceptado”. LGBT es la sigla de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales.

En la entrevista también contó que tenía previsto venir a Argentina. “Yo les doy toda la información. Ellos tienen todo. Inclusive unas rutas, que me iban a llevar a un campamento para guardarme en Buenos Aires, Argentina”.

Las investigadores determinaron que Makin Muhannad es A.B, un joven de 20 años que vive en Barracas con el papá, trabaja como cadete en una armería y gana 13 mil pesos por mes. Es el que figura más comprometido a través de los diálogos y las pruebas. Es el “hermano” del que habla Gutiérrez Sánchez.

Ale Sawarin, en tanto, es C.G., de 22, vive en Dock Sud, estudia comunicación y, según declaró, es mantenido por sus padres. En el celular que le fue secuestrado, había una frase en árabe que significa “Alá es (el) más grande”. Cuando su madre lo llamó por teléfono una vez y el saludó con un “Salam Aleikum!”, comenzó a preocuparse. Pero cuando le preguntó, el joven le dijo que ya no estaba más en eso. En su cuenta, recibió una transferencia vía Paypal de unos pocos dólares que le mandó el cubano arrestado.
Según las pruebas recolectadas, en una de las charlas, “Makin Muhannad” pregunta “¿Qué opinan de la gente de Lut?”, haciendo referencias, junto con “Ale Sawarin” de que “no merecen vivir y la forma de matarlos”. Y se quedan conversando sobre morir en un atentado con bombas”. En otro diálogo, C.G. pregunta “¿Lut?” y su interlocutor responde “Homosexuales”. Hablan de morir por “Alá” y explican que Gutiérrez Sánchez “había recibido instrucciones puntuales sobre cómo construir, adecuar e instalar artefactos explosivos”.

“Estoy por hacerlo”, advierte A.B. en uno de los diálogos y se repite la referencia al tema de Lut y videos de decapitaciones y asesinatos de ISIS. Pero además, A.B. habla con su novia contándole que recibió un paquete con una caja de chocolate, ropas, el Corán y un pen drive. “Tembló al verla”, cuenta A.B. La misiva había sido enviada por Faisal Mostafá, líder de una organización benéfica que reside en Manchester, Reino Unido, y que se sospecha recluta personas para el extremismo islámico.

En uno de los videos obtenido del celular de Raúl Gutiérrez Sánchez -cubano en Colombia- se detalla un posible atentado en Buenos Aires, a la marcha LGBT, que habría sido confeccionado y enviado por A.B. Incluso, se cree, ya tenían preparado un camión Mercedes Benz tipo chasis con cabina, modelo 710, con la matricula “PJU 848”, según cuentan en los diálogos. “¿Qué patente tiene el camión?”, le preguntó una persona que no está identificad a A.B.

A.B. y a C.G. fueron acusados en la justicia de “formar parte de una organización o agrupación, transitoria o permanente cuyo objeto es imponer sus ideas islamistas y combatir las ajenas por la fuerza o el temor y aterrorizar a la población” a través de eventuales vínculos con ISIS y puntualmente de tener previsto el atentado contra la marcha de la comunidad LGTB.

“Lo único que quiero decir es que niego el hecho por el cual se me imputa. Nunca quise ayudar ni perpetrar ni hacer un atentado. No odio a ningún homosexual. No estoy en contra de la marcha LGTB. Por otra lado quería pedir mi libertad porque estudio y trabajo. Hoy tenía un parcial de enfermería y tengo que estudiar y trabajar. Prometo presentarme cada vez que me digan”, afirmó A.B.

Por su parte, CG declaró: “yo no pertenezco a ninguna organización extremista de lo que aquí se plantea. Tampoco nunca ayudé a hacer un atentado en ningún lado y no voy a declarar hasta que mi defensor tenga acceso al expediente. Quiero pedir mi libertad. Soy estudiante y me quedan estos dos meses para terminar la secundaria y prometo venir cada vez que se me llame. En el secundario me dan el título de Medios de Comunicaciones”.

Los pedidos de libertad fueron rechazados por el juez Canicoba Corral y esa decisión fue apelada por las defensas, que están a cargo del defensor oficial Juan Martín Vico. La semana próxima el expediente llegará a la Cámara Federal. Mientras tanto, se analizan todas las pruebas e informes para definir si los detenidos quedan procesados. Y se busca a los dos sospechosos de los que se habla en la acusación inicial.

Con información de Infobae

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