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Algo está pasando

Hace años, cuando, a comienzos de este siglo, tuve el privilegio de servir a Chile en Israel, mi madre me fue a visitar junto con mi esposo. Cuando estaban aún en el avión, prontos a aterrizar, ella sacó un pañuelo de su cartera, para cubrir su cara visiblemente conmocionada.

-No llore, Clarita, pronto estaremos con Sally – le dijo mi esposo.

Mi madre retiró el pañuelo de su cara y mostrando sus ojos llorosos, le contestó, con la voz entrecortada, -No lloro por Sally, lloro por el milagro de poder llegar a nuestro país, el de los judíos. Nunca pensé que los judíos tendríamos nuestro país. Me pasa lo mismo cada vez que viajo hasta aquí.

Me emocioné mucho cuando mi marido me contó esta experiencia. Mi madre llegó como refugiada del Holocausto a Chile y siempre agradeció a este país la vida que pudo tener aquí. Mas el estado de Israel era, para ella, como un suceso espiritual, como algo que se enraizó profundamente en ella, permitiéndole superar las penurias de su horrible pasado y concederle valor a su propia existencia.

Este joven estado ha tenido un desarrollo impresionante en el curso de sus setenta años y ha sido un referente y una fuente de orgullo para los judíos de Israel y de todo el mundo, y sujeto de admiración de países y ciudadanos del planeta. El ejemplo de inteligencia y resiliencia que ha dado como país, la obra científica y técnológica que trasciende sus fronteras y el apoyo a lugares en cualquier parte del mundo en situación de desastre natural, valida esa admiración y el orgullo. A mi parecer, uno de los logros más notables de Israel es la capacidad que este país ha tenido, de recibir e integrar a gentes de tan diversas culturas como la rusa, la yemenita, la iraní, la iraquí, la alemana, la marroquí, la polaca y la etíope, por nombrar solo algunas.
El estado de Israel no posee una constitución, pero la Declaración de Independencia, proclamada en menos de media hora el 14 de mayo de 1948 por David Ben Gurion, tiene tal peso que no ha perdido su vigencia en los setenta años de vida del país. La declaración tiene un carácter estrictamente laico, con vinculaciones a la cultura, tradición e historia del pueblo judío. Explícitamente señala su carácter sionista y democrático, proclama el derecho a retorno de todos los judíos a esta tierra, y garantiza la total igualdad social y los derechos políticos a todos sus habitantes, sin distinción de religión, raza o sexo, como también garantiza la libertad de culto, conciencia, idioma, educación y cultura.

En los últimos años, y a creciente velocidad, se están violando algunos de los principios enunciados en la declaración de Independencia. Señalaré algunos ejemplos, que no constituyen casos aislados sino, más bien, corresponden a una tendencia que se empieza a notar en varios sectores de la sociedad israelí:

En septiembre de 2015, en el lapso de diez días, ocurrieron los siguientes incidentes:

• Un ciudadano israelí judío fue acribillado y muerto por fuerzas de seguridad. Varios se preguntan si lo habrá confundido con un hombre árabe.

• Un hombre de origen eritreo que estaba parado en una esquina fue muerto por un guardia de seguridad y posteriormente golpeado por una turba de israelíes mientras agonizaba.

• Un judío apuñaló a otro judío en el supermercado.

Recientemente, el 25 de agosto (Shabat) de 2018, un médico y dos enfermeros árabes israelíes fueron abordados por un joven veinteañero que les preguntó si eran árabes. Respondieron afirmativamente y el joven se retiró. Al cabo de unos minutos, regresó acompañado de nueve otros jóvenes, con elementos cortopunzantes y metálicos con los que procedieron a agredir a los tres amigos mientras los golpeaban. Los tres fueron ayudados por un hombre judío, que logró separarlos y llamar a la policía. Los tres tuvieron que ser hospitalizados. Quien los salvó, declaró que había por lo menos 70 personas cerca, que no se movieron y nadie llamó a la policía. Varios de sus conocidos le preguntaron, más adelante, si acaso no se había dado cuenta de que se trataba de árabes.

El presidente Reuven Rivlin condenó estos hechos públicamente. Los representantes del gobierno brillaron por su ausencia. Por cierto, la ley del estado-nación recientemente promulgada no ayuda a la inclusión. Tampoco lo hace la actitud gubernamental de no condenar estos hechos vandálicos y violentos sin razón. Esto debiera hacernos reflexionar, a los judíos chilenos, puesto que la comunidad está empeñada en contribuir a la no discriminación y la inclusión en Chile de minorías, y de estudiantes con dificultades geográficas, socioeconómicas y de aprendizaje.

Ni más ni menos que Ron Lauder, presidente del Congreso Mundial Judío (WJC) desde hace once años, publicó una declaración severa y muy explícita en contra de esta ley, en el New York Times, el 13 de agosto pasado. El título de su artículo es: “Israel, Esto No Es Quienes Somos”. Allí, no solo protesta contra la ley, sino que también se refiere al incumplimiento del acuerdo que crearía un área de rezos igualitaria en el Muro Occidental. Peor aún, la propuesta gubernamental de la ley de conversión restringiría los derechos en tanto judíos de todos aquellos que no son ortodoxos. Hace algunas semanas, un rabino conservador fue detenido por el supuesto crimen de oficiar en una ceremonia no ortodoxa de matrimonio. El plan de construir un puente peatonal en Tel Aviv durante seis fines de semana fue tan repudiado por el poder ortodoxo, que la decisión del ministro de Transporte ha sido, finalmente, postergarlo, provocando la ira del alcalde de Tel Aviv, quien declaró: “En vez de conducir un país democrático según métodos razonables, lo están convirtiendo en una teocracia.”

Hay mucho más. Sigamos.

En junio de este año, un avión de El Al tuvo un retraso de 75 minutos en su despegue desde el aeropuerto de nueva York porque cuatro ortodoxos judíos se negaron a sentarse al lado de mujeres. Finalmente cedieron las mujeres, cambiándose de asiento en vez de que los funcionarios de El Al ejercieran su autoridad para que los causantes de la demora resolvieran el problema. No fue esta la primera vez que ocurre un incidente de este tipo en un avión de El Al, la compañía aérea del Estado de Israel. En julio de este año, el conocido ensayista liberal norteamericano Peter Beinart fue detenido e interrogado a su llegada al aeropuerto de Ben Gurion. Según sus propias palabras, Beinart fue detenido “por sus ideas”, las que suele expresar en medios de comunicación de Estados Unidos. Hemos pasado revista a incidentes en varios frentes, de los cuales la discriminación impune hacia la mujer no se escapa. Hay más. No es posible hablar de incidentes aislados. Probablemente, mi madre, laica y conservadora política y religiosa, también hubiese dicho, como Lauder, “Israel, Esto No Es Lo Que Nosotros Somos”.

Por Sally Bendersky.
Ex Embajadora de Chile en Israel.
Autora del libro “El Emprendedor Novel”.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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