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Parasha Koraj: La belleza de la oscuridad

El argumento de Kóraj era más o menos así: la luz espiritual es sólo una manifestación de la infinita fuente de energía, así como los rayos del sol son emanaciones del sol. Pero el sol no tiene luz en sí mismo. Para entender la esencia, la luz debe estar sumergida en su fuente. Sólo la oscuridad puede capturar la verdadera esencia de la fuente infinita.

Kóraj le tenía resentimiento a Aarón, específicamente porque Aarón estaba vinculado con la luz. Todos los días se ocupaba de encender la menorá en el Tabernáculo así como de encender la menorá que habita, en sentido metafórico, en el corazón de cada judío. Aarón se dedicaba a inspirar a las personas a despertar la luz espiritual de sus vidas a través del estudio de la Torá y de la observancia de las mitzvot, a que emplearan su tiempo y su energía en búsquedas espirituales y a iluminar sus almas con el amor a Di-s. Aarón era la encarnación del atributo divino de la jésed, la amabilidad/el compartir/la luz.

Kóraj creía que el enfoque que tenía Aarón para desarrollar la espiritualidad carecía de una verdad más profunda.

Kóraj discutía: “Déjenme ser el sumo sacerdote y yo introduciré un modelo de espiritualidad por completo diferente. Enseñaré que no importa con qué se comprometan las personas, siempre son sagradas: ‘Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y Hashem está en medio de ellos’.1 No se necesita luz espiritual. No se necesita inspirar a las personas para que busquen aferrarse a su fuente, que está en los cielos. No se necesita buscar inspiración para escapar de las tentaciones materiales. Lo que yo voy a predicar es la celebración de lo físico. Es precisamente gracias a que lo físico representa la ausencia de luz espiritual que es capaz de dirigir nuestra atención a la esencia, a la infinita fuente tanto de luz como de oscuridad”.

Kóraj despreciaba la luz. Según su visión, la oscuridad era la que rodeaba por completo la verdad absoluta del Creador infinito.

Según el plan de Kóraj, la gente viviría una vida materialista, sin tener que soportar la carga que implica buscar inspiración espiritual. Con el tiempo, cada vez más gente comenzaría a apreciar las cosas como él las entendía. Comprenderían que el materialismo podía satisfacerlos y que eso constituía una evidencia de que Di-s no se puede expresar en una medida limitada de luz.

¿En qué se equivocaba Kóraj?

Comencemos por señalar en qué tenía razón:

Tenía razón en que la oscuridad tiene una fuente más elevada que la luz.

Tenía razón en que lo material tiene una fuente más elevada que lo espiritual.

Y aun así, su filosofía era por completo errónea.

Estaba equivocado porque para entender la verdad de la oscuridad se necesita de luz. Sí, por supuesto que lo material es la más grande manifestación de la esencia. En la era mesiánica, lo material manifestará su propia fuerza, como dice el profeta: “Toda carne como una sola verá que la boca de Hashem ha hablado”. Aun así, la única manera en la que una persona puede penetrar la coraza de lo material y conectarse con su fuente es subyugar lo material a lo espiritual.

Sólo cuando permitimos que la Torá ilumine la vida con su luz espiritual, con un deseo de santidad, somos capaces de apreciar que lo material es expresión de la esencia de Di-s. Sólo un alma inspirada por Aarón puede revelar la esencia superior del cuerpo y conectarse con ella. Sólo la luz puede reconectar la oscuridad con su fuente noble.

Un alma iluminada con luz espiritual puede encontrar a Di-s adonde sea que mire. No sólo en la luz, sino también en la oscuridad; no sólo en lo sagrado, sino también en lo mundano; no sólo en el cielo, sino también en la tierra.

Fuente: eschabad.org

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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