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Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

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Parasha Bamibdar: el momento correcto para un censo

Pero los anónimos, las decenas de miles que no fueron líderes y jefes, las masas —también ellos están dotados de valor por el simple tema de la lectura de la Torá de esta semana, el censo. Contar implica valor, pues las cosas sin valor no son contadas, ciertamente no como unidades individuales sino como un montón cuando mucho. La Torá cuenta a Israel hasta el último hombre, porque cada uno, insignificante como pueda parecer, es invaluable.

Estamos bastante preparados para aceptar esta idea, de que aun el hombre más pequeño no es tan pequeño como para que pueda ser ignorado. Pero el comentarista bíblico Rashi hace una notable observación. Cita varias ocasiones en que Israel es contado, específicamente la cuenta que sigue al Becerro de Oro y a cuenta que sigue a la dedicación del Santuario. Estos ejemplos contrastan llamativamente. Uno describe a Israel en las profundidades de la idolatría, como su nadir espiritual; el otro en un momento de dedicación (nada menos que un Santuario) al servicio de Di-s.

Quizás la intención de Rashi es indicar que el valor del hombre es intrínseco, su alma tiene una pureza innata más allá de cualquier mácula. No podemos establecer niveles de gente “valiosa” y proceder a negar a los deficientes las prerrogativas de todos los hombres. Cada individuo es único e invaluable, y no sólo en momentos de consagración, sino también cuando es falibles y caído, es merecedor de ser contado como uno de Israel.

Fuente: Eschabad

Helueni