Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

Un grito en el silencio

Los aliados abandonaron a los judíos durante el conflicto bélico. Los gobiernos de Estados Unidos, de la Unión Soviética, y de Gran Bretaña, no mostraron durante la guerra ningún interés en su destino. Las informaciones acerca del exterminio masivo eran conocidas por altos funcionarios de diferentes dependencias: de la inteligencia, de asuntos exteriores, de defensa, y también se tenía información general sobre los crímenes a partir de la publicación de noticias que efectuaban importantes medios gráficos.
Cuando visite la exposición “Topografía del Terror”, en Berlín, observé las portadas y leí algunos artículos de importantes revistas americanas e inglesas de los años 42 y 43 que daban testimonio de las ejecuciones masivas de judíos. Ciertos funcionarios consideraban estas informaciones como exageradas, o de escaso interés, e incluso se ocupaban de que no hubiese demasiada publicidad referida a los exterminios. Sin embargo, hubo gente que trató de alertar y llamar la atención de las masacres que se estaban consumando, como es el caso de Richard Lichtheim, 1885-1963, uno de los grandes líderes sionistas de Alemania, representante de la Agencia Judía en Ginebra durante la Segunda Guerra, y un incansable activista en procurar la concientización y el rescate de judíos de la Shoá. Fue uno de los primeros que alertó que en Europa se estaba llevando a cabo la “Solución Final”.
Richard Lichtheim, no solo denunciaba lo que sucedía con los judíos alemanes, sino que alertaba sobre lo que sucedía con los judíos de todos aquellos países que fueron conquistados por el ejército nazi. Creía y tenía fe que sus alertas iban a movilizar a los dirigentes de los países aliados en frenar la terrible escalada de muerte de la que eran víctimas sus hermanos. En el Palais Wilson, Ginebra, estableció un centro de información sobre el trágico destino de los judíos y lo difundió a la Agencia Judía en Jerusalem y a los diferentes gobiernos. A medida que la guerra avanzaba su pesimismo fue creciendo. En 1940, después de la caída de Francia, fue el primero que avisó sobre la creación del departamento judío dirigido por Adolf Eichmann. Durante la guerra recibía información de los sucesos que se desarrollaban en más de 30 ciudades europeas conquistadas; la mayoría de sus informantes ponían en peligro sus vidas y las de sus familias. Denunció al mundo que en los guetos de Polonia se explotaban a los judíos con trabajo esclavo, sin salarios, sin vestimenta y sin comida. Reveló las torturas en los campos de concentración, a pesar que propios y ajenos lo trataban como a un exagerado y pesimista, nunca dejó de alertar sobre la tragedia que se vivía.
En marzo de 1941, Lichtheim recibió y difundió la información que 70.000 judíos de Bohemia y Moravia fueron enviados a Terezin. Denunció la lenta agonía de los judíos en los Guetos de Varsovia y Lodz, víctimas del hambre y de las epidemias, y denunció los crímenes masivos de los Einsatzgruppen en Rusia. El 11 de febrero 1942 le envió una misiva a Arthur Loria, secretario del American Zionist Emergency Council, en USA, en la cual le informaba que se estaba destruyendo a todo el pueblo judío, que el número de las víctimas crecía y nadie reaccionaba, y horrorizado concluía: “es mi penoso deber decirles lo que sé. No hay nada que pueda añadir. La tragedia es demasiado grande para expresarla en palabras…”
El 15 de marzo de 1943 informó a Jerusalem sobre el fin de la comunidad judía de Berlín, y en 1944 anunció lo que iba a suceder con los centenares de miles de judíos húngaros. El 26 de junio avisó que zonas de Hungría ya eran “judenrein” (limpias de judíos).
Nadie reaccionó ante sus centenares de alertas y avisos. Durante la Segunda Guerra Mundial los judíos se identificaron totalmente con la causa aliada y colaboraron con ella para la victoria final, sin embargo, las potencias aliadas no pensaron en ellos. Las naciones que lucharon contra Alemania no lo hicieron para ayudar a las víctimas judías, ni se tomaron medidas especiales para salvar a los judíos, ni se dio suficiente publicidad sobre los crímenes nazis
En la hora más trágica de toda su historia el pueblo de Israel permaneció solo, y esta percepción horrorizó a todos sus dirigentes, quienes comprendieron, que el rescate del pueblo judío de la muerte no figuraba en la lista de prioridades de ningún país aliado.

Helueni