El reconocido director argentino-israelí Yeruham Scharovskyse presentará este 20 de marzo en el Palacio Libertad al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional, en un concierto dedicado íntegramente a Johannes Brahms. En diálogo con Radio Jai, el maestro compartió su historia, su vínculo con la Argentina y el difícil contexto que atraviesa Israel.
Nacido en Buenos Aires, Scharovsky recordó su camino formativo y su emigración definitiva: “Nací efectivamente en Buenos Aires… después volví a Israel ya para quedarme en el año 77 y mi carrera la hice allá”, relató. Desde entonces, construyó una destacada trayectoria internacional que lo llevó a dirigir en múltiples países, aunque siempre con un fuerte anclaje en su identidad.
Sin embargo, el presente personal y profesional del director está profundamente atravesado por la situación en Israel. “Sí, muchos cuestionamientos, sí, muchos problemas, incluso intentos de agresiones”, confesó, al tiempo que describió el impacto directo en su familia: “Mi hija tiene que estar seis, siete veces por día en el refugio… ya puso la cama ahí, porque salir y entrar es imposible”. Con crudeza, agregó: “No le veo mucho una luz al final del túnel”.
A pesar de ese contexto, Scharovsky continúa con su actividad artística alrededor del mundo, aunque admite que la carga emocional es inevitable: “No se puede separar… cuando uno tiene un hijo ahí no es una cuestión del país, es personal”, sostuvo. Incluso recordó un concierto pocos días después del ataque de Hamas en octubre de 2023: “Tenía lágrimas, estaba ahogado… yo no estaba ahí, estaba completamente en otro lugar”.
El regreso a Buenos Aires, sin embargo, tiene un significado especial. “Para mí venir aquí es volver a casa”, afirmó, destacando el vínculo afectivo con la ciudad y con los músicos locales. Además, elogió a la Orquesta Sinfónica Nacional: “Es una orquesta maravillosa… podría ser una de las más conocidas internacionalmente”.
Con casi 45 años de carrera, el director reflexionó también sobre su evolución artística: “Hoy en día uno está ocupado en transmitir… todo lo que tiene acumulado en el corazón”, explicó, subrayando la conexión emocional que busca generar en cada interpretación.
El concierto del 20 de marzo será, así, no solo una cita musical de alto nivel, sino también el reflejo de una vida atravesada por la música, la identidad y las tensiones de un presente complejo.