Retroalimentación antisemita en Europa

Hace exactamente una semana, los miembros de la UER (Unión Europea de Radiodifusión) se reunieron en Ginebra en asamblea general, para definir si KAN, la radiotelevisión pública israelí, podía participar en la próxima edición de Eurovisión en Viena en mayo del 2026. Luego de votar 1122 delegados se conoció el resultado de que Israel participará, luego de obtener 738 votos a favor, 264 en contra y 120 abstenciones. España, Países Bajos, Eslovenia, Irlanda e Islandia, pretendían la expulsión de Israel bajo amenaza de retirarse. A su vez, Alemania y Austria amenazaban con no ir a Eurovisión si no está Israel.
Algunos países consideran que la participación de Israel se ha convertido en un asunto geopolítico, y por eso, sin rubores y demostrando quienes son históricamente en relación con todo el pueblo judío, España, Eslovenia, Irlanda y Países Bajos no formarán parte de Eurovisión 2026.
El secretario general de RTVE española, Alfonso Morales, siguiendo más la línea de la España de 1492 como lo hace Pedro Sánchez y su gobierno, dijo: “Nos gustaría expresar nuestras serias dudas sobre la participación de la televisión israelí KAN en Eurovisión 2026. La situación en Gaza, a pesar del alto el fuego y la aprobación del proceso de paz, y la utilización del certamen para objetivos políticos por parte de Israel, hacen cada vez más difícil mantener Eurovisión como un evento cultural neutral”.
En “La Gaceta” de España han sido muy claros: “Perpetrar semejante muestra de capricho autoritario en el que los más perjudicados son el público y los cantantes, ha expuesto algo preocupante respecto al presidente Pedro Sánchez, quien lideró esta cruzada. En su intento de agradar al activismo pro-palestino y de paso distraer la atención de los casos judiciales que lo rodean el presidente pretendió mostrar músculo, pero resultó ser un bluf, lo que deja de manifiesto que Pedro Sánchez tiene la pólvora geopolítica mojada. Luego habría que preguntarle al mandatario español y a sus compañeros de turba cuál es realmente el motivo por el que fogonearon este boicot. Si fuera la guerra que ya terminó ¿por qué participaron en otras ediciones en las que había países con guerras en curso? ¿Por qué la guerra que comenzó luego de que Israel fuera invadida por Hamas les parece más preocupante que las guerras que acontecían en los años anteriores? La flagrante doble moral con la que Sánchez y sus socios juzgan un conflicto e ignoran otros habla mucho del verdadero carácter de este boicot. Están furiosos cuando Israel está en guerra y furiosos cuando no lo está. Están furiosos con Israel, haga lo que haga”.
El argumento malicioso de los cuatro países que no quieren a Israel en Eurovisión ha sido alinear el boicot a Israel con la exclusión rusa del certamen. Pero Rusia fue excluida luego de invadir Ucrania y en el caso de la guerra en Gaza, la nación invadida el 7 de octubre de 2023 fue Israel. Pero antes, cuando Rusia invadió Crimea tampoco pasó nada. Sánchez más precisamente, para querer jactarse de que tiene estatura moral y coraje dijo desde el palacio donde transcurre su gobierno de izquierda que iba a vencer a un grupo de cantantes israelíes que cantan. Una batalla conmovedora, sin duda.
Debemos recordar que la locura antisemita que hoy asola las principales ciudades del Occidente y que ha sido y es aplaudida por varios gobiernos, pretende castigar a artistas israelíes. Cuando todavía estaba librándose la guerra en Gaza, Israel participó de dos ediciones de Eurovisión: la de Malmö 2024 en la que la cantante israelí, de tan solo 20 años, pasó la mayor parte del tiempo encerrada bajo vigilancia armada, por las amenazas de las turbas; y la de Basilea 2025, este mismo año, en la que Yuval Raphael, que sobrevivió al pogromo de Hamás escondida bajo una montaña de cadáveres, también fue asediada por los mercenarios violentos de la izquierda aliada con el extremismo islámico.
En “La Gaceta” de España terminan el comentario como lo merecen los cuatro países (España, Irlanda, Eslovenia y Países Bajos): “Tal vez, el próximo mayo mientras se celebra Eurovisión, las cadenas de las cuatro naciones, RTVE, AVROTROS, RTE y RTV puedan organizar su propio concurso de canciones antiisraelíes, que sea resiliente, ecosostenible, trans, feminista, y ahí invitar a participar a las delegaciones de Hamas, Hezbolá y los Hutíes, que estarán encantados de compartir sus valores”.
Además de lo ya dicho sobre el retorno de 1492 en el antisemitismo desaforado del gobierno actual de España, y lo que comentamos en esta columna el jueves pasado sobre el primitivismo antijudío del gobierno de Irlanda, conviene entender la historia reciente de Países Bajos y Eslovenia. Cuando la emisora AVROTROS exclama que “Israel ha cruzado los límites” para lo que ellos llaman “los valores holandeses” no están exigiendo a Eurovisión que nadie cruce los límites en ninguna guerra, sino sólo están haciendo presión para atacar a un solo país, a un solo Estado, el de Israel. Cuando RTV de Eslovenia declara que “no participaremos en Eurovisión si Israel está allí, no está haciendo lo imposible ante la ONU para que el cese del fuego en Gaza sea definitivo, sino que le está manifestando a cantantes israelíes veinteañeros que no pueden cantar en Europa porque tienen pasaporte del Estado judío. El boicot que pretenden Holanda o Países Bajos contra Israel es un patrón de conducta, pensamiento y acción común a toda Europa, y no de ahora: a los judíos se los condena cuando están indefensos y se los condena si se atreven a defenderse.
La historia de Holanda durante el Holocausto es tan oscura como la del resto de la Europa ocupada por los nazis. Tres de cada cuatro judíos holandeses fueron asesinados en la Shoá, un promedio enorme. Y como en casi todos lados, los nazis alemanes no estuvieron solos. La policía holandesa fue fundamental para perpetrar las deportaciones a los campos de la muerte. Los impecables registros vecinales de los holandeses facilitaron a los nazis que allí encontraron todas las direcciones de los judíos, que estaban identificados como tales. Se formó un fuerte grupo comando holandés, la Columna Henneicke para cazar literalmente judíos y entregarlos para su deportación y muerte. Los nazis les pagaban por cada judío atrapado. Por supuesto que hubo holandeses que se ganaron su lugar como Justos entre las Naciones y otros que intentaron enfrentarse a la maquinaria nazi, pero desde el estado holandés, a los judíos no se les ayudó en nada, se los entregó para ser asesinados. Hoy, los judíos enfrentan a quienes los persiguen y boicotean. Entonces, hoy, Holanda los condena porque se defienden del terrorismo y los quiere excluir de un concurso. Hoy, fracasaron. Y ni por decoro se les ocurre recordar las barbaries del imperio holandés cuando ocupaban, no hace tanto tiempo para los contextos históricos, tierras ajenas desde Indonesia hasta Surinam. Esta es la típica selectividad que genera el virus del odio antisemita.
Eslovenia odiaba y castigaba a los judíos tal como Europa enseñó y practicó por siglos. De los 1500 que vivían allí al comenzar el exterminio nazi, 200 sobrevivieron, el resto fue gaseado en Auschwitz. Casi el 90 por ciento. ¿Sin ayuda? No, con ayuda y convicción. Los judíos en Eslovenia fueron perseguidos como en Lituania, Estonia, Letonia, etc. desde mucho antes de 1940 y de que llegaran los nazis. Hoy, su gobierno, se une al coro antijudío europeo.
Primo Levi escribió: “Destruir a un hombre es difícil, casi tan difícil como crearlo: no ha sido fácil ni rápido, pero ustedes, los nazis alemanes, lo han logrado. Aquí estamos, dóciles ante su mirada; de nuestra parte, ya no tienen nada que temer; ni actos de violencia, ni palabras desafiantes, ni siquiera una mirada de juicio”. Así fue, pero ayer. Hoy, no hay ninguna docilidad ante miradas y acciones de odio y no duden que sí pueden temer, porque hasta el 7 de octubre del 2023 “nunca más” tenía un propósito, un significado y parecía que marcaba un rumbo; ahora es nunca más ahora, mañana y pasado. La retroalimentación del antisemitismo no se va a encontrar más con el silencio o la inacción judía. Si creen que entienden el mensaje no sólo en Europa sino también en Estados Unidos y América Latina, y pueden asimilarlo, asúmanlo.
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