Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

DONAR

Xi Jinping en Francia

Ricardo López Göttig

Por Ricardo López Göttig

Tras cinco años, el presidente Xi Jinping de la República Popular China visita el continente europeo: las paradas son Francia, Hungría y Serbia. La más significativa es, claramente, la visita a Francia por tratarse de un país que está tomando un nuevo impulso en el liderazgo europeo frente a la invasión rusa a Ucrania, además de integrar de forma permanente el Consejo de Seguridad de la ONU, tener arsenal atómico y ser miembro simultáneamente de la OTAN y de la Unión Europea. Los británicos, a partir del Brexit, dejaron vacante un lugar que el gobierno francés intenta capitalizar rápidamente.
El escenario que prevén muchos líderes europeos es el siguiente, y quieren prepararse ante esa eventualidad con tiempo suficiente: si Donald Trump es electo presidente de los Estados Unidos (2025-2029), es probable que se desentienda de la guerra en Ucrania y de las cuestiones defensivas en Europa, por lo que el paraguas de la OTAN quedaría debilitado, si no desmantelado. Es preciso, entonces, armarse con velocidad ante una hipótesis de conflicto con Rusia en los próximos años, a la par que trazar una diplomacia para que China se aparte de Vladímir Putin, algo que es bastante remoto e incierto. No se trata de una postura equidistante entre Estados Unidos y la República Popular China, sino de cuidar sus propios intereses y, en ese plano, una diplomacia desarmada carece de efectividad.
Mientras el presidente Macron insiste en la posibilidad de enviar soldados franceses a Ucrania, y la respuesta de las autoridades rusas es que emplearía armas nucleares tácticas en territorio ucraniano, también intenta dialogar con Xi Jinping en temas de la diplomacia internacional, pero también sobre el comercio en áreas específicas, como los autos eléctricos. El mandatario chino, a su vez, sigue tejiendo alianzas con países europeos que son receptivos a su área de influencia económica, como la Hungría díscola de Víktor Orban con sus simpatías por Putin, o Serbia que también tiene fuertes lazos con Rusia desde la guerra de Yugoslavia y que está fuera de la OTAN y de la Unión Europea. Las inversiones chinas en esos dos países del Este europeo se inscriben en la Belt and Road Initiative lanzada por Xi hace años atrás, como parte de su posicionamiento en Asia, África y Europa.
Cada uno de los actores, con mayor o menor margen de maniobra, hace su propio juego y tiene en mente una agenda que transmite con acciones, más allá de la retórica. Resulta claro, en este contexto, que los líderes europeos están buscando un mayor protagonismo y capacidad de respuesta bélica ante los nuevos peligros que se avizoran en el horizonte y que emergen en su interior, y para ello hace falta tener economías robustas y, sobre todo y más difícil, sociedades preparadas para la adversidad.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

Ayuda a RadioJAI AHORA!
HAZ CLIC AQUÍ PARA HACER UNA DONACIÓN