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¿Estado Fallido o Estado Criminal?

En 1932, el padre de la Física Relativista, Albert Einstein, le escribe una misiva al padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, donde le plantea la problemática de las guerras y si había alguna forma de evitarlas, lo que dio lugar, a que ambos intentaran debelar las motivaciones de la creciente violencia, para finalmente Freud concluyera con la siguiente frase, “…hoy más actual que nunca, justicia y violencia, son para nosotros antitéticas…”, una brillante síntesis que podría para describir el presente de Haití.
El país insular caribeño, fue el primero en Latinoamérica en declarar su independencia y la primera república negra del mundo, producto de la revolución de los esclavos, sin embargo, las potencias coloniales de la época, Inglaterra, Holanda, Portugal y España, aplicaron un boicot comercial a la joven república, ¿ la razón?, que el ejemplo revolucionario esclavista se expandiera en sus dominios.
Recordemos, que en 1492 Cristóbal Colón fue el primer europeo en poner pie en el actual territorio haitiano y reclamando para el Reino de España a la isla que bautizó, La Española, consolidando la primera colonia hispana en América, y que se encontraba habitada por aproximadamente 500 mil aborígenes, los Taínos, que para mediados del Siglo XVII no quedaba ni uno, ¿las causas?, desde las brutales condiciones de servidumbre hasta ser víctimas de enfermedades importadas, en particular, la viruela.
Como ocurrió en otras regiones del Caribe, la población autóctona no era la mano útil para la explotación de las incipientes plantaciones de café y azúcar, dos productos muy demandados por los europeos, por lo cual se trajeron esclavos del África Occidental, mayoritariamente del actual Benín. La importancia económica y situación estratégica de la isla, provocó un conflicto entre España y Francia, que finaliza con su división en 1697, una tercera parte, la región occidental francesa y los dos tercios restantes, la oriental para los españoles, de esta manera, la primera pasó a llamarse Saint Dominique, la futura Haití, y la otra Santo Domingo, la actual República Dominicana.
A inicios del Siglo XIX, la población de Haití era cercana a los 700 mil habitantes, la mayoría constituían la mano esclava negra, en lo que era la colonia francesa más productiva, que producía el 40% del azúcar que se comercializaba en Europa, una explotación que se caracterizó por una masiva desforestación, con un impacto ambiental, en particular por la desaparición de bosques tropicales, que llega hasta el presente, algo que no sucedió en el lado dominicano, que cuenta hoy con una gran diversidad de la flora y la fauna autóctona.
Para fines del Siglo XVIII, en la población negra esclava se evidenciaban síntomas de rebelarse contra las autoridades coloniales, cansada de las miserables y brutales condiciones de vida, lo que dio lugar a la revolución de los esclavos de 1804, declarando su independencia de Francia, el primer Estado en Latinoamérica y la segunda en el continente americano, tras la de los EE.UU. en 1776, que tuvo como líder y promotor a un esclavo, Francoise Tousaint Louverture, quién fue encarcelado y muere en 1802, tomando su lugar Jean Jaques Dessalines, quién declaró la independencia en 1804, pero como se señaló, la nueva república fue aislada por las demás potencias coloniales, que utilizaban la mano de obra negra esclava, y se negaron a comerciar con ella, incluida una cuestión racista.
Ante el hecho consumado, Francia exigió una indemnización por las pérdidas económicas que causó la independencia, en especial por los ingresos que le había proporcionado en el mercado del azúcar, reclamando 150 millones de francos oro, que se tradujo durante el Siglo XIX, en un pago aproximado a los u$s. 30.000 millones actuales.
A esta perjudicial situación económica y financiera, producto del pago de la deuda y el boicot comercial, se suma una sucesión de malos gobiernos, lo que ocasionó una pobreza cada vez mayor, en un marco global en que los intereses haitianos no coincidían con los de las grandes potencias, es decir, factores propios y externos, propiciaron la situación calamitosa que hasta hoy vive Haití, con una población, más del 60%, vive en la indigencia y explica porque el país caribeño ocupa el lugar 170 sobre 189 países, en relación al índice de Desarrollo Humano.
Sin extendernos en la historia haitiana, en 1960 llega al poder Francoise Duvalier, alias “Papá Doc”, quién utilizó como instrumento político y psicosocial, el Vudú, una creencia que nace del sincretismo de ritos africanos, cristianos y de la franco-masonería, para así edificar el culto a su personalidad, presentándose como el “Barón Samedí”, el “Señor de los Muertos”, conformando así, una sociedad presa del terror y de su fuerza parapolicial, los “Ton Ton Macoute”, verdaderos escuadrones de la muerte.
A su muerte en 1971, lo sucedió su hijo Jean Claude Duvalier, alias “Baby Doc”, quién estuvo 15 años en el poder, en una palabra, la dinastía Duvalier gobernó Haití por casi 30 años, lo que fue posible por el apoyo de los EE.UU., en el marco del conflicto bipolar, pues todo país que se alienaba a Washington en contra del bloque soviético, era una aliado estratégico. Durante la dictadura de Baby Doc, el país vivió un desarrollo económico y logró estabilidad, bajó el índice de desempleo, se construyeron hospitales y escuelas, pero la corrupción y la malversación de fondos públicos alcanzó los u$s. 800 millones. Tras ser derrocado, se asiló con su familia en Francia, pero regresó en el 2011, y dos años después se le inició una causa judicial por los crímenes cometidos durante su mandato, y en el 2014 murió como consecuencia de un ataque cardíaco.
Retomando, tras el derrocamiento de Baby Doc, siguieron gobiernos militares que originaron inestabilidad, lo que provocó la intervención de los EE.UU., para restablecer un régimen democrático y alienado a Washington, llegando así a la presidencia Jean Bertrand Aristide, quién disolvió el ejército y se valió de una banda criminal conformada por sus partidarios, que se encargaban de los rivales políticos, más allá que había sido elegido democráticamente, y ejerció la presidencia en 1991, entre 1993 y 1996 y del 2001 al 2004.
En el 2010, sumado a la pobreza, Haití sufre un terremoto que causa más de 200 mil muertos y 1,5 millones de damnificados, un golpe devastador en un escenario de corrupción endémica producto de la malversación y apropiación ilegal de los cientos de millones de dólares procedentes de la ayuda internacional.
En el 2016, las elecciones fueron ganadas por el político y empresario Jouvenil Moise, durante su mandato enfrentó con dureza las protestas populares y se vio envuelto en el escándalo de corrupción de la empresa venezolana Petro Caribe, siendo acusado por el desfalco de miles de millones de dólares, aproximadamente 3.800 millones, y además, reformó la constitución, pasando Haití a tener un régimen presidencialista, esta serie de eventos concluyen en el magnicidio de Moise en julio del 2021. Un día antes de su asesinato, había nombrado como 1er ministro a Ariel Henry, quien se hizo entonces del poder, y al mes debió afrontar las consecuencias de un nuevo terremoto, que si bien no fue tan devastador como el anterior, también causó miles de muertos y pérdidas materiales, y tal como ocurrió antes, la ayuda financiera internacional fue licuada por la corrupción.
Para tener una idea del escenario haitiano, mientras en la costa norte, en Labardee con playas privadas, arribaban cruceros de lujo, hacia el sur, y en la misma capital Puerto Príncipe la realidad era totalmente distinta, pobreza e inseguridad.
Cabe señalar, algo inédito a nivel global, y que está relacionado con los u$s 17.000 millones que Haití recibió entre el inicio de este siglo y principio del 2023, y gran parte de ese dinero fueron a las ONGs. y contratistas privados, prácticamente el 90% de la suma señalada, incluidas agencias de la ONU, y sólo algo más del 1% se destinó a las instituciones públicas, lo que demuestra que Haití está prácticamente administrado por las ONGs que acaparan más del 70% del manejo de sectores sensibles, como sanidad y educación, lo que indica que el poder político carece de poder para gobernar, constituyendo las ONGs, lisa y llanamente un gobierno paralelo, lo que dio origen a que Haití se la denomine, la “República de las ONGs.”.
Lo peor de esto, es que algunas de éstas se vinculan con el Crimen Organizado, por ejemplo, en el contrabando de armas, las que son ocultadas en los containers de alimentos y ropas que se envían desde los EE.UU., un caso es el de una ONG de la Iglesia Episcopal de Haití, cuyo contador fue detenido por estar a cargo de esta actividad ilícita.
Ahora bien, si durante la Guerra Fría, Haití tenía una importancia geopolítica, en el presente es un enclave estratégico en las actividades del Crimen Organizado Transnacional, pues es un eslabón entre los países productores de drogas y los mercados consumidores de EE.UU. y Europa, de manera similar al tráfico ilícito de armas, lo que es facilitado por la total carencia de fiscalización tecnológica –scaners- en los puertos y aeropuerto de Haití.
A su vez, los grupos criminales haitianos financian ésta y otras actividades delictivas a través de los secuestros y el cobro de los rescates, lo que convierte al país caribeño no sólo en un Estado Fallido, sino en Estado Criminal, dominado por el Crimen Organizado, que sobrepasado la capacidad de la policía, la prueba, los crímenes han crecido exponencialmente, alcanzando los 5000 homicidios al año, sin olvidar, igual aumento de los delitos sexuales, lo que ha llevado a los países del Caribe, en particular, Jamaica y República Dominicana, no sólo a extremar las medidas de seguridad, sino también demandando a Washington que se involucre activamente.
En este escenario, en el 2022 el Crimen Organizado se ha fijado hacerse con el poder del país, bajo el liderazgo de Jimmy Cherizier, alias Barbacoa, jefe del grupo criminal G9, un ex policía que se ganó el apodo por incendiar las viviendas, de quienes se le oponen, con ellos dentro, y que comenzó controlando las rutas, las barriadas y la distribución del combustible, llegando a paralizar toda actividad, incluso la educativa.
Ante esta situación, el presidente Ariel Henry busca la ayuda internacional, y aprovechando el viaje al exterior del mandatario, Cherizier se hizo con el poder, controlando el aeropuerto internacional de Puerto Príncipe, impidiendo el regreso de Henry, que tuvo que dirigirse a los EE.UU., incluso Barbacoa ha comunicado públicamente su amenaza de desatar una guerra civil y genocidio, en caso de una intervención exterior, una medida que ha aprobado la ONU.
En este cuadro situación, el pasado 11 de marzo el presidente Ariel Henry anunció su renuncia, ante lo cual y tras una reunión de representantes haitianos, con la supervisación de la Comunidad del Caribe o CARICOM, declaró la creación de un Consejo Presidencial de transición, conformado por nueve miembros, entre las principales personalidades de la política, la sociedad civil y de las iglesias, y que el 27 del mes pasado han dado un comunicado por el que se comprometen a dirigir una transición que posibilite el restablecimiento del orden constitucional y el nombramiento de un primer ministro en un marco de unidad nacional.
Finalizando la columna de hoy, mis conclusiones son, Haití vive una situación económica desastrosa, con una inflación galopante y un desabastecimiento de alimentos y productos básicos, que se traduce en un aumento del hambre y la indigencia, agravado con el accionar del Crimen Organizado, una crisis que es producto de distintos factores, internos y externos, que prácticamente han marcado la historia de este país, por su parte, las intervenciones anteriores no han solucionado los problemas de base, como ser la inestabilidad y corrupción política, la debilidad e ineficiencia de las instituciones estatales, sumado a una real falta de compromiso de la comunidad internacional, por eso y recordando el inicio de este análisis, la pregunta de Einstein y la respuesta de Freud, la frase elegida es del dramaturgo latino Plauto, de su obra Asimania, que siglos después la popularizada el filósofo inglés Thomas Hobbes, “ el Hombre es lobo del Hombre”.-

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