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De cielos abiertos, del eje geopolítico Caracas-Teherán y de la actual crisis nuclear de Occidente con Irán

Profesor Luis Fuensalida

Por el Prof. Luis Fuensalida

Es indudable que el episodio de la aeronave Boeing 747 300M matrícula YV3531, de la empresa Embrasur/Mahan Air, actualmente interdictado en las actuaciones judiciales que lleva adelante el Juzgado Federal de Lomas de Zamora del Dr. Federico Hernán Villena, con jurisdicción y competencia sobre el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, quien también deberá resolver la situación de los 19 personas, entre pasaje y tripulación, entre los cuales se encuentran cinco ciudadanos iraníes, de los cuales quién despierta mayor interés es Gholamreza Ghasemi, miembro de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y administrador de la aerolínea iraní Fars Air Qeshem, la que cuenta con varias aeronaves Boeing 747, que según distintos Servicios de Inteligencia occidentales, dicha firma utilizaría para transportar armas y elementos terroristas, y más allá de la denuncia radicada por los diputados opositores, Ricardo López Murphy y Gerardo Milman, por las irregularidades en relación al manifiesto de vuelo de la aeronave, y más allá del comunicado de la DAIA respecto al evento señalado, me parece apropiado abordar la proyección del régimen teocrático de Teherán sobre Latinoamérica y la crisis actual entre Occidente e Irán respecto a su programa nuclear.

La presencia de Irán en Latinoamérica se proyecta a través de cuatro países de la región, Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, con sus matices, relaciones que no se limitan al campo económico, sino que se prolongan al cultural, al político y al militar, con objetivos tales como, construir una alianza estratégica contra los EE.UU., minimizar los daños producidos por las sanciones, embargos y aislamiento internacional, particularmente de Occidente, y apuntalar a las dictaduras latinoamericanas en cuanto al mantenimiento y en lo posible, la expansión del llamado Socialismo del Siglo XXI, que no es otra cosa que una ayornada versión de la Revolución Cubana de mediados del Siglo pasado.

Realicemos una brevísima reseña, las relaciones entre Venezuela e Irán, ya se relacionaban en el seno de la OPEP y hasta la revolución iraní de 1979, ambos eran aliados de los EE.UU. pero a partir de la llegada de Khomeini en el año ya señalado, estableciéndose la República Islámica y dos décadas después, con Hugo Chávez Frías en el poder en Venezuela, ambos actores van construyendo la actual alianza, que no sólo se circunscribe a lo energético, habida cuenta que ambos países son el 2do. y 4to. productores de petróleo y entre ambos representan el 9% de la producción mundial.

Para Chávez, poder proyectar su revolución bolivariana, implicó la búsqueda de aliados que se opusieran a la presencia de Washington en la región, recordemos que para cuando llega al gobierno el dictador venezolano, 1999, Rusia se hallaba en plena reconstrucción del Estado tras el colapso del imperio soviético y China, recién comenzaba a recoger los primeros beneficios de la apertura comercial iniciada una década antes por Den Xiaoping, y como Irán había sido declarado un “Estado Paria”, para el régimen de Caracas la teocracia era el aliado elegido, si bien, durante la presidencia de Mohamed Jatami, un moderado, las relaciones se limitaron al campo económico, firmándose en el 2004 acuerdos en las áreas de la agroindustria, petroquímica, agricultura, tecnología y salud.

Todo se va ampliar con la llegada al poder en Irán en el 2005 de Mahmud Ahmadineyad, con su visión radical y de exportación de la revolución iraní, con lo cual a partir del 2006, no sólo se afianza más la alianza entre ambos estados, sino que se amplía al campo político y militar, y muy importante, Chávez se compromete a apoyar irrestrictamente el programa nuclear de Teherán, haciéndolo tres meses antes que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptara la Resolución 1737, que imponía sanciones a Irán por negarse a suspender su programa nuclear.

Venezuela se constituye así en la cabecera de playa para el ingreso de Irán en Latinoamérica, que se rubrica con los viajes del presidente iraní a Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador, haciendo lo propio Chávez visitando Teherán, y más allá de la muerte del venezolano y tras dejar la presidencia Ahmadineyad, la alianza estratégica se afianza y se amplia con la Bolivia de Evo Morales, importante por sus yacimientos de litio y uranio, y con sus matices Irán estrecha sus relaciones con otros países de la región cuyos gobiernos tenían perfil izquierdista, como el Brasil de Lula Da Silva, el Paraguay de Lugo, o la Argentina de los Kirchner, que en el caso argentino tiene su punto relevante con la firma en enero del 2013 del vergonzoso Memorando de Entendimiento, que buscaba la caída de las circulares rojas de Interpol de los imputados por lo Justicia Federal de responsabilidad penal en el atentado a la sede de la AMIA en 1994 y que le costara la vida al Fiscal Alberto Nisman años más tarde.

Para respetar la brevedad de la reseña, los nexos entre Venezuela e Irán van más allá de lo económico, incluso en lo político, constituyen una verdadera alianza estratégica e ideológica, que defienden un proceso revolucionario, el bolivariano por un lado y el islamismo radical chiita por el otro, y que no sólo enfrentan a los EE.UU. y a Israel, sino que ataca a los pilares de la civilización occidental con bases judeo-cristianas, un eje Caracas-Teherán que en la última década se vio reforzada por la presencia más que significativa de Rusia y China en los países de Latinoamérica.

Y esa amenaza para Occidente se exterioriza a través de la relación simbiótica entre el terrorismo islamista de raíz chiita y el narcotráfico, en el tráfico ilegal de armas y tecnologías, la presencia de elementos de Hezbollah y la Fuerza Al Quds, sea en tareas de inteligencia o en la propagación y conversión a esa rama del Islam de pueblos indígenas americanos, como el realizado sobre las tribus venezolanas Wayuu y Guajiros, sin olvidar la posibilidad de ataques terroristas en particular contra entidades o personalidades de las comunidades judías de la región o sobre objetivos estadounidenses, israelíes o de países aliados a estos, y en el caso de elementos venezolanos, actuar sobre las capas sociales más desfavorecidas buscando originar o fomentar crisis que desestabilicen a aquellos gobiernos alineados a Washington o simplemente sean democracias liberales.

Por eso no es de extrañar que la Venezuela de Maduro, hace pocos días ratificó la firma de los Acuerdos Estratégicos con Irán para los próximos 20 años, lo que se materializó luego del anuncio en la conferencia de prensa que compartiera junto al actual presidente iraní Ebrahim Raizi, en el palacio Sad Abad, en Teherán.
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Esto profundiza aún más los vínculos entre la dictadura venezolana y la teocracia iraní, que abarca todas la áreas, a nivel estratégico y defensa, el energético –gas y petróleo-, refinerías, petroquímicas, minería y también en el ámbito financiero y alimenticio, sin olvidar que a partir del 18 de julio próximo se reanudan los vuelos directos Caracas – Teherán.

Una muestra de este Acuerdo venezolano-iraní, ratifica el firmado en mayo ppdo. entre Maduro y el ministro de Petróleo de Irán, Javad Owji, con el fin de reactivar y completar la capacidad de la refinería El Palito, Venezuela, para producir más de 140 mil barriles diarios, que actualmente esta operando al 50%, además de reafirmar la importación de crudo iraní para lo cual Irán utiliza la ruta del Maldivas a Venezuela para poder esquivar las sanciones de los EE.UU.

Y en este escenario, recientemente, la AIEA ha confirmado que el régimen iraní ha apagado 27 cámaras que vigilaban las actividades dentro de las instalaciones nucleares de Teherán, Isfahan y Natanz, las que fueron instaladas como parte de las conversaciones para reflotar el Acuerdo Nuclear con Occidente, y esto llevó a la Junta de Gobernadores de la mencionada Agencia a aprobar una resolución en contra de Irán por cortar la cooperación con la misma.

Ahora bien, el encontronazo entre la AIEA y Teherán, se da por el origen de unas trazas fisibles detectadas en tres lugares no declarados como nucleares, y que Irán justifica que son producto de una acción de sabotaje israelí, que el propio Director de la Agencia, el argentino Rafael Rossi, calificó como técnicamente no creíble, recibiendo la promesa de Teherán que habría una respuesta proporcional. Para Rossi, de no restablecerse el servicio de las cámaras, constituye un golpe letal en relación al Acuerdo Nuclear, cuyas conversaciones se hallan congeladas desde marzo y sin solución a la vista.

A las consideraciones del Director de la AIEA, respecto al argumento de Teherán sobre los lugares no declarados, los EE.UU., el Reino Unido, Francia y Alemania, también cuestionan duramente a Irán.

Entre las llamadas respuestas proporcionales declaradas por el régimen de los ayatollah, anunció la instalación de nuevas centrifugadoras como parte de su programa nuclear y calificó al documento presentado por las potencias occidentales citadas, sumado a la resolución de la AIEA, como políticamente incorrecta y nada constructiva, y que las medidas adoptadas por aquellos, están basadas en informaciones falsas proporcionadas por Israel, además tanto, el Director de la Agencia de Energía Atómica de Irán, Behruz Kamalvandi y el canciller Said Jotibzadé, justificaron el apagado de las cámaras en razón que no se ha valorado la buena voluntad de Teherán.

Por su parte, los EE.UU. criticó al régimen iraní por amenazar con nuevas provocaciones nucleares y por no dar explicaciones de los enclaves donde se detectaron las trazas de uranio, más allá que el Sec. de Estado, Anthony Blinken, reiteró que Washington esta predispuesto a llegar finiquitar un Acuerdo que reflote el del 2015, en base a los compromisos negociados con sus aliados europeos, pero que esta condicionado a que Teherán retire las demandas adicionales, puntualmente, el sacar a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán de la nómina de Organizaciones Terroristas de los EE.UU.

Obviamente, en caso que Irán no revea su actitud, la consecuencia es una profundización de la crisis nuclear y agudizará el aislamiento económico, financiero y político de Teherán, puesto que la resolución adoptada por la AIEA esta dentro de las facultades de su mandato y lo hecho por Irán constituye un grave desafío.

En cuanto al Estado de Israel, afirma que Irán cuenta con suficiente uranio enriquecido al 60% para la fabricación de al menos tres bombas nucleares, pues estima que ya posee unos 3,800 Kg. de aquel material, asimismo, el 1er. ministro Naftalí Bennett, declaró que Israel junto a las potencias occidentales y la AIEA, tienen como objetivo que se cumpla en todo los términos y alcance el llamado Plan de Acción Conjunta firmado en Austria en el 2015, que contempla que el régimen de Teherán no acceda a armas nucleares y cumpla con la reducción de sus reservas de uranio enriquecido.

Por su parte, la U.E. a través de su responsable de las RR.EE. y Política de Seguridad, Josep Borrell, reconoció que las posibilidades de retomar el Acuerdo del 2015 esta cada vez más lejano, recordando que Bruselas ha aplicado sanciones económicas a Irán como ser, restricciones al comercio de Bienes, prohibición de importación de petróleo iraní, como así también la exportación de armas, inmovilización de activos del Banco Central de Irán y otras entidades bancarias y financieras iraníes y el impedimento del acceso a los aeropuertos de la U.E. de vuelos de transporte de mercaderías iraníes.

Para ir finalizando la columna de hoy, el tema del fin de semana de la aeronave Boeing 747 de la empresa Embrasur/Mahan Air, Matrícula YV3531, que dicho sea, estaba siendo monitoreado por la MIT y el Mossad, agencias de inteligencia turca e israelí respectivamente, por ser un medio de transporte utilizado por la Fuerza Al Quds, no es un tema menor teniendo en cuenta la presencia e injerencia de Irán en Latinoamérica y su alianza estratégica con Venezuela, ratificada y ampliada por el recién firmado acuerdo, y el contexto actual de agudización de la crisis nuclear entre las potencias occidentales y Teherán, elementos de análisis que parecen haber sido no tomados en cuenta o aún peor soslayados por las autoridades nacionales argentinas, habida cuenta de la ya conocida afinidad ideológica e intereses políticos de la vicepresidente con los regímenes de Caracas y Teherán y de la pública declaración de alineamiento geopolítico manifestado por el presidente Fernández, antes, durante y después de celebrarse la Cumbre de las Américas en los EE.UU., por el que fuera felicitado por el dictador Nicolás Maduro, por todo esto mi frase final la tomo de Emile Zolá, “…yo acuso…”.-

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