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Negación del Holocausto

hOLOCAUSTO

Quienes niegan el Holocausto rechazan que hubiera un plan de genocidio nazi contra los judíos.

Los historiadores legítimos rechazan la negación del Holocausto porque la creencia de que este nunca existió no concuerda con los hechos históricos generalmente conocidos y bien documentados.

La negación está centrada en un odio irracional vinculado con el antisemitismo. Ignora las numerosas pruebas que avalan su existencia e insisten en que es un mito inventado por los aliados, los comunistas soviéticos y los judíos para lograr objetivos propios. Según la “lógica” de los que lo niegan, los aliados necesitaban el “mito del Holocausto” para justificar su ocupación de Alemania en 1945 y la “implacable” persecución a los acusados nazis.  Además insisten en que los judíos necesitaban el “mito del Holocausto” para obtener generosos pagos de Alemania en concepto de indemnización y para justificar la creación del estado de Israel. Insisten, entonces, en la existencia de una gran conspiración que involucra a las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, a los judíos y a Israel, y cuyo fin es difundir el Holocausto en pos de fines propios.

“El Holocausto, el intento de la Alemania nazi de aniquilar a los judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial, nunca ocurrió”. Así es como la historiadora Deborah Lipstadt, una investigadora de la Universidad Emory de EE.UU., describe el principal postulado de aquellos que rechazan la idea de que la Alemania nazi haya aniquilado sistemáticamente a los judíos.

“Afirman que los nazis no asesinaron a seis millones de judíos, que la noción de que hubo cámaras de gas para matar masivamente es un mito, y que cualquier muerte de judíos ocurrida bajo el dominio nazi fue resultado de la guerra, no de una persecución sistemática y asesinato masivo organizado por el Estado”, explicó Lipstadt. Sin embargo, el Holocausto es uno de los acontecimientos mejor documentados de la historia. La “negación del Holocausto” describe los intentos de negar los hechos establecidos del genocidio nazi contra los judíos europeos. Sus afirmaciones más habituales son que el asesinato de seis millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial no ocurrió, que los nazis no tenían ninguna política oficial ni intención de exterminar a los judíos, y que las cámaras de gas venenoso del centro de exterminio de Auschwitz-Birkenau no existieron.

Hay una tendencia más reciente, que consiste en distorsionar o banalizar los hechos del Holocausto. Entre las distorsiones más comunes se encuentran las afirmaciones de que la cifra de seis millones de judíos muertos es una exageración, que las muertes en los campos de concentración fueron el resultado de enfermedades o hambrunas, pero no de las políticas, y que el diario de Ana Frank es una falsificación.

Esta negación, que suele estar motivada por el odio a los judíos, se basa en la acusación de que la Shoa fue inventada o exagerado por los judíos como parte de un complot para promover sus propios intereses. Este punto de vista perpetúa los tradicionales estereotipos antisemitas al acusar a los judíos de conspiración y de tratar de dominar al mundo, acusaciones llenas de odio que fueron fundamentales para sentar las bases de lo que luego vendría.

Aunque la distorsión del Holocausto podría estar relacionada con el antisemitismo, también existen otras formas que podrían ser resultado de la falta de respeto o de conocimiento del tema. Independientemente de la motivación, cualquier distorsión del Holocausto abre la puerta a formas más peligrosas de negación y antisemitismo, ya que ponen en duda la realidad de su existencia.

La Constitución de los Estados Unidos garantiza la libertad de expresión. Por lo tanto, en los Estados Unidos no es ilegal negar el Holocausto ni realizar un discurso de odio antisemita, excepto cuando existe una amenaza inminente de violencia. Muchos otros países, especialmente en Europa, donde se produjo el Holocausto, tienen leyes que penalizan su negación y la incitación al odio. En el año 2000, 46 gobiernos firmaron el texto de la Declaración del Foro Internacional de Estocolmo sobre el Holocausto. Este documento, también conocido como la “Declaración de Estocolmo”, constituye un compromiso para garantizar la permanencia de la investigación, la educación y la remembranza del Holocausto, así como para “defender la terrible verdad del Holocausto frente a quienes la niegan”

Holocausto
Denying the Holocaust: The Growing Assault on Truth and Memory

En el mismo año un tribunal británico declaró que David Irving es “negador activo del Holocausto”. Irving había demandado por difamación a la historiadora de Emory University Deborah Lipstadt, después de la publicación en 1993 de su libro Denying the Holocaust: The Growing Assault on Truth and Memory (La negación del Holocausto: el creciente ataque contra la verdad y la memoria).

En el año 2006 el gobierno de Irán patrocinó una reunión de negacionistas del Holocausto en Teherán, disfrazada de conferencia académica, con el nombre “Revisión del Holocausto: visión global”. En el encuentro, lamentablemente, participaron grupos ortodoxos judíos antisionistas. Ese mismo año, Farid Mortazavi, editor gráfico del periódico iraní Hamshahri, anunció un concurso de caricaturas sobre el Holocausto con premios en oro y en efectivo para los ganadores. Hubo casi 1,200 propuestas provenientes de más de 60 países, entre las que se encuentran caricaturas que niegan o minimizan el Holocausto. Posteriormente, el Instituto Artístico y Cultural Saba de Teherán inauguró una exposición, patrocinada por el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, con una selección de 200 caricaturas del concurso.

En resumen, la negación del Holocausto puede incluir el hecho de negar o cuestionar públicamente el uso de mecanismos principales de destrucción (tales como cámaras de gas, fusilamiento masivo, hambre y tortura) o la intencionalidad del genocidio del pueblo judío.

 

Dr. Mario Burman, para Radio Jai

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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1 Comentario

  • Roberto Luis Esquivel Sarria.
    Roberto Luis Esquivel Sarria.

    Es bien peligroso en estos tiempos dejar brechas a la creciente ola de odio antisemita que prolifera en el mundo. La negación o la mistificacion del Holocausto es una tendencia por desgracia cuenta con medios y recursos que intentan sustentar sus bases.
    A mi entender lo más peligroso es la falta de acciónes concretas por parte de algunos gobiernos y sociedades civiles en general, que me transportan al pasado, justo en la etapa previa al conflicto mundial. Cuando gran parte de la sociedad europea. Vio precisamente en la “solución final”, la solución definitiva de a sus propios problemas existenciales. Entonces urge sin más dilación dictar leyes claras que castiguen este tipo de actitudes.
    Desgraciadamente hoy estos fantasmas comienzan a recorrer el mundo. Países, sociedades y arraigadas creencias tratan de canalizar nuevamente sus crecientes problemas de todo tipo hacia el “fantasma” pueblo judío. Tratando de revivir las condiciones previas a la segunda guerra mundial. Y con ello desviar la atención del mundo de sus verdaderos descalabros internos.
    Claro está que hoy a diferencia del pasado siglo Israel es hoy el Estado-Nacion del pueblo judio. Hoy no sólo es refente mundial en lo económico, lo político y lo social. Sino que además es un baluarte defensivo de su propio territorio. En contra de todas estas tendencias neo-fascistas emergentes. La mayor demostración de fuerza que puede emanar de la comunidad judía mundial es su unidad. Esta es y será su mayor fortaleza.
    Muchas gracias.
    Paz, Israel.

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