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“Tengo mayor sensación de seguridad viviendo en El Líbano que viviendo en Argentina”

Radio Jai dialogó con un integrante de una organización internacional que se encuentra en Beirut desde hace cinco años, en su segunda misión.

Debido a la posición delicada del entrevistado, con el fin de de proteger su integridad y la de su familia, su nombre no es revelado; por lo que en el transcurso de la entrevista se lo llama Señor G.

Explica que El Líbano se encuentra en un momento extremadamente complicado, debido a una conjunción de factores sin solución posible en el futuro cercano. En primer lugar, el país está atravesando una profunda crisis económica y financiera acompañada de “una disparada del valor del dólar que es casi incontrolable que ha básicamente destruido el valor de la moneda local”.

Da cuenta de las terribles situaciones en las que se encuentra El Líbano desarrollando que hay una gran escasez de bienes de necesidad básica; principalmente de combustible, el cual “incrementa de precio hasta en un 20% todas las semanas”. Además, a pesar de la hiperinflación atravesada por el país que en algún momento supo ser llamado la Suiza del Medio Oriente, “los salarios permanecen detenidos en el tiempo y el nivel de pobreza crece sin parar”.

Asimismo, las dificultades energéticas no se limitan a la escasez de combustible, sino que también a la corriente eléctrica, habiendo cortes programados de hasta 12 horas. Frente a la incapacidad del Estado para suministrar energía, “todos dependen del suministro privado, [para el cual] hay que pagar extra”.

Sin embargo, las problemáticas de El Líbano no se limitan únicamente a la crisis económica, el país también se encuentra en medio de una violenta disputa de poder entre las distintas facciones políticas. Aquello se debe, según explica el Señor G, a que las investigaciones sobre la explosión del puerto “enfrenta al poder judicial con algunos de los partidos políticos que forman parte del poder ejecutivo”, específicamente a con los partidos chiitas, Amal y Hezbollah. Por aquel motivo, la semana pasada se vivenció un combate de milicias chiitas en las calles de Beirut, en el marco de una manifestación en la que dichos partidos “demandaban la remoción del juez de la causa de la investigación del puerto, Tarek Bitar, a quien acusan de estar politizando la investigación en su conjunto y de estar actuando en favor de intereses extranjeros”.

Los intereses contrapuestos generados por la investigación de la explosión del año pasado, causada por la ignición de nitrato de amonio presuntamente almacenado allí por Hezbollah, se ven a su vez exacerbados por el hecho de que el próximo 27 de marzo se estarán celebrando elecciones en el país. A pesar de que el carácter democrático de El Líbano es prácticamente nulo, aquello no impide el desarrollo de elecciones (corrompidas, entre otros factores, por la compra de votos generalizada) en las que se enfrentan los distintos partidos, y para las cuales hacen campaña endureciendo sus posiciones.

Por ello, el Señor G, desarrolla la gran importancia que tiene Hezbollah como actor político, siendo la facción con mayores recursos económicos del país, debido a la asistencia que le provee el régimen ayatola iraní. Sostiene que el grupo terrorista “es un factor clave para entender la realidad de El Líbano”, siendo “el tema de las armas de Hezbollah, uno de los más divisivos en el espectro político nacional”. A pesar de ello, descarta que el grupo haya creado un Estado dentro de un Estado en el sur del país (donde sus milicias tienen control de grandes territorios): “Hezbollah requiere del Estado libanés para muchas de sus decisiones que hacen también a su propia estabilidad, y creo que nunca pretendió erigirse en un Estado”.

Sin embargo, es un hecho que la fuerza militar del grupo terrorista se asemeja o incluso supera a las del ejercito libanés, siendo su arsenal “reconocido por el propio Nasrallah [líder del grupo], que dijo en el mes pasado que además tiene cien mil combatientes entrenados”, con los cuales amenaza constantemente al Estado de Israel.

Por otro lado, el entrevistado comenta acerca de la situación geopolítica de Siria, país que según su visión “se está convirtiendo nuevamente en un foco de atención en la diplomacia regional”, habiendo “algunos esfuerzos por algunos actores importantes de la región como Jordania y los Emiratos Árabes, por reintegrar a Siria al seno de la Liga Árabe y que recupere su rol histórico”. Desarrolla que, a pesar de que la prevalencia del régimen de Assad es contraria a los intereses de Estados Unidos y Occidente, tendrían de igual modo un interés mayor en conseguir una estabilidad que permita “dejar atrás a esta etapa tan brutal de conflictos que envuelven a la región desde hace más de una década”, por lo que se intentaría propiciar una rehabilitación del gobierno del dictador sirio. Por este motivo, el Señor G tiene una postura crítica del rol de la comunidad internacional en la región, para la cual “lo relativo a los cálculos económicos y los cálculos geopolíticos son más fuertes que todas las consideraciones que tienen que ver con los Derechos Humanos”.

También en relación a la situación de conflicto en la que está sumergida el Medio Oriente, el entrevistado comenta que el principal problema radica en que “en el fondo la gente siente que sus gobiernos no los representan”. Aquello, tiene como consecuencias revueltas populares y represiones por parte de los gobiernos para mantenerse en el poder, funcionando además como “caldo de cultivo de los fundamentalismos”.

Por último, el Señor G hace referencia a su experiencia personal viviendo en El Líbano, resaltando: “Tengo mayor sensación de seguridad viviendo en el Líbano que viviendo en Argentina”. Aquello lo explica desarrollando que “la principal fuente de inseguridad, excepto en situación de guerra abierta y generalizada, es la criminalidad”, sin embargo, “la criminalidad en El Líbano es muy baja, es muy raro que ocurran cosas como que a un chico de diecisiete años lo maten a puñaladas para robarle la bicicleta” como sucedió en la localidad de Quilmes, Buenos Aires, el pasado 13 de octubre. Por ello, sostiene que la sociedad argentina podría extraer una lección de la libanesa: “En condiciones extremas de pobreza, la gente en vez de salir a robar se las rebusca para sobrevivir”.

 

Redacción gentileza de Tomás Polakoff

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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1 Comentario

  • NATALIO COSTO 14157277
    NATALIO COSTO 14157277

    totalmente de acuerdo,estuve en el libano hace 10 años ,ya que soy de origen sefaradi,habiendo nacido y criado en el libano;puedo asegurar que se puede caminar por las calles sin tener problemas de inseguridad,claro que en situaciones de guerra seria imposible,pero delincuencia,muy poca

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