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Colombia, el drama que debemos atender – 1ra. Parte

Profesor Luis Fuensalida

Colombia, un país por el guardo un enorme cariño, recuerdos imborrables y un puñado de amigos, un país que por experiencia propia en los años 80  viví lo que era la violencia del terrorismo y de los cárteles de la droga, en una de mis primeras misiones en el exterior, luego, ya en los primeros años del presente Siglo, volví para trabajar en la elaboración de la Operación Amazon de INTERPOL, un plan estratégico contra el terrorismo en América del Sud, en fin un país maravilloso, pero que no puede resolver los conflictos que lo desgarra hace más de medio siglo.

Dicho esto, la semana pasada la sociedad colombiana y la comunidad internacional asistieron perplejas al primer atentado contra un presidente de Colombia en casi dos décadas y que pone al descubierto que la situación del país cafetero es compleja y donde a los conflictos no resueltos no hay que dejar de lado, al momento de pretender hacer un agudo análisis, la situación regional que vincula a otros actores, por eso creo que es necesario hacer una breve reseña histórica de manera tal que al conocer el pasado podamos entender el presente.

Es así, que me remonto a 1946, cuando en el VI Congreso del Partido Comunista colombiano se decide ante la situación política imperante tomar el camino de la lucha armada, que tres años más tarde, en 1949, las Ligas Campesinas del P.C.C., en la región del Chaparral, implementan grupos guerrilleros y que en 1950 llevan a cabo la Columna de Marcha o Columna Guerrillera bajo el liderazgo de Gerardo Loaiza.

En 1952, el P.C.C. organiza la Conferencia Guerrillera Nacional o Conferencia de Boyacá y al año siguiente, 1953, se produce el golpe de Estado que lleva al poder al general Gustavo Rojas Pinilla, quién para finiquitar la violencia instrumenta una amnistía, el resultado, unos 5.000 guerrilleros dejaron sus armas, pero los grupos comunistas concentrados en la región de Sumapaz prosiguen la lucha armada.

Entre 1956 y 1958, conservadores y liberales llegan a un acuerdo para alternarse en el poder y poner fin a la actividad de los grupos comunistas, enviando un claro mensaje a la comunidad internacional de su alineamiento al bloque occidental en el contexto de la Guerra Fría.

En 1960, tras el asesinato de uno de los comandantes guerrilleros amnistiados por Rojas Pinilla, perpetrado por elementos del ejército colombiano en la región de Tolima, otro personaje, también amnistiado, retoma la lucha armada y declara la República de Marquetalla, es Pedro Marín Rodríguez (a) Manuel Marulanga Vélez o Tiro Fijo y entre ese año y 1964 establece zonas liberadas en Caquetá, en el Cauca y en el S.E. de Tolima, nacen la FARC, que van creciendo lentamente.

Para mayo de 1982, en su VII Conferencia se reafirma el accionar armado a través de diferentes estrategias, entre ellas la implementación de diversos frentes y se fija como objetivo para los años 90 la toma del poder, sin embargo, en 1984 se firman los Acuerdos de la Uribe o Acuerdos de Cese al Fuego, Tregua y Paz, entre el presidente Belisario Bentancourt y las FARC, que para entonces contaban ya con 27 columnas, y pasan a conformar la Unión Patriótica para continuar el movimiento en la arena política, pero los acuerdos fracasan por violaciones al cese al fuego por ambas partes.

En esa década de los 80 se da un cambio en la relación entre las FARC y los Cárteles del narcotráfico, poco a poco se establece un vínculo gradual, como ser cobrando impuestos a los productores y narcos como fuente de financiamiento, el llamado “gramaje”, sin embargo, los cárteles de Medellín y Cali le declaran la guerra a los grupos guerrilleros y financian escuadrones de sicarios y establecen alianzas con grupos armados de ganaderos y terratenientes, es la génesis de las AUC o Autodefensas Unidas de Colombia, que toman esta denominación en la segunda mitad de la década de los 90.

Pero retomando, para finales de los años 80, las FARC y el ELN constituyen la Coordinadora Simón Bolivar, una emprendimiento que no tuvo éxito y se diluyó, a la vez que otro grupo guerrillero de izquierda, el M19, firma la paz con el gobierno colombiano, por lo tanto, las FARC y el ELN prosiguen la lucha armada pero en forma separada.

Ahora bien, durante la década de los 90, como resultado del combate contra los cárteles de Cali y Medellín llevado a cabo por el gobierno colombiano que contó con una importante ayuda de los EE.UU., a través de la DEA, se produce un vacío en el monopolio y control de la producción y tráfico de la cocaína, el que será ocupado por las FARC, nace el Narcoterrorismo, que para ese tiempo contaba con 10.000 combatientes organizados en 70 columnas o frentes que se desplegaban en casi las 2/3 partes del territorio colombiano y cambian la estrategia clásica de guerra de guerrillas para implementar la llamada “guerra de conquista  y  movimiento”, a la vez que se extiende el cultivo de la coca y la amapola controladas por las FARC y se intensifican los secuestros y los atentados.

Entre 1998 y 2002, el gobierno de Andrés Pastrana firma con las FARC nuevos acuerdos de cese al fuego y se crea una zona de distensión de 40.000 km2, pero el proceso fracasa y la organización terrorista incrementa la producción y el tráfico de drogas, aumenta su poder con la compra de armamentos, y con denuncian cruzadas de violaciones a los DD.HH., el Plan Colombia llega a su fin.

A casi 40 años de continua violencia, en ese contexto llega al gobierno colombiano, quién para mi es una de las figuras más relevantes e influyente, hasta el presente, que en el 2002 asume como presidente, Álvaro Uribe Vélez e inicia el llamado Plan Patriótico, la doctrina de seguridad ciudadana para luchar contra el accionar terrorista, que se traduce en la intensificación del combate contra las FARC, que para entonces contaban con cerca de 18.000 combatientes, pero que tres años después sus efectivos habían sido reducidos a 12.000 como consecuencia del accionar de las FF.AA. y la Policia Nacional en el marco del citado plan.

Durante el primer mandato de Uribe Vélez no hubo ningún contacto entre el gobierno colombiano y las FARC, sólo a través de oficios diplomáticos en el marco humanitario se llevaron a cabo intercambios de prisioneros, aunque se dieron en ese período los más graves atentados protagonizados por la organización terrorista, pero en el año 2008 comienza a sufrir duros golpes, en marzo es muerto Luis Devia Silva (a) Raúl Reyes, el 2do. en la cúpula terrorista, 25 días más tarde muere el líder y fundador de las FARC, Manuel Marulanda o Tiro Fijo, y en julio se lleva a cabo con éxito la Operación Jaque en la región del Guaviare en que rescatan a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, a tres ciudadanos estadounidenses y once miembros de las FF.AA. y policiales.

Por su parte, la organización narcoterrorista a fines del 2009 asesina al gobernador de Caquetá, Luis Francisco Cuellar, pero en septiembre del 2010 sufre otro duro golpe, es abatido en el Dpto. de Meta, su jefe militar, Víctor Suarez (a) Mono Jojoy, un año después, noviembre del 2011 corre la misma suerte Guillermo León Vargas (a) Alfonso Cano, sucesor de Marulanga, y ya en el 2012 se implementa el Plan Espada de Honor que le ocasiona a las FARC un gran número de bajas, capturas y deserciones, todo esto pone contra las cuerdas al narcoterrorismo, y lleva a que en el 2014, con Juan Manuel Santos   como   sucesor  de  Uribe Vélez, se declare un cese al fuego, que tiene como antecedente las conversaciones iniciadas a fines del 2012 entre el gobierno colombiano y las FARC en Oslo, Noruega, que se trasladarán a La Habana, Cuba, en el 2015, siendo garantes el país anfitrión y el escandinavo y como observadores Chile y Venezuela, iniciándose así el proceso de paz con el encuentro entre el presidente Santos y el líder de las FARC Rodrigo Londoño Echeverri (a) Timochenko, fijándose el 15 de junio del 2016 como fecha para declarar el final del conflicto, algo que para entonces, el 80% de los colombianos dudaba, en particular por las discrepancias entre las partes, en lo que hacía al desarme y desmovilización de la organización narcoterrorista, pero para marzo de ese año el proceso tiene el respaldo del presidente estadounidense Barak Obama, para lograr terminar con un conflicto que esta inmerso en distintas violaciones a los DD.HH., como ser, el reclutamiento de menores, la violencia sexual contra mujeres y niñas, la desaparición forzada de personas, secuestros, extorsiones, ejecuciones extrajudiciales, asesinatos de rehenes y masacres colectivas, unas 240 entre 1980 y 2012 con un saldo miles de muertos.

El 26 de septiembre del 2016, en la ciudad de Cartagena de Indias, Colombia, el presidente Santos y el líder de las FARC, Timochenko, firman los Acuerdos de Paz, que deberán ser refrendados o rechazados a través de un plebiscito popular que se llevó a cabo el 2 de octubre y donde triunfó el NO con el apenas el 50.2%, que mostró una sociedad dividida, geográficamente en regiones costeras y fronterizas ganó el SI, mientras que en el interior el voto fue mayoritariamente por el NO, por ejemplo, en aquellas regiones donde la actividad de las FARC fue mas violenta como ser, Meta, Caquetá y Tolima o el caso del bastión de Uribe Vélez, Antioquia.

Algunas de las razones por la cual fue rechazado los Acuerdos de Cartagena, están en las serias dudas de la aplicación de la llamada Justicia Transicional, un sistema intimamente relacionado con el Estado de Derecho y la consevación de la Paz, aplicado para facilitar el tránsito del conflicto armado a la convivencia pacífica, pero que en el caso colombiano demanda sanciones penales y resarcimientos a las víctimas y el rechazo a la reducción de penas, a las amnistías e indultos que convaliden impunidad, por otro lado, el presidente Santos pecó de un exceso de personalismo, rayano con la arrogancia, que minimizó la convocatoria de la oposición y de las organizaciones de víctimas que se alineaban al NO, y hay que destacar el liderazgo de Uribe Vélez, para mi, el principal responsable de poner a las FARC en una situación de agotamiento e impopularidad, que en sus ocho años  de  gobierno  rechazó todo acuerdo con el narcoterrorismo y solicitaba la renegociación de los Acuerdos de Cartagena y por último, el factor memoria tras medio siglo de crímenes, dolor y sufrimiento con un saldo de más de 220.000 muertos, más de 5 millones de desplazados y 45.000 desaparecidos, quizás todo esto fue lo que causó el efecto eleccionario del 2018, el triunfo del uribismo con la consagración del actual presidente, Iván Duque.

Para ir finalizando esta 1ª parte del análisis de lo que esta pasando en Colombia, tras la firma definitiva de los Acuerdos de Paz en el 2017, que por supuesto sufrieron modificaciones  y aclaraciones de las partes, es decir con sus luces y sombras, las FARC iniciaron el proceso de estructurarse como partido político con la denominación Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, pero algunos sectores de las FARC que no se avinieron a los términos de aquellos, pasaron a la clandestinidad automarginándose del proceso de paz, el Frente 16, el Frente 7 y el Frente 1, y a esta disidencia de ese sector de las FARC hay que sumar al ELN, organización narcoterrorista también de ideología marxista leninista, nacida en la misma década que las FARC, los años 60 del siglo pasado, que cuenta aproximadamente con algo más de 1.500 efectivos, la que si bien ha iniciado conversaciones con el gobierno colombiano, continúa llevando a cabo actividades ilegales tales como, secuestros, extorsiones y narcotráfico, pero dentro de lo que podemos definir como el espectro narcoterrorista, hay una tercera organización de reciente formación, el Movimiento Revolucionario Popular con afinidad al Frente Domingo Lain del ELN que opera en las regiones de Pereira, Cali, Medellín y en la propia Bogotá, en particular desde mediados del 2017, y tiene un perfil más radical que el ELN, pero más allá de estas organizaciones narcoterroristas, los espacios dejados por las FARC han sido ocupados por el Crimen Organizado desprovisto de toda ideología, pero ese será el tema para la próxima columna al igual que los intereses estratégicos de actores regionales que hacen de Colombia una historia sin fin de la violencia, por eso me parece atinada al tema una frase de Nicolás Maquiavelo que dijo, “…cada uno ve lo que parece, pero pocos palpan los que es…”.-

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