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El desconocido poder naval iraní

 

El origen del poder naval iraní es tan antiguo como la propia nación persa. A fin del siglo XIX, bajo la dinastía de los Qajars, fueron comprados dos cañoneros construidos en Alemania., teniendo la marina iraní el tamaño propio de un guardacostas. La reconstrucción de la Marina vino de la mano de la dinastía Pahlevi, que en los años 30 adquirió buques de origen italiano.

Esta flotilla, fue destruida durante la intervención anglo soviética en 1941, ante las posturas pro germanas del Sha Reza. Su sucesor, Mohammad Reza, luego de la Segunda Guerra Mundial, con ayuda del Reino Unido y Estados Unidos, recibió buques tipo fragata y corbeta, lo que permitió una rápida expansión de la entonces pequeña marina iraní, conocida ahora como Marina Imperial del Irán.

En la década del 70, las fuerzas armadas iraníes, inmersas en un plan de expansión y modernización acelerada, recibieron abundante material de Estados Unidos, Francia, Italia y el Reino Unido. La Marina no fue la excepción, alcanzando una fuerza de 6000 efectivos, con modernas fragatas, corbetas, patrulleros, buques de guerra de minas, un petrolero de flota, aerodeslizadores – Hovercraft – y aeronaves para la aviación naval.

La Infantería de Marina se expandió rápidamente, en un contexto donde el Sha soñaba ver a Irán como la primera potencia del Próximo Oriente. En 1971, las fuerzas navales ocuparon las islas Tumb, disputadas con Emiratos Árabes Unidos.

El retiro del Reino Unido del Golfo Pérsico con la independencia de Qatar, Bahrein y Emiratos Árabes Unidos, convirtió a Irán en un actor de peso en la zona. Los planes de modernización continuaron, con la firma de contratos por los cuatro poderosos destructores tipo Kidd de Estados Unidos, submarinos de segunda mano Tipo Tang y Guppy II, como de los novísimos U209 alemanes. La Revolución de 1979, truncó dichos proyectos.

En 1980, la Armada iraní golpeada por el embargo internacional de armas, tuvo que hacer frente a la guerra con Irak, llevando a cabo operaciones convencionales de minado, protección de las comunicaciones marítimas y ataque al tráfico mercante, lo que trajo aparejado incidentes con Estados Unidos y el Reino Unido.

Pero en 1983, apareció un nuevo actor en escena, la Marina del Cuerpo de Guardianes (Pasdaran), fuerza armada, creada a instancias del ayatolá Jomeini, ante la desconfianza de las fuerzas heredadas de tiempos del Sha. La nueva fuerza, dotada de lanchas rápidas, desarrollo tácticas de guerrilla en el mar en una etapa de la guerra de Irak, conocida como “Guerra de Tanqueros”. Los audaces ataques de los “pasdaran” generaron incidentes con las fuerzas navales de Estados Unidos y el Reino Unido, que desplegaron medios para proteger sus intereses.

Finalizada la guerra de Irak, la Marina iraní (IRIN) salió muy golpeada por las pérdidas materiales, las exigencias de la guerra, el embargo de armas y con un nuevo competidor, las fuerzas navales del Cuerpo de Pasdaran. En este caso, salieron fortalecidos en medios y personal, con una rica experiencia en operaciones asimétricas.

El régimen adquirió una flotilla de patrulleros lanzamisiles chinos tipo Houdong, armados con misiles C802, pero la guerra del Golfo de 1991, puso en evidencia la vulnerabilidad de este tipo de medios ante ataques aéreos, como fue observado con atención por el IRGCN, cuando la armada iraquí fue barrida del mapa. Las prioridades entonces, fueron el uso de patrulleros más pequeños, dotados con misiles, además de un programa de construcción de torpederos norcoreanos y la compra de nuevos misiles chinos Silkworm. En los años 90, la Marina iraní, adquirió tres submarinos rusos tipo Kilo (recibidos entre 1992-1997), complementado con un programa de construcción de submarinos costeros de tecnología norcoreana (Clase Yono). Los buques de la flota, fueron modernizados con ingenios locales, misiles de origen ruso y chino, y la ingeniería inversa, permitió al país, comenzar con un programa de construcción de fragatas y patrulleros.

La Marina del Cuerpo de Guardianes o IRGCN, siguió con un plan de expansión en materia de personal y medios, especialmente patrulleros rápidos, misiles de crucero para ser lanzados desde baterías móviles, en el marco de una constante competencia con la IRIN, dado que las relaciones entre ambas fuerzas no era la mejor, a pesar que desde 1989, había sido creado el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, en un intento de mejorar la coordinación y conducción conjunta. No obstante estas tensiones, las dos “marinas” de Irán, desarrollaron sus propias doctrinas, una de carácter netamente convencional – IRIN – y la otra especializada en guerra asimétrica en el mar – IRGCN – pero compartiendo el mismo teatro de operaciones, hasta la reforma de 2007, cuando ambos servicios les fueron asignadas área geográficas determinadas, excepto el Estrecho de Ormuz, donde operan de manera conjunta.



La citada reforma, nuevamente benefició al IRGCN, que contaba con los medios adecuados para operar en mares semicerrados, mientras para el IRIN, el nuevo teatro de operaciones, implicaba tener capacidades de una fuerza naval de aguas azules. Esto derivó en planes de desarrollo de bases en la costa de la región de Makrán, un nuevo programa de modernización y construcciones navales, y el incremento de la presencia iraní en el Océano Índico y el Mar Rojo.

La organización de la Defensa Marítima

El Líder Supremo – Ali Jamenei – en su calidad de Jefe de Estado, es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. En asistido por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, responsable de determinar los escenarios de conflicto y en debatir la Estrategia Nacional de Seguridad.

La conducción operacional de las Fuerzas Armadas, recae en el Comandante del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, con grado de brigadier general, generalmente proveniente del Cuerpo de Guardianes o Pasdaran, del cual dependen el citado Cuerpo y la Fuerzas Regulares (Artesh en persa), que no son otra cosa que las Fuerzas Armadas heredadas de tiempos del Sha.

Ambas ramas cuentan con sus componentes navales. Dependiente del presidente de la República, quien ejercer el poder ejecutivo, con supervisión del Líder Supremo, encontramos al Ministerio de Defensa y Logística de las Fuerzas Armadas, responsable de cuestiones administrativas, gestión del complejo industrial militar, y logística de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas.

La Armada de Irán o IRIN, cuenta con un comandante, con rango de contralmirante, del cual dependen cuatro distritos navales, uno de ellos en el Mar Caspio. En Bandar Abbas existe el Cuartel General Avanzado del Sudoeste, responsable de las fuerzas de tareas desplegadas en alta mar. Este comando está en manos de un contraalmirante.

El IRIN con unos 18000 efectivos, que incluyen infantes de marina y la Aviación Naval Los medios actuales abarcan 3 submarinos Clase Kilo, uno Clase Fateh (de producción local de 527 toneladas), 24 Clase Ghadir (costeros de 125 t); una fuerza de superficie con tres fragatas Clase Alvand de 1400 toneladas (construidos en los 70 en el Reino Unido), cuatro Moudge de 1500 toneladas (de producción iraní basadas en las Alvand), dos corbetas Boyandor de 900 toneladas (de origen estadounidense), y una corbeta Hamzeh (buque veterano de la década del 30, reconstruido).

Quince patrulleros La Combattente/Sina (Francia – Irán de unas 230 toneladas), 6 patrulleros de entre 85/105 toneladas de origen norteamericano, tres buques anfibios Hengam de 2500 toneladas (construidos en el Reino Unido), 15 aerodeslizadores, y buques auxiliares. La Aviación Naval cuenta con varios Sikorsky SH 53 reconstruidos (estos fueron abandonados en el intento frustrado de rescate de los rehenes en la Embajada de Estados Unidos en Irán), Augusta / Sikorsky SH3 Sea King, Mi 17, AB 212 de lucha antisubmarina, y una flotilla de aviones formada por 3 Fokker F 27 de patrulla marítima (los P 3 Orion, que muchos consideran parte de la Aviación Naval, los opera la Fuerza Aérea), y aviones de transporte Falcon 20 VIP, Do 228 y Commander 690.

Las capacidades de este componente son limitadas, a pesar del gran esfuerzo en materia de modernización. Los SH 3 fueron adaptados para poder llevar a cabo operaciones de minado. La capacidad de ataque naval desde aviones, aparentemente se conserva en manos de los veteranos F 14 Tomcat dela Fuerza Aérea Islámica de Irán, que pueden lanzar misiles antibuque chinos o iraníes, como de los Su 24 también de dicha fuerza. En cuanto a la infantería de marina, se estima que son unos 2600 efectivos de elite, seleccionados por un proceso riguroso.

En cuanto a la Marina del Cuerpo de Guardianes o IRGCN, cuenta con 20.000 efectivos, está desplegada en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz y se organiza en cinco distritos navales, contando además de una potente flotilla de patrulleros rápidos, lanchas, torpederos y medios auxiliares, que en su conjunto suman más de un centenar de embarcaciones, y buques auxiliares, y una Fuerza Especial (Takavar como denominan los iraníes a las fuerzas de operaciones especiales), destinada a operaciones anfibias, buzos tácticos, y combate costero, y un pequeño componente aéreo formado por helicópteros Mil 17 y Bell AB 206..

La defensa naval iraní y su peculiar estrategia.

Irán es un país que ha desarrollado en el ámbito marítimo, la llamada “estrategia de zona gris” definida como La zona gris es el espacio intermedio en el espectro de conflicto que separa la competición, acorde con las pautas convencionales de hacer política, del enfrentamiento armado directo y continuado. El conflicto en la zona gris gira en torno a una incompatibilidad relevante para al menos uno de los actores.

Las estrategias utilizadas son multidimensionales —también conocidas como híbridas—, de implementación gradual y con objetivos a largo plazo (ver JORDAN, Javier, https://www.ugr.es/~jjordan/conflicto-zona-gris-iran.pdf). El liderazgo iraní es consciente que saldría muy mal parado en un conflicto convencional con Estados Unidos y sus aliados, es por ello que su estrategia de defensa, tiene bien en claro el concepto de riesgo calculado y sus acciones, transcurren en la llamada “zona gris”.

Es por ello que el régimen de los ayatolá, buscan desgastar a sus adversarios a través del incremento de la influencia ideológico– política del régimen, promoviendo acciones desestabilizadoras (ejemplo: Hezbollah), acción psicológica y propaganda, con un hábil empleo de medios de comunicación; guerras por delegación (Proxy war), con el caso de Hezbollah o las milicias huzíes en Yemen; ciberataques (a escala limitada); disuasión militar, a través del desarrollo de determinadas capacidades (por ejemplo el programa balístico iraní, que es muy desarrollado).

En el ámbito marítimo, la estrategia de zona gris, incluye el envío de misiles antibuque a Hezbollah, existen sospechas, que Irán ha suministrado sistemas móviles, lo que incrementa el radio de acción, por medio de las llamadas “guerras por delegación” al ámbito Mediterráneo, con capacidad de golpear directamente a Israel.

En Yemen, el gobierno Pro iraní, por medio de las milicias huzíes ha lanzado ataques contra el tráfico marítimo en el estratégico Estrecho de Bab Al Mandeb, destruyendo por ejemplo en 2016, un catamarán de la marina de Emiratos Árabes.

Buques mercantes, también sufrieron ataques por medio de acciones relámpago desde embarcaciones ligeras artilladas. En 2017, la fragata saudita Al Madinah, fue alcanzado por un vehículo naval no tripulado. En dicha zona, es frecuente también el minado con diversos tipos de ingenios.

El IRGCN, es el responsable del entrenamiento y apoyo de los grupos Pro iraníes que operan en Yemen y Líbano. La experiencia adquirida la traslada al teatro de operaciones del Golfo Pérsico, donde el conflicto de zona gris, es llevado a cabo en el Estrecho de Ormuz, donde observamos que sin cerrar dicho espacio a la navegación internacional, las fuerzas del IRGCN realizan actos de presencia disuasiva y demostraciones de fuerza, siendo frecuente el acoso a navíos militares de Estados Unidos como también de buques mercantes, manejando con suma habilidad la escalada y no llegar a situaciones de confrontación abierta..

En 2007, miembros de la Marina Real británica, que tripulaban un patrullero en Irak, fueron capturados por el IRGCN, y mostrados en el marco de una intensa campaña mediática. También en 2016, miembros de otro patrullero de la US Navy, fueron capturados y devueltos al otro día en Bahrein. Estos incidentes son empleados para mostrar el nivel de libertad de acción con que operan las fuerzas navales del Cuerpo de Guardianes, los ataques sorpresa y el clima de incertidumbre que generan en las aguas del Golfo.

Las fuerzas navales del IRGCN, han desarrollado una doctrina de empleo de medios, caracterizado por la sorpresa, el engaño, la descentralización y la velocidad y maniobrabilidad de sus flotillas de patrulleros, atacando en enjambres de embarcaciones, armadas con cohetes, misiles, ametralladoras, saturando las defensas enemigas.

Esto es consecuencia de la experiencia cosechada en la guerra de Irak Irán, como también de las operaciones llevadas a cabo en la región. Las fuerzas del IRGCN, cuentan con una sofisticada red de vigilancia con radares, vehículos aéreos no tripulados y embarcaciones de patrulla, que permiten conocer con sumo detalles los movimientos de buques civiles y militares en el Golfo Pérsico, permitiendo contar con un elevado nivel de alerta, para sus fuerzas altamente entrenadas y con un alto nivel de alistamiento.

La IRIN, es responsable de la defensa del Mar Caspio, el Estrecho de Ormuz, las aguas jurisdiccionales del Irán en el Océano Indico. Los intereses marítimos iraníes se extienden al Golfo de Adén, por su importancia para el comercio iraní. Asimismo, los mandos iraníes han impulsado participar en ejercitaciones internacionales, participar en foros de seguridad marítima, como también mostrar en interés de tener presencia en los Estrechos de Malaca.

Gran parte del petróleo iraní, se dirige a China y atraviesa este estratégico “cuello de botella”. En su momento, el comandante de la IRIN, contralmirante Sayyari, señaló sobre las responsabilidades de la fuerza a su mando “El Triángulo Dorado de Malaca, Bab al-Mandeb, y el Estrecho de Ormuz es un triángulo importante que es el área de concentración de la Marina de las Fuerzas Regulares, basada según la recomendación del Líder Supremo, ya que el 93 por ciento de las importaciones y exportaciones del país se realizan a través de esta ruta “.

Los buques de guerra iraníes han participado activamente en la lucha contra la piratería, especialmente frente a las costas de Somalia, y por ende la lucha contra este problema es una de las responsabilidades de la IRIN. La doctrina naval ha evolucionado, como consecuencia de la situación geopolítica, los conflictos que tiene el país y la experiencia de la guerra 1981-88 En general, buscando establecer una defensa en profundidad, integrando diversos sistemas de armas, tanto marítimas, terrestres y áreas, para actuar de manera simultánea, para saturar las defensas enemigas.

El país de las dos “marinas”

Las líneas de comunicación marítima son vitales para la supervivencia de Irán, dado que el grueso de sus exportaciones e importaciones vienen por mar. Esta vulnerabilidad, también afecta a los vecinos de Teherán, que también son sus adversarios geopolíticos. La amarga experiencia de la larga confrontación con Irak en los 80, puso de manifiesto la vulnerabilidad del país, frente a marinas potentes como la de Gran Bretaña y especialmente Estados Unidos.

El régimen conocedor de sus debilidades, ha desarrollado una estrategia acorde a sus posibilidades, explotando con suma habilidad las oportunidades favorables y los puntos débiles del adversario.

En el plano naval, superaron en parte, la rivalidad entre dos fuerzas, una de ellas creada por razones eminentemente políticas y como consecuencia de la creación de una verdadera “guardia pretoriana” del régimen surgido de la Revolución de 1989. Estamos ante fuerzas especializadas y que teóricamente se complementan entre sí.

Por un lado, la marina del Cuerpo de Guardianes, forjada en los combates en la guerra Irán Irak, que la convirtió en una fuerza especializada en guerra asimétrica en el mar, combinando operaciones con patrulleros rápidos y pequeños, que dificultan su localización, que llevan ataques rápidos y sorpresivos, que dado la táctica de “enjambre”, apoyados por misiles crucero con base en la costa sobre plataformas móviles. Un eficiente sistema de inteligencia y de vigilancia del Golfo Pérsico, le permiten a esta peculiar marina, actuar con rapidez y con un amplio margen de preaviso.

La capacidad de ataque con misiles de crucero, le permite a Irán golpear bases al otro lado del Golfo Pérsico, agregándose la amenaza balística, que puede provocar muchos daños a la industria petrolera, con el impacto global que ello tendría. Ahí reside el éxito de la disuasión iraní, donde mantiene un nivel de escalada manejable, con el claro objetivo de erosionar la voluntad del adversario y encubrir muchas veces las reales intenciones que tiene Irán en la zona conflictiva del Golfo.

La Marina iraní, desde 2007, ha venido reforzando su rol tradicional, con un programa de mejoras de sus veteranas fuerzas de superficie, que gracias a mejoras en sus sensores y armas, puede golpear objetivos a distancias mayores de 150 Km. La moderna flotilla de submarinos, es un poderoso disuasivo, en especial en una región donde ninguno de los adversarios árabes, cuentan con estos medios. Agregándose la ventaja de contar con una modesta capacidad industrial que le permite construir y desarrollar medios a la medida de las necesidades iraníes.

La Marina ha llevado a cabo en estos años, ejercitaciones con países como China o Rusia, despliegue de medios en lugares tan lejanos como el Estrecho de Malaca y una creciente actividad en materia de seguridad marítima en aguas del Golfo de Adén y las costas del este africano. Esto permite adiestrar a sus tripulaciones y mandos, adquirir un buen nivel de operatividad, y complementar con su capacidad convencional, a las fuerzas del IRGCN.

Estamos ante un actor, que ha desarrollado una peculiar estrategia de defensa de sus intereses marítimos, haciendo un uso inteligente de los recursos, que a pesar de la superioridad de sus adversarios, ha logrado generar un nivel de disuasión aceptable, dado a las capacidades alcanzadas, que implicarían en una acción militar, un alto costo para sus eventuales adversarios.

Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto.

Fuente: Diario El Minuto

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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