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La luz, sus matices

Lic: Belkis Rogovsky

Las cosas estaban creadas pero al nombrarlas, se las conceptualizó. El bautizarlas favoreció su diferenciación y el conocimiento de su referencia.

Leyendo diferentes escritos acerca de Janukká, Jag haurim, la fiesta de las luminarias, encontré la expresión, gvanim rabbim laor, muchos matices (tiene) la luz.

Enunciado que me encantó pues me llevó inmediatamente a preguntarme, ¿tiene matices la luz? Y si los tiene, ¿cuáles son?

La luz puede ser revelada desde las sombras. El emerger de la luz a través de sus sombras nos permite ver matices.

Matiz, gáven en hebreo, qué término interesante!!!

Matiz, El origen de este vocablo es incierto, combinar colores y tonos, quizás del griego, yo mezclo.

Gavén, del arameo gávna, color.

Desde que nacemos, uno de los sentidos más agudos que procesa nuestra percepción de la luz y de la oscuridad, es la vista.
Los colores y la luz nos ayudan a manifestar y transmitir nuestras emociones.
De hecho, Isaac Newton descubrió que la luz blanca se descompone en colores al ser atravesada por un prisma.

La luz es un fenómeno que está siempre presente en todas las cosas y al mismo tiempo también la sombra que la misma luz produce.

Luces y sombras, bien y mal, cerrado y abierto, vacío y lleno, delante y detrás, menor, mayor, guerra, paz, justicia, injusticia, luz, oscuridad, amanecer, anochecer.
Los opuestos integran un todo. “Todas las cosas son una”, expresa Heráclito en uno de sus escritos.

La dis/cordancia, el contraste y la oposición son el mismo principio de con/cordancia, armonía y unidad de las propias cosas. La justicia nace de la in/justicia, la paz de la guerra, el amanecer del anochecer, la luz de la oscuridad. Ningún opuesto puede darse sin el otro.

Janukká como muchas veces explicamos significa inauguración, del verbo hebreo lajanój, inaugurar, renovar.

Hubo profanación, jillúl, en hebreo, de la raíz, jet, lamed, lamed. De aquí, jalál, vacío.
Hubo un vacío en el Beit hamikdásh, en el Templo.

Vacuidad de judaísmo pues estaba ocupado por ídolos, todo lo contrario a la creencia judía.
De la impureza salió la pureza, la santidad, de lo sucio, lo limpio, y como consecuencia de toda esa re/organización hubo una inauguración acompañada de un milagro.

Inaugurar, palabra de origen latino (inaugurare). Refiere a lo que hacían los augures que adivinaban mediante la observación del vuelo, canto o movimiento de las aves. En la antigua Roma, cuando se debía abrir un nuevo templo, se invitaba a los augures para que vaticinaran si el momento era propicio.

Hoy día inaugurar es dar principio a una cosa con cierta solemnidad.

De la misma raíz que da origen al vocablo janukká, obtenemos el vocablo, jinnúj, educación.

De la falta de conocimiento, de la falta de sensatez, prudencia y sabiduría. De la falta de iluminación llega a nosotros la necesidad de educar.

Educar es también iluminar.
Iluminar del latín illuminare, bañar intensamente con una fuente de luz, alumbrar, llenar de claridad, verbo compuesto de in- (hacia el interior, intensamente) y el verbo luminare (aplicar una fuente de luz), formado a partir del vocablo latino lumen, luminis.

La luz posee diferentes matices. Cada uno ve brotar de la misma luz un rayo que representa otra mezcla, otra composición, otra combinación que emerge de la oscuridad y a través de las sombras.

Estas sombras, en muchos casos, reflejan nuestro ser, nuestra esencia, nuestras emociones y sentimientos.

¿Hay matices de luz? Si, los hay, cada uno tiene el suyo.

En esta festividad, en este jag, todos nuestros matices se unen, todos festejamos que de la oscuridad, de la profanación, haya surgido la luminosidad, el brillo, el resplandor.

Por un continuar de luz.

Jag Janukká saméaj!!!

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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