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Nada cambió el 1 de julio ¿Habrá anexión?

Por Ezequiel Naidich

Ayer llegamos, finalmente a la fecha de comienzo de la anexión israelí de parte de Judea y Samaria. O al comienzo de la discusión sobre la anexión. Al parecer llegamos solo al mes de julio.

Netanyahu había prometido en la larga campaña electoral que tuvo lugar entre 2019 y los primeros meses de este año que extendería la soberanía sobre parte de los territorios de Judea y Samaria de acuerdo con el Plan Paz para la Prosperidad presentado por Trump en enero, incorporando varios asentamientos al suelo israelí, y asegurando el Valle del Jordán que el establishment militar asegura que es la última frontera defendible. No cabe duda de que la promesa tenía como objetivo principal asegurar la elección, pero varios analistas y periodistas consideran que la anexión sería el legado de Bibi una vez pasado su tiempo como Primer Ministro.

Sin embargo, ya pasó el 1 de julio y no hay novedades sobre la aplicación de la soberanía a estos territorios. Muy pocas preparaciones se han hecho hasta el momento. Es verdad que el 1 de julio debía ser el comienzo de la discusión del tema, no la fecha en la que se llevaría a cabo el plan, pero según ministros de su gabinete, la anexión no es la prioridad del momento. Benny Gantz, principal compañero de la coalición de gobierno afirmó que las cuestiones de salud pública y desempleo son la prioridad del momento, aunque gran cantidad de miembros del gabinete aseguraron que la anexión aún está en la agenda.

Desde el lado palestino, tanto Hamas, que gobierna la Franja de Gaza, y Fatah, que administra la Autoridad Nacional Palestina y Judea y Samaria, han advertido que aumentará la presión, tanto diplomática como social contra el proyecto. Las dos facciones intentan hacer del plan de anexión un factor unificador para los palestinos, lo cual no es una tarea fácil. No sería la primera vez que intentan reconciliarse, y fallan. De todas formas, al igual que los israelíes no están prestando atención a la anexión, la mayoría de los palestinos tampoco. Todos han sufrido el Coronavirus y la preocupación principal se encuentra en volver a reflotar sus negocios. Ayer, que se esperaba que hubiera grandes manifestaciones en un “día de furia”, solo hubieron algunas pequeñas en Ierijó y Ramallah.

De todas formas, es poco probable que Israel avance con la anexión. En primer lugar, debe tenerse en cuenta que el proyecto ya cumplió con parte de su objetivo: fue útil para conformar un gobierno y logró que la comunidad internacional estuviese conforme con la ocupación, mientras que Israel no anexase los territorios. En segundo lugar, desde el asesinato de George Floyd a principios de junio, Estados Unidos se convirtió en el principal obstáculo para los planes de Netanyahu. La crisis provocada por el pésimo manejo de Trump de la pandemia, sumado a las protestas del Black Lives Matter a lo largo de todo el país ha llevado al gobierno republicano a caer considerablemente en las encuestas. Mientras en enero, cuando el Plan Paz para la Prosperidad fue presentado, era previsible un segundo mandato de Trump. Pero eso está lejos ahora.

Los más jóvenes entre los evangélicos, la base electoral del Presidente, están menos interesados en la restauración del Israel bíblico. En un intento de recuperar el apoyo de ese grupo para el plan de anexión, Netanyahu conversó con la organización evangélica Cristianos Unidos por Israel, asegurando que se anexarían las ciudades de Bethel y Silo, “parte integral de la identidad cristiana” en palabras del Primer Ministro, que no estaban dentro del acuerdo al que Netanyahu había llegado con Gantz.
Estados Unidos sigue sin dar la luz verde que Israel necesita y Joe Biden, candidato demócrata, parece evidente ganador de las elecciones del 2 de noviembre. Biden afirmó que se opone a la anexión y, si bien no aclaró que haría si Israel avanza con su plan antes de su asunción, sería peligroso para Netanyahu arriesgarse a comenzar la relación con el futuro presidente con el pie izquierdo. Particularmente, Bibi necesita que Joe Biden, que hasta 2016 había sido vicepresidente de Barack Obama, no retome la política negociadora con Irán.

Llegó la fecha anunciada y nada ha cambiado. Aun no hay planes, no queda claro a que territorios se le aplicaría la soberanía, no se sabe siquiera si se trabajará en los próximos días o se demorará más. Lo que parece más cierto, y muchos de los líderes de los asentamientos judíos lo creen, es que a medida que se acerquen las elecciones será cada vez más imposible. Por suerte o lamentablemente, como cada uno prefiera verlo, la anexión no parecería que vaya a tener lugar.

Autorizada la reproducción por Radio Jai citando la fuente.

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