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Abba Kovner y el plan de venganza después de la guerra

Abba Kovner había luchado duramente contra los nacionalsocialistas. Después del final de la Segunda Guerra Mundial, planeaba vengarse del Holocausto, envenenando a millones de alemanes. La guerra había terminado, ahora era el momento de la venganza decía Kovner y para eso reunió a unos 50 hombres y mujeres judíos que, al igual que él, habían luchado como partisanos lituanos contra los ocupantes alemanes o habían sobrevivido a un campo de concentración en el este. “Tenemos que mostrarle al mundo que nadie puede derramar tanta sangre sin pagarla”, juró Kovner. “Sangre por sangre”.

Al igual que los alemanes, querían matar indiscriminadamente: hombres, mujeres, ancianos, niños pequeños, bebés. Y querían matar a la mayor cantidad posible de alemanes como habían matado los judíos alemanes. “Dahm Israel Nakam” Kovner llamó a su grupo – “La sangre de Israel vendrá sobre ti”. Querían vengarse en nombre de los muchos judíos que habían escrito sus gritos de desesperación en las paredes de sinagogas y barrios judíos durante el Holocausto: “Somos asesinados, ¡venganza!”

Veneno en leche enlatada

Pero, ¿cómo te vengas de millones de judíos asesinados? En pocas palabras, Kovner dijo: solo hay que envenenar el agua potable en algunas de las principales ciudades alemanas. Jim G. Tobias y Peter Zinke describen este proyecto en su libro “Nakam. Venganza judía de los perpetradores nazis”.
Unos meses después de que terminó la guerra, Kovner llegó a Tel Aviv. Kovner, que era un fran sionista, viajó a Palestina para obtener veneno y para informar a David Ben-Gurion sobre su venganza contra los alemanes.

Pero Ben-Gurion y los otros líderes sionistas pensaron en el futuro de su país, no en la venganza contra los alemanes. Querían la mayor cantidad posible de sobrevivientes de Europa occidental y oriental para ayudar a construir el país. Pensaban que Kovner era peligroso. Aun así, Kovner consiguió lo que necesitaba en un laboratorio. Llenó de veneno 20 latas de leche y unos tubos de pasta de dientes y guardó todo en su mochila. Con eso subió a bordo del barco que se suponía que lo traería de vuelta a Alemania. Los documentos falsificados lo identificaron como un soldado británico.

Mientras tanto, la gente de Kovner había conseguido uniformes y papeles en Alemania. Analuzaron las ciudades de Hamburgo, Frankfurt, Nuremberg, Weimar, Dachau y Berlín para realizar el atentado Encontraron a Nuremberg muy adecuado porque Hitler había celebrado allí sus manifestaciones del partido nazi. Weimar, debido a su proximidad al campo de concentración de Buchenwald, también fue preseleccionado. Decidieron que la forma más fácil era infiltrar a uno de ellos en la empresa dr agua de Hamburgo y de Nuremberg. Obtuvieron mapas de las redes de línea y los sistemas de suministro de reemplazo. Estaba todo listo, lo único que faltaba era Kovner y el veneno.

Pero Kovner fue detenido. Cuando el barco atracó en el puerto de Toulon, en la costa mediterránea francesa, su nombre se pronunció en los altavoces. En pánico, arrojó latas y tubos de pasta de dientes por la borda. Entonces los soldados británicos lo arrestaron. Le dijeron que habían notado el pasaporte falso. Kovner creía que había sido traicionado por Israel. Por lo tanto, el agua no fue envenenada en Nuremberg en 1946.

El otro plan era envenenar panes que comieron unas 2.000 personas de las SS encarceladas en el campo de prisioneros de guerra de Langwasser. Muchos se enfermaron pero ninguno murió. Este acto de venganza fue organizado por Pascha Reichmann, un hombre de Kovner, quien luego continuaría su carrera en el servicio secreto israelí Mossad bajo el nombre de Yitzchak Avidov.

Abba Kovner pasó unos meses en una prisión británica en Egipto, luego fue a Israel y luchó como oficial en la Guerra de Independencia de Israel en 1947/1948. Publicó las “Páginas de batalla” – prosa de aliento moral en la que describió a los egipcios opositores como serpientes. En los años que siguieron, escribió poemas galardonados. El ex líder partidista y ángel de la venganza ahora era un poeta que resumió sus recuerdos en versos. Kovner vivió en un kibutz, testificó en el juicio de Eichmann y murió en 1987 en el Año Nuevo judío a la edad de 69 años.

La canción “Six Million Germans / Nakam”, que la banda de Klezmer Daniel Kahn & The Painted Bird grabó en 2007, recuerda su salvaje historia.

Por suerte el loco plan de Kovner no se pudo concretar pues va contra toda ética judía, lean esto:

“Un Judío le pregunta al Rabino: “si juntamos a todos los malos y los matamos,quedamos solo los buenos???”

NO…QUEDAMOS SOLO LOS ASESINOS…”

Articulo cedido a Radio Jai por el grupo de Facebook “PERSONALIDADES JUDÍAS DE TODOS LOS TIEMPOS”.

Autorizada su reproducción por Radio Jai citando la fuete.

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