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La expulsión de los judíos de Sicilia

Yehuda Krell

Desde el 18 septiembre de 1492 hasta el 12 enero de 1493, por orden de la Corona de Aragón fueron expulsados los judíos de Sicilia, quienes en su mayoría se negaban a la conversión y cuya comunidad superaba los 36.000 miembros. La presencia judía en la isla de Sicilia era notoria, había importantes kehilot en Palermo, Messina,Catania, Ragusa, y en muchas otras ciudades. Las Giudeccas, o barrios judíos, se encontraban en más de 50 localidades de la isla, cuyo número variaba entre 350 a 5.000 judíos en cada una de ellas. Se estima que en su apogeo, los sicilianos judíos constituían probablemente del cinco al ocho por ciento de la población siciliana.

Importantes investigaciones muestran que el arribo de los judíos a Sicilia fue aún previo del ingreso judío a la Península Ibérica. Hay pruebas de la existencia judía en la isla desde los tiempos de la helenización seléucida, antes de la era común,pero el arribo masivo se da con la destrucción de Jerusalén por Tito en el año 70, cuando miles de judíos llegaron a Sicilia en condición de esclavos, y el número volvió a crecer con la llegada de nuevos esclavos por las revueltas de Bar Kojba en Judea,entre los años 132 y 135.

Con el correr de los años, los judíos fueron abandonando la esclavitud y se fueron asimilando en la sociedad romana. Durante los siglos subsiguientes, lograron desarrollarse en diferentes ramas del saber y la economía, trabajaban en profesiones como la filosofía, la medicina, las actividades artesanales, y la agricultura.

Desde el siglo VIII bajo la influencia de los moros, los judíos sicilianos se destacaron en el tráfico mercantil del Mediterráneo, exportando desde Messina coral y algodón siciliano; cuero y queso desde Siracusa hacia Egipto, de donde traían terracota, arroz, índigo y lino.

Una leyenda en Salerno atribuye que la fundación de la Escuela Médica Salernitana se debe a cuatro maestros, entre los que estaba el famoso médico judío Helinus. El instituto es considerado la primera escuela médica medieval y la mayor fuente de conocimiento médico de Europa en su tiempo. En su época de mayor esplendor, entre los siglos XI y XIII,la Escuela acumuló textos de tratamientos médicos árabes que fueron enriquecidos por la práctica médica de árabes y judíos. La fama de numerosos profesores y estudiantes judíos cruzó las fronteras, como prueba el hecho de que sus manuscritos se encontraban en numerosas bibliotecas europeas y eran citados por cronistas de la época.

Mientras en Europa la Iglesia se fortalecía, durante el siglo XIII la población judía en Sicilia iba en aumento, el fenómeno se debía al gran número de judíos que huían de las fuertes persecuciones antijudías de Francia, del Imperio Germánico y de España.

Ya en la baja Edad Media, los reyes cristianos de la península ibérica dirigieron sus esfuerzos en hacer la guerra a los moros y recuperar el territorio. Después de que el matrimonio entre Fernando II de Aragón y la reina Isabel I de Castilla se formalizó, los moros fueron expulsados de Granada en 1492, completando la llamada Reconquista de la Península Ibérica.
El impacto fue enorme, la política de los reyes se extendió a todos los territorios bajo la Corona de Aragón.Sicilia y Malta que habían sido anexados fueron alcanzados por la Inquisición con el fin de mantener la ortodoxia católica y purificar el reino de la influencia árabe y judía. Por lo tanto, Fernando e Isabel ordenaron la forzada expulsión o conversión de todos los judíos bajo pena de muerte. Durante medio siglo los Autos de Fehicieron una tarea demoledora, muchos judíos huyeron de Sicilia poniendo fin a una presencia de más de quince siglos en la isla.

Si bien los menos se convirtieron al cristianismo y permanecieron en la isla, dio comienzo una masiva emigración. El primer destino fue al continente: Calabria y Nápoles, luego la mayor parte de la comunidad judía de Sicilia huyó al Imperio Otomano, en especial a lo que hoy es Grecia, Turquía, Chipre, Albania, Siria e Israel. Allí fueron bien recibidos, crearon grandes congregaciones e iniciaron una nueva era.

Con el paso del tiempo la historia de los judíos de Sicilia quedó en el olvido, nunca quisieron volver, a pesar que hubieron autorizaciones por parte de reyes y emperadores e intentos de algunos judíos en regresar a la región, las persecuciones de la Iglesia continuaron y lo impidieron.

A pesar que en el presente una pequeña comunidad judía siciliana está resurgiendo de las ruinas, luego de un largo letargo de más de cinco siglos, resulta evidente que se hizo realidad la famosa frase del rabino de Palermo, Moshé Abbanascia que al recibir el decreto real de expulsión profetizó: Abandonaremos y para siempre esta tierra en que nacimos, donde nacieron nuestros padres, donde nuestro pueblo ha sentido menos que en otros lugares el dolor del exilio.

Reproducción autorizada por Radio Jai citando la fuente.

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