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Y los llevaré sobre alas de águilas

Esta semana, más exactamente el 15 de diciembre, se cumplen 70 años del inicio de una de las operaciones de rescate más famosas en la historia del sionismo y de los inicios del Estado de Israel. Es conocida con el nombre de “sobre alas de águilas”, o también Operación “alfombra mágica”, que significó la liberación y el traslado de 49.000 judíos de Yemen.

Tras la aceptación del Plan de Partición de Palestina de la ONU, en 1947, en el que se legitimó el establecimiento de un Estado judío, estallaron en Adén pogromos en los que agitadores musulmanes mataron en sangrientos enfrentamientos a 82 judíos, destruyendo un gran número de sus casas. En este estado de agitación, a principios de 1948, una falsa acusación de asesinato de dos niñas musulmanas en Yemen motivó el auge de saqueos de los bienes de ciudadanos judíos. La comunidad judía estaba conmocionada y económicamente paralizada, ya que la mayoría de sus tiendas y negocios fueron destruidos.

La presencia de los judíos en el Yemen es muy antigua, según las tradiciones, la misma se remonta a los tiempos de la destrucción del Primer Templo de Jerusalén, ellos mismos se definen como descendientes de la tribu de Judea. Siempre soñaron con volver a la tierra prometida y durante los últimos dos siglos se registraron varias corrientes migratorias hacia Israel: hacia fines del siglo XIX, en el período del Mandato británico, y durante los años de la 2ª. Guerra Mundial.

A partir de la Partición, se cerraron las puertas de salida de Adén para 10.000 judíos que ya habían abandonado el Yemen y esperaban emigrar a Israel. Las tropas británicas, que controlaban la Colonia, impidieron la emigración hasta que la guerra de la independencia israelí termine. Los refugiados fueron reunidos en el “Campo Gueulá” (Redención) que había organizado el Joint hasta que llegó la autorización de salida otorgada por la autoridad musulmana de Yemen, Ahmad ibn Yahya, quien dio su secreta aprobación para la realización de un puente aéreo y el establecimiento de una base para la operación.

A partir del 15 de diciembre de 1948, miembros de la Sojnut (agencia judía) comenzaron lentamente el transporte hacia la tierra prometida. El rescate de la comunidad yemenita no fue sencillo, durante esos días se profundizó en Israel un duro debate político acerca de la conveniencia en traer a los judíos yemenitas quienes adolecían de graves deficiencias. El Ministro del Interior, Ytzjak Grinboim, no recomendaba traerlos ya que el desarraigo iba a perjudicar tanto al Estado como a ellos. El alto índice de severas enfermedades, la alta tasa de mortandad infantil, y su cultura ancestral que ofrecía limitadas posibilidades de inserción en la nueva sociedad israelí, podían representar una pesada carga para el estado y conspirar contra su integración. Israel recién salía de una costosa guerra que dejó sus arcas exhaustas y tenía que implementar un duro plan económico de austeridad llamado Tzena. Además, algunos políticos pensaban que era preferible ocuparse de la inmigración europea, más afín a las necesidades del nuevo estado y postergar el arribo de los orientales yemenitas.

Fue el liderazgo del Primer Ministro David Ben Gurión quien se opuso al diferimiento y ordenó: “es urgente traer a todos, hasta el último de los yemenitas, los niños mueren como moscas, debemos salvarlos”, así se hizo.

Con un profundo sentimiento místico y en un estado de conmoción, los judíos yemenitas comenzaron a empacar lo poco que tenían, caminaron cientos de kilómetros por los desiertos, se confrontaron con piratas de caminos y con tribus hostiles quienes querían robarles lo poco que tenían, muchos pagaron con sus vidas la osadía en buscar la redención. Sufrieron hambre, insolación, fiebre y epidemias, niños y ancianos morían antes de llegar al destino para su traslado.

Como los egipcios habían bloqueado el Canal de Suez, solo podían llegar a Israel por un único camino, el aéreo. Los judíos de Yemen no habían visto nunca un avión, estaban muy asustados y muchos se negaban a subir. Un rabino los convenció en hacerlo al citar dos pasajes bíblicos para mostrarles que estarían seguros al subir a los aviones. Les leyó de Éxodo 19:4 – “Vosotros visteis lo que hice con los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas y os he traído a mí”. Y del libro de Isaías 40:31 – “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán”. La Operación fue un éxito, aviones de transporte efectuaron unos 380 vuelos desde Adén, la inmensa mayoría de los judíos de Yemen, unos 47.000, 1500 de Adén, 500 de Yibuti y judíos de Eritrea, fueron transportados a Israel.

Golda Meir, en sus memorias relata el arribo de los judíos de los judíos yemenitas: “Caminaron en grupos de treinta o cuarenta personas, sufrieron ataques y agresiones de asaltantes árabes.

Comían solo pita, miel y dátiles. Pagaban exageradas sumas de dinero a líderes de tribus y clanes del desierto para que les permitan el paso hacia los campamentos del Joint, en donde médicos y asistentes sociales los iban a atender. Allí recobraban fuerzas, rezaban y leían la Biblia…..

….Cada día partían entre 500 y 600 judíos, se había creado un puente aéreo que los traía a Israel. Varias veces fui al aeropuerto de Lod para observar el arribo de los aviones que llegaban de Adén, y siempre quedaba asombrada por el sufrimiento, el coraje, y la fe de los castigados inmigrantes. Una vez le pregunté a un anciano de barba blanca ¿viste alguna vez un avión?, me contestó: no, ¿y no tuviste miedo en volar?, no, volvió a decirme, y con firmeza expresó, todo está escrito en el Tanaj, en el libro de Isaías “y los llevaré sobre alas de águilas”.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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