-
X

Radio JAI

La Radio Judía de Latinoamérica

Radio Jai, Donaciones recibidas durante Octubre - En memoria de Mauricio Hatchwell Toledano Z.L U$2000 - A la memoria de Ursula Heyman Z.L U$120 - Rabbi Alberto Zeilicovich Temple Beth Sholom U$500 - Anónimo U$180 - Ester y Darío Pardo U$100 - Familia Roisentul U$100 - Eugenio Guzman U$10 - Anónimo U$360 - Si por algún motivo su aporte no aparece publicado por favor envíenos un mail a [email protected] - Gracias por su donación, la misma es imprescindibles para sostener nuestra tarea - Rabino Marcelo Kormis U$500 - En memoria del Juez Simón Kupchik Z.L, Simja leíble Ben Asher Zelig Z.L, Fanny Shajris de Spak, Feiga bat Guershon Z.l. y Kowa Spak, Yaacov ben Leizer Z.L U$240 -

A 103 años del genocidio armenio, un crimen cuyas 1,5 millones de víctimas aguardan por justicia

Se trata de un episodio con muchísimas características similares al holocausto judío. Yelern, el término en lengua armenia para nombrar este hecho histórico, significa (al igual que Shoa) “catástrofe”.

Las matanzas no empezaron en 1915, puesto que hacia fines del siglo XIX habían ocurrido los primeros asesinatos. En diálogo con Radio Jai, Lucas Kussikian, Lic. en relaciones internacionales y referente de la comunidad armenia, explicó: “Entre 1894 y 1896 el sultán Abdul Hamid mandó a masacrar a 300 mil armenios porque estos reclamaban ser tratados como ciudadanos”.

“Los armenios eran considerados ciudadanos de segunda: tenían prohibido andar a caballo, portar armas y no podían acceder a ciertos estudios; había una discriminación manifiesta”, aseguró a Radio Jai Mario Nalpatián, dirigente de la comunidad armenia en Argentina.

Aquel 24 de abril de 1915 llegó lo peor: fue el día en el que el gobierno de los jóvenes turcos puso en marcha el plan genocida del exterminio del pueblo armenio. Solo en aquella jornada fueron masacrados 300 intelectuales, aristócratas y dirigentes.

Kussikian explicó cómo fue el proceso de exterminio de los armenios: “Fue una muerte lenta y dolorosa. Se perpetraron largas caravanas en las que los armenios morían de hambre, sed y cansancio. Fue tanta la gente que murió que aún se siguen encontrando sus restos”. Fueron verdaderas marchas de la muerte.

Una diferencia crucial entre la Shoa y el genocidio armenio radica en la actitud de alemanes y turcos después de perpetrada la masacre. Mientras Berlín adoptó como política de Estado la condena a su pasado nazi y a los crímenes perpetrados por el régimen de Adolf Hitler contra los judíos, Turquía continúa negando lo ocurrido.
“Alemania tuvo en Nuremberg a sus responsables juzgados, se generó un camino y una enseñanza”, manifestó el dirigente.

En tal sentido, Nalpatian repasó cuáles son los principales motivos de esta actitud: “Las razones del no reconocimiento son diversos, pero cuando en 1923 se crea la actual Turquía, gran parte de su territorio había pertenecido a los armenios que habían vivido allí desde hacía más de 3.000 años. Entonces, negando la existencia del genocidio, se niega la existencia del pueblo armenio. Se cambiaron los nombres de los ríos, las ciudades, las plantas, todo”. “Si se pone en tela de juicio este tema se pondría también en discusión la identidad de Turquía, país que se construye sobre el genocidio armenio”, agregó Kussikian, quien advirtió que “no se puede dejar de tener en cuenta la situación política actual, la ubicación y el poderío militar de Turquía” para entender esta problemática.

“El negacionismo es un mal que corroe a la verdad”, aseguró Nalpatian, quien comparó la posición de Turquía con la reciente ley sancionada por Polonia que niega cualquier responsabilidad propia en el asesinato de judíos.

Para Nalpatián, el 24 de abril es una jornada en la que “todos aquellos que tienen un compromiso con la vida deben reflexionar sobre un hecho que tuvo su correlato con episodios que ocurrieron después”. “Si el genocidio armenio no se hubiera negado, es posible que el Holocausto no hubiera existido. Hitler dijo alguna vez que nadie se acordaba del genocidio armenio”, expresó.

Finalmente, ambos referentes elogiaron la posición de Argentina, uno de los primeros países en el mundo en reconocer el genocidio armenio, e hicieron hincapié en que “la reflexión tiene que apuntar a que el reconocimiento del genocidio es una búsqueda de justicia sin venganza, para que cosas así jamás vuelvan a ocurrir”.

Helueni