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Los derechos y los errores de Natalie Portman

Se ha manifestado en repetidas ocasiones en defensa de Israel. Hace unos años llevó a la pantalla grande, como directora y actriz, la magnífica obra autobiográfica del escritor israelí Amos Oz, “Una historia de amor y oscuridad”, en la que aparece entre otros temas, la lucha de Israel por su supervivencia. Enemiga, no es.

Pero a nuestro criterio, se ha equivocado. Su decisión de no asistir a la ceremonia en la que se le iba a entregar el Premio Génesis, considerado el Premio Nobel judío ,”porque no quería aparecer como respaldando a Benjamin Netanyahu, quien iba a dar un discurso en la ceremonia”, nos parece un craso error porque cae como fruto maduro en manos de quienes, a diferencia de ella, sí son enemigos de Israel.

Portman aclaró explícitamente que no está de acuerdo con el movimiento boicoteador de Israel BDS y que no es parte del mismo, pero con su actitud, aunque seguramente sin intención, dio la sensación de que es legítimo boicotear porque discrepa con la política del gobierno.

Este es un fenómeno que ocurre en el mundo sólo respecto a Israel. Es que el problema no es la discrepancia, que no sólo es legítima, sino compartida por muchos ciudadanos israelíes que no votaron por el gobierno actual. El problema es que cualquiera se siente con derecho a demonizar al Estado judío, hablar pestes de su gobierno como si fuera una banda de criminales, a manifestar airados en su contra por temas que ni conocen, a intentar sabotear conferencias de sus representantes en el exterior y a llamar al mundo a boicotearlo, sin decir ni una palabra contra los terroristas y regímenes oscuros que viven amenazándole.

El analista del periódico “Yediot Ahronot” Ben Dror Yemini, escribió en su comentario este domingo un dato interesante: aunque Portman ya se había manifestado en otras ocasiones en tono crítico respecto a Netanyahu, la comisión del premio, en la que había también un representante del gobierno, apoyó darle el galardón. Su desaire estuvo fuera de lugar. Podría haber aprovechado la ceremonia para expresar, con altura, su postura, en abierta discrepancia con el gobierno israelí. Pero el anuncio de boicotear, aunque aclaró que no es un boicot al Israel que ama, fue un error.

Es ineludible traer a colación la entrega de los Premios Israel, la máxima distinción que otorga el Estado a ciudadanos israelíes destacados en sus respectivas áreas, en la ya tradicional ceremonia que cierra, todos los años, los eventos del Día de la Independencia. El jueves último, en la entrega de los premios por el 2018, uno de los galardonados fue el escritor David Grossman, probablemente el más duro crítico de la política gubernamental. Él mismo, cuando se le notificó que sería uno de los galardonados, además de agradecer, comentó lo singular de que un gobierno como el actual se lo entregue justamente a él.

Es que si bien hay una comisión que propone los candidatos y los aprueba, el rol clave en todo lo relacionado a los Premios Israel es del Ministerio de Educación y Cultura. Y su titular es Naftali Bennett, jefe del partido “El hogar judío”, que está sin duda a la derecha de Netanyahu en varios temas nacionales. Grossman sabía que, como siempre, estaría presente el Primer Ministro, que el premio se lo entregaría el Ministro de Educación, políticamente en sus antípodas. Pero comprendió que así como entregarle el premio era un honor a él, aceptarlo era un homenaje suyo al Estado de Israel.

Natalie Portman se equivocó a nuestro criterio, al no entender que su rechazo daría material a quienes dedican sus energías a quitar legitimidad a la existencia misma de Israel y su derecho a defenderse, y no están motivados por los ideales humanistas que cabe suponer la mueven a ella. Los que boicotean a Israel disfrazan sus acciones de discrepancia con el gobierno de turno, pero se oponen a la existencia misma de Israel, además de ser hipócritas que ponen a Israel bajo la lupa, y no dicen absolutamente nada de verdaderas atrocidades que ocurren en otros lares ni tampoco, por supuesto, contra los terroristas que le atacan.

Otro problema en las declaraciones de Portman fue la nebulosa. Escribió sobre “los sucesos de los últimos tiempos”-lo cual fue interpretado como los choques en la frontera entre Israel y Gaza en las últimas cuatro semanas- y sobre “el maltrato de quienes sufren las atrocidades de hoy”, que algunos interpretaron como referencia a los africanos que el gobierno quiere sacar de su territorio. Si fue sobre Gaza ¿no habría sido oportuno hacer alguna mención de los terroristas de Hamas?

Y si fue sobre la polémica en torno a los africanos, por más que hemos escrito contra las decisiones del gobierno, cabe recordar que en todo el mundo se discute respecto a las políticas migratorias adecuadas. Inclusive el gobierno israelí que desea expulsar a los africanos alegando que no son refugiados sino migrantes por trabajo que se infiltraron ilegalmente a Israel, ha frenado todo plan al respecto por ahora, acatando lo determinado por la Suprema Corte de Justicia.

¿Alguien boicotea a otro país por alguna decisión gubernamental con la que se discrepe?

Es una pena que Portman haya caído-seguramente sin quererlo en absoluto- en las garras de los enemigos de Israel, los mismos que seguramente la boicotearían a ella si saliera en una campaña pública en defensa del país en el que nació.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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