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Shanghái, un refugio seguro para judíos

Antes de la llegada de los judíos que huían de la persecución nazi, estas concesiones permitieron que dos importantes grupos judíos se establezcan en Shanghái. El primero, más antiguo y más pequeño, estaba formado por unos 700 judíos sefardíes, cuyos padres y abuelos habían llegado de Irak como comerciantes a mediados del siglo XIX, y rápidamente ascendieron en la escala social y económica. La segunda comunidad, que era más grande, estaba formada por miles de judíos que habían huido de Rusia a China como refugiados durante la Revolución Bolchevique de 1917, la mayoría de ellos se ganaba la vida modestamente como propietarios de pequeños comercios.
Con el fortalecimiento del nazismo en Alemania, la emigración judía al lejano oriente creció de manera exponencial. Se calcula que más de 17.000 judíos alemanes y austriacos fueron llegando poco a poco a Shanghái cuando comenzó la persecución nazi en 1933, y después de la violencia de la Kristallnacht en 1938, llegaron en oleadas.
Los inmigrantes judíos en Shanghái debían residir, durante la ocupación japonesa, en lo que se llamaba oficialmente el “Sector Restringido para Refugiados Apátridas”, un área de aproximadamente una milla cuadrada en el distrito de Hongkew. Era el área más pobre y atestada de la ciudad. Estos miles de refugiados, que fueron despojados de la mayor parte de sus bienes antes de huir del Reich, no podían vivir en ninguna otra parte de las concesiones extranjeras.

Los nazis alentaron la emigración judía de Alemania, y los pasajes en barco permitían que las personas obtuvieran la libertad, aun de aquellos que se encontraban en los campos de concentración. Al principio, Shanghái parecía un refugio poco probable, pero cuando se hizo evidente que la mayoría de los países del mundo estaban limitando o negando el ingreso a los judíos, se convirtió en la única opción disponible. Hasta agosto de 1939 no se requerían visas para entrar a Shanghái, por lo tanto, lo principal era salir de Alemania, y con tal de lograrlo en ese momento a la gente no le importaba el destino al cual tenía que ir.
Los refugiados que vivían en Shanghái ascendieron repentinamente de unos 1.500, a fines de 1938, a cerca de 17.000 un año más tarde, los judíos locales se sintieron abrumados y presionados para buscar los recursos necesarios para ayudar a las familias humildes. Se creó un “Comité para la Asistencia” que estableció cinco refugios grupales para los judíos alemanes y austriacos que llegaban totalmente empobrecidos. Estos refugios se llamaron Heime (“hogares” en alemán). Los Heime se acondicionaron con camas cuchetas estrechas y duras, debajo de las cuales los residentes guardaban las pocas pertenencias que tenían. En esos días, 4.500 personas comían en comedores de beneficencia establecidos en los Heime. Muchos de ellos recibían ayuda para pagar en forma total o parcial los costos de sus viviendas
A pesar del impacto de arribar al lejano oriente, la mayoría de los judíos alemanes y austriacos se las arreglaron bien. Aún con los golpes que recibió la economía de Shanghái como consecuencia del conflicto chino-japonés, algunos judíos se adaptaron y aprovecharon las oportunidades que la ciudad les ofrecía: establecieron pequeñas fábricas e industrias artesanales, ejercieron como médicos, maestros, y trabajaron como arquitectos o albañiles. Testimonios relatan que el barrio judío era conocido como la “Pequeña Viena”, debido a sus cafeterías, fiambrerías, clubes nocturnos, tiendas y panaderías de estilo europeo.

Es importante señalar que Shanghái era un lugar libre de antisemitismo por parte de los nativos; esto permitió el desarrollo de una vida política muy activa entre la población judía, extendiéndose por todo el espectro ideológico, desde el socialismo utópico hasta el sionismo revisionista. Fue el sionismo el movimiento dominante en la ciudad, y los conflictos entre los distintos grupos se limitaron a diferencias menores.
Con los años posteriores a la guerra, la mayor parte de los refugiados comenzó a emigrar. Unos se fueron a Israel y a los Estados Unidos, otros a Canadá, Australia y Sudamérica, y algunos regresaron a Alemania. En 1949 Shanghái fue ocupada por las fuerzas comunistas de Mao Tse Tung. Ya en 1952, la antigua comunidad judía se había dispersado. Los pocos que se quedaron emigraron cuando llegó la cruel “revolución cultural” de los años 1966 a 1976.

Helueni