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El nuevo rol geopolítico del Japón

En la columna de hoy, voy abordar un tema que debido a los conflictos entre Ucrania y Rusia, el de la coalición EE.UU – Israel frente a Irán y el que se desarrolla en el Líbano, entre la organización político-terrorista libanesa Hezbollah e Israel, sumado a la crisis en el mercado energético global, ha quedado en un segundo plano, pero de alguna manera, guarda relaciones con todos esos otros temas mencionados, y que es motivo de tensión en el escenario del Extremo Oriente, me estoy refiriendo al rearme del Japón.

Como es mi costumbre, voy a iniciar con una somera descripción del Japón actual, que como sabemos es un país insular de algo más de 377 mil km2, repartidos en más de 14.125 islas, de las cuales 260 están habitadas, ubicado en el extremo este, en la cuenca occidental norte del océano Pacífico, y las cuatro principales islas son, Hokkaido, Kiyushu, Shikoku y Honshu, en esta última se encuentra la mayoría de la población japonesa que asciende a 123 millones habitantes, con una densidad de unos 320/km2, y también está la gran parte de la actividad económica y financiera. Al respecto, en lo que hace a su economía, Japón es la 5ta. a nivel global, sus sectores principales son, la actividad pesquera y sus derivados, el industrial, como ser el automotriz que aporta el 28% del PBI, luego la de los semiconductores, fabricando el 30% de los componentes para chips a nivel mundial, y no olvidemos la IA, las energías renovables y la biotecnología, pero es el sector de servicios el que más aporta al PBI, algo más del 70%, sin olvidar al Turismo, que el año pasado representó más de 46 millones de turistas, sin embargo un aspecto negativo es el demográfico, pues sufre una crisis en el crecimiento, con una población mayor de 65 años del 29%, mientras que la franja etaria en edad laboral cae anualmente.

En cuanto al gobierno y la política, Japón es una democracia constitucional con sistema unitario, según su Carta Magna que es de 1947, la que contempla la división de poderes, y donde el emperador es sólo un símbolo del Estado y de la unidad nacional, pues la verdadera cabeza del gobierno es el 1er. ministro, que en la actualidad es Sanae Takaichi, la primera mujer en ocupar este cargo, y es miembro del partido mayoritario Liberal Democrático, otros partidos son el Social Demócrata y el PC japonés.

En el plano internacional, Japón tiene como aliados estratégicos, en primer lugar a los EE.UU., pilar en su política exterior, alianza que se inicia al final de la 2ª. G.M, manteniéndose la presencia de tropas estadounidenses en su territorio, la mayor base militar es la de Kadena, en Okinawa, una alianza que se basa en la cooperación mutua, no sólo en el sector Defensa, sino también en los Económicos y Tecnológico, y se enmarca en la doctrina “un Indo-Pacífico libre y abierto”, lo que a su vez ha dado lugar a otras alianzas con la India y con Australia, el llamado Grupo QUAD, que tiene como objetivo, frenar la influencia de China en aquella región. También tiene alianzas con Filipinas, Tailandia, Vietnam y un caso particular y significativo es con Corea del Sur, pues hay heridas del pasado aún abiertas, producidas durante la ocupación nipona entre 1910 y 1945, más la disputa por las islas Dokdo, pero a partir del 2022, Tokio y Seúl han acercado sus posiciones, bajo el paragua de Washington, y con el objetivo de afianzar una alianza estratégica sólida frente a la amenaza que representan Corea del Norte y China, y esto dio lugar en el 2023 a la trilateral, EE.UU, Japón y Corea del Sur, acordando la cooperación en los sectores de la Defensa y la Inteligencia.

Tal como lo señalé, Corea del Norte representa una amenaza, no sólo por ser aliada de China y de Rusia, sino por los frecuentes lanzamientos de misiles norcoreanos que sobrevuelan Japón y por el grado de armamento nuclear que ha desarrollado ese país comunista, razón por la cual Tokio ha ratificado las sanciones internacionales impuestas al régimen de Kim Jong Un, en cuanto a Moscú, las relaciones son tensas, por el apoyo diplomático japonés a Ucrania, sumándose a las sanciones a Rusia y por mantener un litigio por la soberanía de las Islas Kuriles, ubicadas al norte de Japón, ocupadas por los rusos.

Ahora veamos la complicada relación con China, que también tiene un historial conflictivo, pues desde finales del XIX y hasta 1945, Japón invadió y ocupó el territorio chino, primero fue Taiwán, luego Manchuria y durante la 2ª. G.M , la mitad del Gigante Asiático, donde se produjeron atrocidades protagonizadas por los nipones, como los experimentos con prisioneros y civiles chinos, llevados a cabo por Unidad 731, o la matanza perpetrada en la ciudad de Nankin, y luego, en el escenario bipolar de la Guerra Fría, mientras China se alineó al bloque liderado por la URSS, Japón lo hizo con los EE.UU., y sin embargo, hoy ambos países se necesitan, por el caso China es el principal socio comercial de Japón, tal como lo representan los U$S 304 mil millones bilateral en el 2024, pero ambos se desconfían, en particular, por el incremento en gastos militares de los dos países, que en el caso de China superan los U$S 220.000 millones y en el de Japón pasan los U$S 48.000 millones, además Tokio es receloso de la actividad de Beijing en el Mar de China Meridional, en particular a la cuestión de las Islas Senkaku, un archipiélago ubicado al sur de Okinawa, en cuyas aguas adyacentes existirían yacimientos submarinos de petróleo y gas.

En este escenario regional, tanto Japón como China están militarizándose en función de lo que consideran sus respectivas esferas de seguridad, y en consecuencia, conlleva una carrera armamentística e implica no sólo la modernización de sus FF.AA., sino también el incremento en sistemas y armas, y la capacidad de desplegar más activos militares de acuerdo a un nuevo paradigma estratégico.

Para Japón, el conflicto en el Golfo Pérsico no tiene sólo efectos negativos en el sector energético, de hecho, tiene reservas de esos recursos que ya han sido usados gradualmente para evitar el encarecimiento de los combustibles, sino también, los efectos que ese conflicto podrían tener sobre Taiwán, pues de agravarse el mismo, podría llevar a Beijing a desplegar una operación militar importantes sobre la isla, y esto desde la visión estratégica japonesa es una grave amenaza, habida cuenta que Taiwán se encuentra a tan sólo 110 km del archipiélago de Ryukyu, donde está la base militar de Okinawa, con presencia militar estadounidense.

Por otra parte, Taiwán también se halla próxima a las islas Senkaku, en disputa desde hace décadas entre Japón y China, y son un punto estratégico para el acceso a la zona económica exclusiva nipona, que tal como se señaló, existen yacimientos submarinos de petróleo y gas, sin olvidar, los importantes bancos ictícolas, además tanto Taiwán como el archipiélago mencionado, se hallan en las principales rutas marítimas que abastecen a Japón, recordando que el 99% de las importaciones y exportaciones japonesas se realizan a través de esas vías navegables.

Este escenario, ha llevado a Tokio a aumentar la presencia de activos militares en los archipiélagos más próximos a Taiwán, pues en caso que China lograra controlar la isla, podría afectar negativamente en las vulnerabilidades japonesas, como ser, la proyección sobre las islas Senkaku, y comprometer la seguridad de las Ryukyu, sin olvidar el poder interrumpir las rutas marítimas esenciales para Japón.

Es por esto, que Tokio desde hace 10 años ha llevado un despliegue militar significativo en la región insular sur-occidental, en Yonaguni, a sólo 100 km de Taiwán, lo mismo en Amami, Oshima, Ishigaki y Miyako, consistente en radares, misiles antibuques, sistemas de defensa aérea y para la guerra electrónica, y la presencia de más de 15 mil efectivos, y lo que se complementa a partir de este año, con el despliegue por primera vez, de misiles de largo alcance, en la isla mayor, más la incorporación de misiles Tomahawk, adquiridos a los EE.UU.

Mientras tanto, Beijing ha reforzado su presencia militar en las islas Paracel, bajo su control, pero en disputa con Taiwán y Vietnam, ubicadas en el Mar Meridional de China, a lo que se suma, la construcción de “Islas Artificiales”, algo que viene haciendo desde el 2010, y recientemente, está transformando el arrecife Antelope en un atolón de 650 ha., todo esto se complementa con muelles, pistas de aterrizaje y helipuertos, más el despliegue de activos militares, que refuerzan lo que China considera, desde el punto de vista estratégico, su cinturón defensivo, que tiene como objetivo la protección de su litoral sur y de las rutas  marítimas comerciales, sin olvidar que en el mismo sentido, el gran desarrollo de su Armada, tanto en lo que hace a la cantidad de navíos, como en la calidad de sistemas tecnológicos de punta, un ejemplo son las fragatas Tipo 054B, con perfil de nueva generación y la integración de IA para aumentar sus capacidades de defensa, y no olvidemos los tres portaviones que posee en servicio, y que Beijing prevé llegar a los siete para el 2035, pero además en el ámbito diplomático, ha solicitado en el ámbito de la ONU, el control sobre la actual capacidad y desarrollo nuclear de Japón, en particular, se centra en las reservas de plutonio acumulado, que supera las necesidades del programa energético nuclear japonés de grado civil, como así también en la fabricación de ojivas operativas.

Y mientras se agudizan las tensiones entre China y Japón, el gobierno nipón ha dejado sin efecto la prohibición histórica de exportación de armas letales, vigente desde 1967, autorizando a la empresas japonesas del sector defensa y de armamentos a vender a 17 países con los que Tokio tiene firmados Acuerdos de Defensa, entre los que se encuentran Filipinas y Australia, con este último, están muy adelantados los pasos para la materialización de la operatoria.

Por otro lado, Japón junto al Reino Unido de Gran Bretaña e Italia, están trabajando conjuntamente en la fabricación de un caza furtivo de 6ta. Generación, y con los EE.UU., en un interceptor para neutralizar a los misiles hipersónicos, y esto ha sido acogido muy satisfactoriamente por sus aliados del G-7 y de la Eurozona, que consideran que este giro de Japón, contribuirá a la Seguridad y al mantenimiento de las soberanías nacionales en Europa y en la cuenca Indo-Pacífico.

Finalizando la columna de hoy, mis reflexiones son las siguientes, 1) en una conflictiva reconfiguración del Orden Mundial, el balance de Poder se está desplazando hacia el Extremo Oriente y a la Cuenca Indo-Pacífico, 2) en ese escenario, es indudable la gran influencia de la 2da. potencia global, China, tanto en lo geopolítico como en lo geoeconómico, y sus alianzas estratégicas con Rusia y Corea del Norte, 3) a este bloque se enfrenta el liderado por la 1ra. potencia, EE.UU., que ha tejido una serie de alianzas para contener la influencia china, entre las que se encuentra Japón, 4) en aquel escenario regional, existen crisis y conflictos irresueltos que aumentan las tensiones, donde la Cuestión Taiwán y el arsenal nuclear de Corea del Norte, son las principales preocupaciones para la seguridad y paz mundial, y 5) en este cuadro de situación, Japón está dejando atrás un perfil pacífico y antibélico, y adoptando la disuasión, aumentando su Gasto Militar, desplegando una nueva capacidad militar y proyectándose como un importante fabricante y exportador de armas letales y sistemas de defensa avanzados, todo lo cual es una trágica moraleja, que el único país que sufrió las consecuencias, no de una sino de dos bombas nucleares, sus actuales dirigentes políticos parecen haber elegido seguir las palabras del escritor romano Vegecio, del Siglo IV d.e.c., “Si vis pacem, para bellum”, es decir, “ la mejor forma de asegurar la paz es estar preparado para guerra”.–

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