Mario Vaisman: “Mi casa se llama Estado de Israel, es lo que siempre soñé”
En medio de una guerra que ha dejado cicatrices profundas en Israel, la ciudad de Bat Yam se ha convertido en uno de los epicentros de los ataques con misiles iraníes. Mario Vaisman, abogado y referente comunitario argentino que reside en esta ciudad desde 2018, comparte su vivencia personal y su análisis sobre la realidad actual de las comunidades judías en Latinoamérica e Israel.
Weissman, quien dedicó gran parte de su carrera profesional al trabajo comunitario en Argentina y Brasil, describe la reciente crisis en Bat Yam con un fuerte compromiso personal. “Esa noche fue realmente muy difícil. Vivo a cinco cuadras de donde explotó un edificio, y las manzanas alrededor quedaron casi destruidas. Sentíamos cómo vibraba nuestro edificio, parecía que iba a explotar todo”, relató.
La tragedia no solo fue material sino también humana. “Una familia ucraniana que había llegado a Israel para que su niña recibiera quimioterapia falleció en ese ataque, junto a tres sobrinas más. Salieron de la guerra en Ucrania buscando esperanza y la perdieron acá”, destacó Vaisman, quien también alertó sobre la difícil situación de las 700 personas que quedaron sin vivienda y aún no reciben ayuda suficiente: “Les dijeron que en agosto tendrán que empezar a buscar otro lugar para vivir”.
Más allá del impacto en Israel, Vaisman muestra preocupación por la situación de las comunidades judías en Latinoamérica. “La dirigencia comunitaria es muy pequeña y, en muchos casos, quienes acceden a cargos buscan más el poder que resolver problemas profundos como la asimilación o el antisemitismo”, advirtió. Además, expresó inquietud por la desconexión de los jóvenes con la realidad judía: “En Estados Unidos, el 67% de los jóvenes judíos están casados con no judíos. Eso refleja un problema más profundo sobre el involucramiento y el compromiso con nuestra identidad”.
La experiencia personal de Vaisman con el sistema de salud israelí también es un ejemplo de la fortaleza del país y la importancia de la conexión comunitaria. Tras llegar con un diagnóstico erróneo en Argentina, en Israel le detectaron y trataron un cáncer de colon con tecnología avanzada y apoyo humano. “Cuando estaba internado, el médico me decía que el 50% de la cura dependía de mi moral y la fuerza que le pusiera a querer curarme. El otro 50 lo hacían ellos. No era un número más, era un miembro de la familia”, afirmó.
A pesar de los desafíos —la guerra, la pandemia y las dificultades de salud personal— Vaisman se siente feliz y orgulloso de formar parte de Israel. “Mis hijos se integraron totalmente, se casaron aquí y me dieron nietos. ¿Qué más puedo pedir? Estoy en el lugar donde siempre soñé estar”.
Con un llamado a la paciencia, “Sablanut”, término que significa aguante en hebreo, Vaisman insiste en que cada uno debe poner de su parte para fortalecer la comunidad judía global y el Estado de Israel. “No podemos esperar que Israel sea el psicólogo de todos los judíos del mundo; cada uno tiene que ayudar”, concluyó.
Escuche la entrevista.
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