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La parte por el todo

La sinécdoque, es una figura literaria retórica, utilizada en algunas descripciones, quizás la más conocida es, “pars pro toto” o “la parte por el todo”, pues bien en la columna de hoy, voy a ir de lo general al caso particular, y comenzaré con un Informe del Centro de Datos sobre Conflictos de Uppsala, Suecia, en el que se indicó que en el año 2024, se registró la mayor cantidad de conflictos armados, desde 1946, 59 activos, de los cuales 28 pueden ser clasificados como Conflictos de Media Intensidad, traducido al lenguaje coloquial, “categoría Guerra”, y lo destacable es, el aumento de ataques a civiles, y además, con la participación de al menos un actor estatal, marcó el número más alto de los últimos 80 años, y si bien, la mayoría de los conflictos fueron en el ámbito intra estatal, ha habido un aumento de la internalización de esos conflictos, con la intervención directa o a través de proxis, de las potencias globales.

Según el mismo Informe, en cuanto a la distribución geográfica de los conflictos, los más relevantes por intensidad y letalidad, están en Europa, con la guerra ruso-ucraniana, en Medio Oriente, Israel en Gaza contra la organización terrorista palestina Hamas, contra los Hutíes de Yemen, en África, en Sudán, República Democrática del Congo y Burkina Faso, caracterizados los conflictos en este continente, por el auge de la violencia contra civiles, que se refleja en un porcentaje del 82% de víctimas fatales, y donde los actores son grupos armados que disputan territorios, recursos naturales y poder político, y más allá de los escenarios señalados, en América Latina, sobresale el caso de Méjico, en cuanto al aumento de muertes violentas de civiles, como producto de la complejidad del conflicto narco.

Informe del primer semestre del 2025, señala un aumento del Gasto Militar y la intensificación de los conflictos.

Veamos, el Gasto Militar muestra un incremento sostenido por décimo año, superando los U$S 2,7 mil millones, y que es un reflejo de la intensidad de los conflictos, ruso-ucraniano, israelí-palestino, israelí-iraní y en el Sudán, a lo que se suma, las tensiones geopolíticas entre las principales potencias, es así, que Europa ha evidenciado un incremento de aproximadamente el 17% del presupuesto del Sector Defensa del Bloque, y donde se destacan, Alemania, Polonia y Suecia, que superaron el 30% de sus respectivos gastos en un año.

Por su parte, las dos grandes potencias globales, EE.UU. y China, también han incrementado sus inversiones en Defensa, por el caso, la primera representa casi el 37% a nivel global, superando el U$S 1 Billón, mientras la segunda, duplicó la inversión en el sector mencionado, desde el 2016, y esto es un reflejo del aumento de las tensiones en el escenario Indo-Pacífico, que nos muestra que el Gasto Militar registra un aumento consecutivo en las últimas tres décadas.

Asimismo, el Informe del SIPRI, señala una particularidad, que ese aumento de gastos del Sector Militar, no se da exclusivamente en vectores defensivos, sino en especial, en vectores o armamento ofensivo, lo que se corresponde más con escenarios bélicos de confrontación prolongada, lo que marcaría una nueva era de “Disuasión”, y que por supuesto, esto prologa un deterioro de los instrumentos diplomáticos.

Y esto, se lo puede relacionar con otra característica, más allá de los aumentos cuantitativos y cualitativos, que es un cambio en la doctrina estratégica de algunos actores, por el caso, Rusia amplió los supuestos para validar el uso de su arsenal nuclear, lo que nos muestra el debilitamiento de los Acuerdos Multilaterales, como el Tratado de No Proliferación Nuclear o TNP.

Este Tratado, fue aprobado en 1970, y se prorrogó de manera indefinida a partir de mayo de 1985, y al que han adherido hasta el presente, 191 países, y que tiene como objetivos, frenar la expansión y el aumento del armamento nuclear, como así también, sobre la capacidad de fabricar dicho arsenal, y por otro lado, garantizar el desarrollo de la energía atómica con fines pacíficos, y que aquellos Estados que poseen armas nucleares, reduzcan ese arsenal progresivamente.

Los EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, poseen armas nucleares, los dos primeros concentran el 90% de ojivas, aproximadamente unas 10.000, el tercero unas 600 ojivas, 298 los galos y 225 los británicos, por su parte la Federación India y Pakistán cuentan con dicho armamento, mientras que Israel, si bien nunca reconoció públicamente, se asume que lo posee, y ninguno de estos tres actores son signatarios del citado Tratado, mientras, que Corea del Norte, que posee armas nucleares, si bien firmó su adhesión en 1985, se retiró en el 2003, y en cuanto a los países miembros del TNP, se reúnen periódicamente cada 5 años, siendo el año 2026 próximo encuentro, mientras tanto, el gasto mundial en armas nucleares ha aumentado un 11%, lo que se traduce en aproximadamente en U$S 100.000 millones.

Ahora bien, la República Islámica de Irán, según el vocero de su Ministerio de Relaciones Internacionales, Esmaeil Baghael, a través de su Parlamento o Asamblea Consultiva Islámica, está elaborando un proyecto de ley para abandonar el TNP, que luego será firmada por el Consejo de Guardianes, quienes harán la comunicación al Ejecutivo y al Poder Judicial, para su implementación, y así seguir los pasos de Corea del Norte, por lo que el programa nuclear iraní, con su objetivo en el enriquecimiento de Uranio y el aumento de sus capacidades balísticas, no sólo desafían al citado Tratado, sino que es un riesgo a la Seguridad Internacional.

Y esto no es una presunción de Israel y los EE.UU., sino que el programa nuclear iraní ha dejado de ser considerado que persigue sólo fines pacíficos por la OIEA, y no es la primera vez, es la segunda en veinte años que la Junta Directiva del organismo internacional concluye que el régimen de Teherán incumple con sus obligaciones, y que al sobrepasar el umbral permitido de enriquecimiento y acopio de Uranio y Plutonio, para hacerse con armas nucleares, teniendo en cuenta la producción de material fisible en Natanz y Fordow de Uranio y en Arak de Plutonio, una capacidad industrial de producción de dicho material, que no es compatible con el uso civil, y en paralelo, el ya nombrado Instituto de Investigación para la Paz de Estocolmo o SIPRI, estimó que los iraníes podría contar con suficiente material nuclear para construir, al menos nueve bombas.

Ya en el 2006, la OIEA, informó al Consejo de Seguridad de la ONU, que no podía garantizar los fines pacíficos del programa nuclear iraní, debido a los impedimentos, o dificultades, que el régimen oponía a las inspecciones del organismos, y en el presente año, hace un mes atrás, denunció que Teherán estaba llevando a cabo actividades nucleares no declaradas en tres sitios tampoco declarados, algo que ya había sucedido en el 2009, con la planta subterránea de Fordow, lo que es compatible con fines militares.

Como si esto no fuera poco, a principio de este mes de Junio, el Director de la OIEA, el diplomático argentino Rafael Grossi, en las reuniones que tuvo por separado en El Cairo, Egipto, con el presidente de este país árabe, Abdel Fatah al Sisi, y su canciller, Badr Abdelatty, por un lado, y con los ministros de RR.EE. de Omán, Badr Albusaidi, y de Irán, Abbas Aragchi, reafirmó que el organismo a su cargo confirmó que, el régimen de Teherán poseía 408 kg de Uranio enriquecido al 60%, lo que es una clara muestra de lograr objetivos no pacíficos, habida cuenta, que por ejemplo, para el funcionamiento normal de una central nuclear en la generación de energía, utiliza Uranio enriquecido al 5%, mientras que se llega hasta un 20%, en el caso de producción de isótopos médicos para la atención de enfermos oncológicos.

Y el porcentual de enriquecimiento y aumento de la cantidad de Uranio alcanzado por Irán, es proporcional al aumento de centrifugadoras, lo que ha sido corroborado por el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, con sede en Washington D.C., un centro de expertos, muchos de ellos ex inspectores de la OIEA, fundado en 1993, que de 6.000 que poseía en el 2015, y que se ajustaba al Acuerdo de Lausana, al presente posee 22.000, lo que es una muestra indubitable, pues pensemos que el Uranio en estado natural posee un 99,3% de Uranio 238 y sólo el 0,7% de Uranio 235, y que las centrifugadoras separan el primero más pesado del segundo, que es el material fisible, utilizado con fines nucleares, sean estos civiles o militares.

En este contexto, el pasado 13 de junio, Israel inicio un ataque preventivo para impedir que el régimen patrocinador y responsable del terrorismo de Teherán, se haga con armas nucleares, y este domingo 22, los EE.UU. llevaron a cabo la operación “Martillo de Medianoche”, que tuvieron como objetivos, las instalaciones nucleares, en particular la planta subterránea de enriquecimiento de Uranio de Fordow, construida en la profundidad de una montaña ubicada a 32 km al sur de la ciudad de Qom, por lo que se utilizaron seis bombas GBU-75 “Anti-bunker”, arrojadas por bombarderos B2, y si bien, las autoridades iraníes sellaron los túneles antes del ataque estadounidense, también su canciller Abbas Aragchi, adelantó que se adoptarían todas las medidas para la protección de sus equipos y materiales nucleares, lo que implica que al día de hoy, se desconoce el paradero real de los más de 400 kilos de Uranio enriquecido al 60%, lo que llevó todo esto a que Rafael Grossi, convocara a una reunión de urgencia de la junta de gobernadores de los 35 miembros de la OIEA, en relación a evaluar los daños ocasionados en las instalaciones nucleares iraníes, en particular en Fordow, donde pudieron ser muy significativos, debido a lo sensible de las centrifugadoras a las vibraciones, pero también, para que Irán informe la ubicación de la totalidad del Uranio enriquecido, de acuerdo a lo estipulado en el TNP, del que aún el gobierno iraní es signante.

Finalizando la columna de hoy, mis reflexiones son las siguientes: en columnas anteriores adelanté que la cantidad de conflictos activos a nivel global, superaban los 50, sean de Baja o Media Intensidad, lo que es un síntoma recurrente de los cambios en el Orden Mundial y el consiguiente equilibrio del Poder, como sucedió sin ir más lejos, en el Siglo pasado, tras la 1ra. y 2da. Guerras Mundiales, tras el final de la Guerra Fría; también el escenario actual deja en evidenciada la fragilidad de los Tratados y Acuerdos Multilaterales, como el de No Proliferación Nuclear, y lo obsoleto del principal organismo internacional, la ONU, con una estructura perimida y un funcionamiento ineficaz e ineficiente, todo lo cual queda en evidencia con un conflicto armado, como el actual entre Israel e Irán, por eso para terminar y a fin al título “la parte por el todo”, la frase elegida es, “de muestra bien vale un botón.”.-

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