Shavuot: Nuestra misión
Shavuot, la Festividad que celebra la Entrega de la Torá, es una experiencia renovada de identidad: un pacto que nos conecta con lo más esencial de nuestro ser como pueblo. Hace más de 3300 años, al pie del Monte Sinaí, recibimos un camino… y también, un destino – una razón de ser. Ese momento sagrado en el que el Kadosh Baruj Hu nos entregó Su palabra, escrita y oral, hizo de nosotros un pueblo con un propósito.
Este año Shavuot no llega sola. Llega teñida de dolor, con heridas abiertas desde aquella trágica mañana del 7 de octubre de 2023 – la fecha que dejó una marca indeleble en nuestra historia contemporánea. La brutalidad, el odio, el terror, y el desgarrador hecho de que decenas de secuestrados que siguen bajo las garras de Hamás, lejos de sus hogares, de sus familias y de su pueblo, hacen de este Shavuot otro más, tremendo, de desafío y dolor.
¿Cómo podemos celebrar la alegría de recibir la Torá frente a esta realidad? La respuesta está en la esencia misma de Shavuot, porque Shavuot no es solo Fiesta. Shavuot es también misión.
La Torá que recibimos no es un privilegio para momentos fáciles. Es la brújula que nos guía precisamente cuando todo parece perdido. Cuando el dolor amenaza con desbordarnos, la Torá nos ancla en el valor de la vida, la justicia, la compasión… y la promesa del retorno.
Frente al silencio del mundo, nuestra voz se alza desde el Sinaí, recordando que la luz de la Revelación no se apaga ante la oscuridad del exilio ni del cautiverio. Cada palabra de la Torá nos recuerda que fuimos esclavos, y que ninguna cadena podrá jamás doblegar el alma del pueblo de Israel.
Este Shavuot, nuestras mesas estarán adornadas con flores blancas y platos festivos… pero, también, con una silla vacía simbolizando a aquellos que aún no han regresado. Porque no podemos celebrar sin ellos: su dolor es el nuestro. Y, también, porque nuestra alegría de recibir la Torá es un acto de resistencia: afirmamos que somos y seremos siempre un pueblo de vida, incluso ante quienes adoran la muerte y hacen una apología de ella.
Recibir la Torá este año es renovar nuestro pacto no solo con Dios, sino con cada hermano y hermana del pueblo judío. Es comprometernos a no descansar hasta que todos regresen. Es saber que la Torá, ese “road map” milenario, nos enseñó a no rendirnos, a construir, a luchar, y a amar.
Que este Shavuot sea fuente de consolación, fortaleza y unidad. Que la Torá nos inspire a ser luz donde hay sombras, y que pronto podamos decir juntos: “Haziv sheva — la luz volvió a brillar”.
Que la Torá siga siendo nuestra guía, aún – y sobre todo, en tiempos tan difíciles como en este presente en el que estamos. Que seamos capaces de incorporarla como guía de nuestra acción, de nuestro proceder, de nuestras creencias más profundas, para hacer de este mundo un mundo mejor, basado en la comunicación, en el amor fraternal, en la escucha y en el diálogo.
¡Jag Shavuot Saméaj!
¡Jazak ve’ematz!
Rabino Carlos A. Tapiero
Vice-CEO & Director de Educación
Unión Mundial Macabi
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