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Los que financian el terrorismo y esconden la mano

Por Eduardo Kohn

En Gaza viven 2 millones de personas. Gobierna Hamas y a su vez tiene otros socios terroristas en el lugar, el más importante Yihad Islámica. Pero la denominada comunidad internacional cree que puede modificar la dictadura de Hamas y sus aberraciones, entregando dinero. No es ingenuo, es entre ridículo y aberrante, y agreguen adjetivos. Veamos algunos detalles:

-Entre 2014 y 2020, las agencias de Naciones Unidas entregaron a Gaza 4.5 billones de dólares.600 millones corresponden a 2020. El 80 por ciento del dinero lo maneja UNWRA, la agencia que debería ocuparse del bienestar de los palestinos y sin embargo contrata docentes para sus escuelas que enseñan cómo matar judíos y muestran el ejemplo del nazismo al respecto.

– Qatar, la sede del campeonato mundial de fútbol del próximo año si la pandemia lo permite, le ha entregado a Hamas 1.3 billones que se supone deberían ir a los rubros de vivienda, salud y agricultura. A ese dinero hay que agregar el compromiso de Qatar de adicionar otros 360 millones este año y 500 millones para reconstruir edificios y pagar salarios de funcionarios públicos.

– La Autoridad Palestina le dará 1.7 billones de dólares a Gaza este año para pagar sueldos de miles de empleados públicos que quedaron desempleados una vez que Hamas tomó el poder en Gaza. ¿De dónde saca el dinero la AP? Buena pregunta para otra columna sobre esa parte de la inmoralidad de los que gobiernan a los palestinos.

– Alemania y otros países de Europa darán 80 millones de dólares este año para proyectos acuíferos. Eso, sin contar los fondos que le dan a UNWRA.

¿Alguien monitorea dónde va realmente esa montaña de dinero? Que ingenuidad ¿verdad? Es al revés. Para intentar justificar el derroche de dinero con destino borroso, los funcionarios de la ONU encontraron una fórmula que, por el momento, con complicidades varias, los protegen groseramente. Hacen informes.

Este martes, el Coordinador Especial de ONU para el proceso de paz (título jocoso para un burócrata que está tan cerca de la paz como de Marte) el noruego Tor Wennesland advirtió en un informe al Consejo de Seguridad que “la violencia entre israelíes y palestinos puede desatar otra guerra en Gaza”. Es difícil saber si habla de esta manera porque está apurado por volver a su residencia en Nueva York o porque tiene vergüenza de lo que dice, o por las dos cosas. En el último mes ha habido más de diez ataques contra civiles israelíes, sea en calles, carreteras, etc. Hubo asesinatos y heridos graves. Y no ha sido más grave porque Israel descubrió una célula terrorista de Hamas que tenía planificados atentados de otro porte con muchas víctimas.

Wennesland al menos reconoce que los israelíes han sido atacados. Pero su vocabulario apesta. Dijo antes de ayer: “Dos civiles israelíes fueron asesinados y 39, de los cuales 30 civiles y nueve miembros de las Fuerzas Armadas de Israel, fueron heridos, baleados, acuchillados, atropellados por automóviles, y víctimas de cócteles Molotov. Los palestinos perpetraron 105 ataques incluyendo propiedades de ciudadanos israelíes”. Pero, Wennesland no sólo separa civiles de policías como si fueran de planetas distintos, sino que además, señaló que esto ha sido consecuencia de enfrentamientos. Y allí es donde resulta irritante tener que conocer que desde un escritorio se puede incitar a más violencia. Si Wennesland hubiese dicho que los asesinados israelíes fueron ametrallados cuando iban en su auto, si hubiera dicho que los acuchillados son civiles caminando por Jerusalén, hubiera tenido que informar que hay una escalada de Hamas, que además no ha tenido problemas para anunciarlo públicamente, de atacar israelíes a cómo de lugar y después felicitar por todos los medios a “los mártires” que ejecutaron los actos de terror. Wennesland informa como si hubiera un enfrentamiento entre dos partes armadas. Falso. El Consejo de Seguridad lo escucha y se calla. Triste. Y el gobierno de Estados Unidos le pide a Israel que haga uso proporcionado de la fuerza para defender a sus ciudadanos. ¿Qué debe hacer un policía cuándo ve que a pocos metros un terrorista está acuchillando a un civil? ¿Saludarlo? ¿Pedirle en varios idiomas que no siga con el acuchillamiento? Si saca su arma y dispara ¿es desproporcionado?

Si resulta agraviante ver como llueven billones en Gaza y cómo van hacia más terrorismo; si resulta insultante escuchar informes banales de funcionarios de agencias que no se ruborizan por lo que dicen; veamos además cómo nos resulta la forma en que la Autoridad Palestina exalta el terrorismo, aunque por supuesto Mahmoud Abbas pretende asimilarse a una suerte de santo que sólo quiere paz.

La calle dónde está la sede de la Autoridad Palestina en Ramallah lleva el nombre de Yahyah Ayyash. Fue el mayor fabricante de bombas que permitieron hacer todo tipo de atentados suicidas contra civiles israelíes logrando con esas bombas asesinar casi a un centenar de personas. Abbas puso su nombre no sólo en Ramallah sino también en Jenin y Beit Lahia,y construyó una plaza pública en Jericó. Frente a la sede de la AP en Ramallah hay una plaza en homenaje a Dalal Mughrabi, quien al frente de un comando secuestró un bus israelí en 1978 y asesinó a los 36 pasajeros. Hay una calle Dalal Mughrabi en El Bireh y seis escuelas en seis ciudades palestinas llevan su nombre. Hay un total de 32 escuelas palestinas que tienen nombre de terroristas. Y en El Bireh hay una escuela que lleva el nombre de Haj Amin el-Husseini, el Mufti de Jerusalén aliado de Hitler.

Gobernantes norteamericanos, europeos, asiáticos, han visitado a Arafat y Abbas en Ramallah y a nadie le molestó en lo más mínimo que las principales calles de la capital de la AP lleven el nombre de asesinos. Decisiones gubernamentales de democracias y monarquías proveen de billones de dólares a Hamas, lo que, a la larga y a la corta, apoya fuertemente su terrorismo y su jactancia de saludar atentados terroristas.

Sin embargo, aun sabiendo y reconociendo que hay una escalada de ataques contra civiles israelíes en territorio soberano e independiente de Israel, tienen la desfachatez de usar los sillones de la ONU y sus micrófonos para dar informes torcidos y lanzar pronósticos de violencia. Y sólo le piden esa falaz proporcionalidad a Israel, cuando saben que debe defender a sus ciudadanos. Los demás, que hagan lo que quieran. ¿O no es así valientes miembros del Consejo de Seguridad? ¿Quién le pide proporcionalidad a China torturando millones de uigures y sometiéndolos a vejaciones de todo tipo? ¿Quién pide proporcionalidad a Rusia en Crimea o Ucrania? Mírense al espejo. No les va a gustar lo que allí verán.

 

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

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