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28 de octubre de 1965: La iglesia católica publica la “Declaración Nostra Aetate” y exime a los judíos de la muerte de Jesús

El 28 de octubre de 1965 la Iglesia católica publicó la “Declaración Nostra Aetate” y eximió por primera vez a los judíos de “Deicidio” (muerte de Jesús), en el marco del Concilio Vaticano II. Esta serie de documentos fue aprobada por 2.221 a favor y 88 en contra. Se considera que estableció bases nuevas en las relaciones de los católicos con los judíos, los musulmanes, los budistas, los hindúes y demás creyentes de otras religiones no cristianas.

Este documento expresa que “cuidadosa de su patrimonio común con los judíos, y motivada por el amor espiritual del evangelio y por consideraciones no políticas, la Iglesia deplora el odio, las persecuciones y manifestaciones de antisemitismo dirigidas contra los judíos en cualquier momento y de cualquier fuente”. Si los católicos están por abrazar la totalidad de la visión dada en el Vaticano II, nosotros debemos estar comprometidos con una renovación y crecimiento a través de un honesto conocimiento de nuestras enseñanzas pasadas. Cada católico necesita comprender al menos algunos de los temas fundamentales de nuestra historia del antisemitismo para que éste pueda ser desmantelado y sus influencias negativas erradicadas de nuestra sociedad. Así como sucedió con muchas de las enseñanzas principales del Consejo en el año 1960, la actitud de “seguir con lo suyo” es la que dará o no significado a estas enseñanzas.

Comprender la historia del antisemitismo comienza con la distinción principal entre anti-judaísmo y antisemitismo. El anti-judaísmo es la oposición a la gente judía debido a su discutida identidad “biológica” o “racial” como judíos. El término antisemitismo no fue en realidad inventado hasta 1879, cuando la cultura Occidental cambió esencialmente una confianza fundamental en Dios por una convicción renovada en las revelaciones de la ciencia. El término es deletreado sin guión para capturar su significado real como oposición a los Judíos específicamente y no a todos los semitas en general. El antisemitismo por supuesto alcanza su cumbre diabólica con los nazis en el Siglo XX, pero tiene sus raíces en 2000 años de pensamiento, acción e influencia cristiana anti-judaica.

La historia del purismo como es relatada en el “Libro de Esther” es a menudo considerada como el comienzo del anti-judaísmo. En este cuento Haman complota matar a todos los judíos porque Mordecai, un judío leal, rehúsa honrar a los dioses del rey persa. El ataque de Haman a los judíos por sus creencias y prácticas constituye un real anti-judaísmo. Los hechos previos a esta historia (Siglo V antes de Cristo) en la cual los judíos fueron oprimidos, tal como la esclavitud en Egipto, son más apropiadamente comprendidos como opresiones políticas tradicionales y no persecuciones religiosas. Es solamente en Sinaí que los judíos reciben el “Torah” y se convierten en “personas, una nación”. La opresión de los judíos después de la historia del purismo es casi universalmente impuesta en ellos por sus creencias y prácticas como un cuerpo “religioso” más que un cuerpo “político”.

Con información de Ushhmm
Por DF/RJ

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